Cecy:
El día después de haber pasado la noche con Lucas se sentía como un sueño extraño y borroso, pero no en el buen sentido. Al regresar a casa, el aire del departamento estaba denso, como si cada pared susurrara los recuerdos de Alex y yo. Me desplomé en el sofá, abrazándome las piernas mientras mis pensamientos me acosaban.
Intentaba convencerme de que lo que había hecho era lo correcto, que merecía explorar algo nuevo después de todo lo que Alex me había hecho pasar. Lucas había sido perfecto: atento, considerado, un caballero en todo sentido. Pero no podía dejar de sentirme vacía, como si el corazón que latía en mi pecho estuviera gritando que había cometido un error. No era Lucas el problema; era yo.
La noche anterior, cada caricia de Lucas me había llevado a un lugar de incertidumbre. Sus manos eran suaves, sí, pero no tenían la urgencia ni la pasión de Alex. Sus palabras eran dulces, pero no tenían el peso emocional de las promesas, aunque vacías, que Alex siempre sabía cómo envolver en su voz. Incluso cuando llegué al clímax, algo dentro de mí permaneció inmóvil, como si una parte de mi alma estuviera esperando a alguien más.
Ahora, al sentarme sola en mi sala de estar, el arrepentimiento me devoraba. Me sentía sucia, no por haber estado con Lucas, sino porque mi corazón sabía que no podía olvidarme de Alex. No importaba cuántos errores hubiera cometido, cuántas veces me hubiera roto, todavía estaba irremediablemente conectada a él.
Me levanté de golpe, necesitaba salir, tomar aire, despejar mi mente. Me envolví en un abrigo y salí a caminar por las calles de New York. Las calles full de gente, el ruido de la ciudad me ayudaba a calmarme, pero no podían sofocar la voz que resonaba dentro de mí: "Aún lo amas."
Lucas:
Había pasado la mañana esperando un mensaje de Cecy. Algo, cualquier cosa que confirmara que lo que habíamos compartido la noche anterior había significado algo para ella. Pero el silencio era ensordecedor.
Sabía que había algo diferente en su actitud cuando se fue esa mañana. Su sonrisa había sido débil, sus palabras cortas. Pero había decidido no presionarla, pensando que tal vez solo necesitaba tiempo para procesar. Después de todo, nuestra conexión había sido genuina, ¿verdad?
Miré mi teléfono una vez más, considerando enviarle un mensaje, pero algo en mi interior me detuvo. Cecy no estaba lista. Y aunque me doliera admitirlo, tal vez nunca lo estaría.
Cecy:
Después de una hora de caminar sin rumbo, terminé frente al edificio donde Alex y yo compartíamos tantos recuerdos. Mis pies habían decidido por mí, llevándome al lugar que mi corazón ansiaba, aunque mi mente se resistiera.
Subí las escaleras con pasos lentos, cada uno cargado de dudas. Cuando llegué a la puerta, me detuve, tomando aire profundamente. Quería convencerme de que estaba aquí solo para hablar, para aclarar las cosas. Pero sabía que no era cierto. Quería verlo, sentirlo cerca, recordar por qué había aguantado tanto tiempo a su lado.
Abrí la puerta suavemente, y en cuestión de segundos, Alex la abrió la puerta del dormitorio sus ojos, aunque cansados, se iluminaron al verme.
—Cecy... —murmuró, su voz llena de sorpresa y algo de esperanza.
No dije nada, solo lo miré, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Pero antes de que pudiera hablar, Alex me tomó de la mano y me hizo pasar al interior.
—He estado esperando que vinieras —dijo, cerrando la puerta detrás de mí.
El dormitorio estaba impecable, como si hubiera estado preparándose para mi llegada. Una botella de vino descansaba en la mesa, junto con dos copas. Alex siempre sabía cómo crear el ambiente perfecto, incluso cuando no lo merecía.
—Alex, yo... —comencé, pero él me interrumpió.
—No tienes que decir nada, Cecy. Solo dime que estás aquí para quedarte.
Su declaración me desarmó. Quería gritarle, reprocharle todas las veces que me había hecho daño, todas las promesas rotas y las noches en las que me había sentido sola incluso estando a su lado. Pero no pude. En lugar de eso, sentí las lágrimas correr por mis mejillas mientras él me miraba con esos ojos que, a pesar de todo, seguían siendo mi debilidad.
—No puedo dejar de pensar en ti —admití finalmente, mi voz quebrándose.
Alex se acercó, tomando mi rostro entre sus manos.
—Cecy, lo siento. Por todo. Sé que he cometido errores, pero te amo. Te amo más de lo que puedo explicar, y haré lo que sea necesario para demostrarlo.
Sus palabras eran las mismas de siempre, pero esta vez algo en su tono parecía diferente. Había una vulnerabilidad que rara vez mostraba, una honestidad que me hizo dudar de todo lo que había intentado construir con Lucas.
Antes de que pudiera procesarlo, Alex me besó. Fue un beso desesperado, cargado de emoción y deseo. Me aferré a él como si fuera la única cosa que pudiera mantenerme a flote, y en ese momento, supe que no había vuelta atrás.
Lucas:
Esa noche, mientras cenaba solo en mi apartamento, recibí un mensaje de Cecy. Mi corazón se aceleró al ver su nombre en la pantalla, pero cuando abrí el mensaje, mi pecho se hundió.
"Lucas, quiero agradecerte por todo lo que has hecho por mí. Eres una persona maravillosa, pero creo que no estoy lista para esto. Hay algo en mí que aún no he resuelto, y no sería justo para ti. Gracias por tu paciencia y por ser tan increíble conmigo."
Leí el mensaje varias veces, esperando que cambiara, pero las palabras seguían siendo las mismas. Sabía lo que significaba: había regresado con Alex.
Solté un suspiro, dejando el teléfono a un lado. Había perdido la batalla antes de siquiera empezar.
Cecy:
Esa noche, mientras yacía en los brazos de Alex, me sentí en paz por primera vez en semanas. Sus caricias eran familiares, llenas de una pasión que no había sentido con Lucas.
Sabía que nuestra relación estaba lejos de ser perfecta, que Alex y yo teníamos un largo camino por recorrer si queríamos hacerlo funcionar. Pero también sabía que no podía ignorar lo que sentía por él.
Alex me miró a los ojos, sonriendo débilmente.
—Te prometo que haré todo lo posible por no fallarte esta vez, Cecy. – y creí en sus mentiras otra vez.
No respondí, porque las palabras no eran suficientes. Solo el tiempo diría si realmente estaba dispuesto a cambiar. Pero esa noche, decidí darle una última oportunidad. Porque, a pesar de todo, Alex era el hombre al que mi corazón pertenecía.