INTENTANDO UN NUEVO COMIENZO

1230 Palabras
Cecy: Había algo liberador, casi rebelde, en la idea de salir con Lucas esa noche. Era como si cada paso que daba hacia él rompiera una cadena invisible que me había mantenido atada a Alex durante tanto tiempo. Había dejado mi teléfono en modo silencioso, ignorando las llamadas y mensajes que sabía vendrían de Alex. Esta era mi noche, mi oportunidad de recuperar algo de control sobre mi vida. Lucas me había invitado a un club elegante en el corazón de la ciudad. Desde el momento en que lo vi esperándome en la entrada, con ese traje impecable y su sonrisa desarmante, supe que había tomado la decisión correcta, al menos por esa noche. Cuando me ofreció su brazo, lo acepté sin dudar, dejando atrás cualquier rastro de inseguridad. El interior del club era deslumbrante. Las luces cambiaban de color con cada ritmo de la música, reflejándose en las paredes de cristal. La atmósfera estaba cargada de energía, una mezcla de risas, voces y el bajo constante de la música. Lucas, siempre atento, me llevó directamente al bar y pidió nuestras bebidas favoritas. —Estás radiante esta noche, Cecy —dijo, inclinándose hacia mí mientras sostenía su copa. —Gracias, Lucas. Tú tampoco te quedas atrás —respondí con una sonrisa que era más honesta de lo que esperaba. Mientras hablábamos, me di cuenta de que Lucas tenía un don para hacerme reír, para hacerme sentir deseada de una forma sencilla y sin complicaciones. Sus historias, sus gestos, incluso la forma en que me miraba, todo era un recordatorio de que aún podía disfrutar de la vida sin la constante tensión emocional que Alex traía consigo. —Baila conmigo —dijo de repente, extendiendo su mano. No me hizo falta pensarlo. La pista de baile estaba abarrotada, pero en cuanto Lucas me tomó de la mano, el resto del mundo desapareció. El ritmo de la música nos envolvió, y pronto nuestras risas se mezclaron con los acordes que llenaban el lugar. Sentí sus manos en mi cintura, firmes pero respetuosas, mientras sus movimientos sincronizaban perfectamente con los míos. En ese momento, me permití olvidar todo. Olvidar las mentiras de Alex, olvidar las dudas, olvidar todo lo que no era el presente. Cerré los ojos y dejé que la música y la compañía de Lucas me guiaran. Alex: En casa, el silencio era un enemigo implacable. Había intentado llamar a Cecy varias veces esa noche, pero no me contestaba. Sabía dónde estaba y con quién. Había visto a Lucas recogerla en la salida de la oficina. La imagen de ellos juntos me atormentaba, y la idea de que estuvieran compartiendo más que palabras me enloquecía. Me paseaba por el apartamento, incapaz de encontrar paz. Había invertido tanto en mantener a Cecy a mi lado: los regalos, las promesas, incluso mi propio orgullo. Pero ahora, todo eso parecía insignificante frente a la realidad de que ella podría estar buscando consuelo en brazos de otro hombre. —Esto no puede terminar así —me dije en voz alta, como si escuchar mis propias palabras pudiera convencerme de que aún tenía control sobre la situación. Cecy: Después de varias canciones, volvimos al bar. Lucas me miraba fijamente, sus ojos buscando algo en los míos. —Eres increíble, Cecy. No sabes cómo me alegra verte así, disfrutando el momento —dijo, inclinándose un poco más cerca. Había algo en su sinceridad que me desarmaba. Quizá porque no estaba acostumbrada a tanta atención sin segundas intenciones, o tal vez porque necesitaba creer que podía haber algo mejor que Alex. —Gracias, Lucas. Por todo —respondí, sintiendo un calor familiar en mis mejillas. La noche avanzó con más copas y conversaciones que fluían con una facilidad desconcertante. Cuando Lucas sugirió ir a su apartamento, no dudé. Quise saber cómo sería entregarme a alguien que no llevaba consigo el peso de la traición y el caos que Alex había traído a mi vida. Su apartamento era cálido y acogedor, con una decoración simple pero cuidada. Había velas encendidas en la sala, y una playlist suave llenaba el espacio con un ambiente íntimo. Lucas, siempre atento, me ofreció una copa de vino mientras me guiaba al sofá. Cuando finalmente me besó, lo hizo con una ternura que no esperaba. No había urgencia, no había dominio, solo un deseo genuino de conectar. Me dejé llevar, permitiéndome disfrutar de la calidez de sus labios, de sus caricias que parecían estar diseñadas para hacerme sentir segura. Nos dirigimos a su dormitorio, donde continuamos explorándonos mutuamente con una mezcla de curiosidad y deseo. Lucas era todo lo que Alex no había sido en mucho tiempo: considerado, presente, entregado. Pero mientras sus manos recorrían mi piel con cuidado, algo en mí no terminaba de encajar. Había pasión, sí, pero faltaba esa chispa, esa intensidad arrolladora que había sentido con Alex. Lucas era atento, incluso me preguntaba constantemente si estaba bien, pero en lugar de sentirme completamente cómoda, empecé a sentirme desconectada. A pesar que su pene no era tan grande como el de Alex, supo satisfacerme y llegué al clímax. Lucas fue paciente, dedicado, y no me puedo quejar de la experiencia. Pero mientras descansaba en sus brazos después, mirando el techo de su habitación, sentí un vacío que no podía ignorar. Cecy: Desperté con la luz del amanecer filtrándose por las cortinas. Lucas dormía a mi lado, su brazo descansando sobre mi cintura. Debería haberme sentido en paz, pero en lugar de eso, había una incomodidad en mi pecho, como si algo no estuviera bien. Me levanté con cuidado, evitando despertarlo, desnuda corrí al baño. Al mirarme en el espejo, me enfrenté a mis propios pensamientos. Había pasado una noche con un hombre maravilloso, alguien que parecía dispuesto a darme todo lo que Alex no me daba. Pero no podía negar que, en el fondo, aún pensaba en él. Alex había traído caos a mi vida, pero también había traído una intensidad, una pasión sin freno que no podía replicar con Lucas. Me odié por pensar en él después de todo lo que había hecho, pero era innegable. Una parte de mí seguía siendo de Alex, y eso me asustaba más que cualquier otra cosa. Cuando regresé al dormitorio, Lucas ya estaba despierto, mirándome con una sonrisa soñolienta. —Buenos días —dijo, su voz suave y cálida. —Buenos días —respondí, intentando sonar natural. El desayuno fue tranquilo, pero la magia de la noche anterior se había disipado. Lucas intentó mantener la conversación ligera, pero noté cómo su sonrisa se desvanecía poco a poco. Me acompañó hasta la puerta cuando me fui, dándome un beso en la mejilla. —Gracias por una noche inolvidable —dijo con sinceridad. Asentí, sonriendo débilmente. No tuve el corazón para decirle lo que realmente sentía. Alex: Cuando Cecy regresó esa tarde, su expresión era difícil de leer. Había una distancia en sus ojos, pero también algo más: una determinación que no había visto antes. —¿Podemos hablar? —le pregunté, intentando mantener la calma. Ella me miró por un momento, como si estuviera considerando sus palabras. —Alex, necesito tiempo para procesar algunas cosas —respondió finalmente. Asentí, sabiendo que insistir solo empeoraría las cosas. Pero en mi interior, supe que esto era un ultimátum no dicho. Y esta vez, haría lo que fuera necesario para recuperarla, aunque significara enfrentar mis propios demonios.
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