Cecy: El silencio de la noche me envolvía cuando regresé a la cabaña de Alex. Las luces estaban apagadas, y la única compañía que tenía era la brisa fría que venía del lago y el eco lejano del agua chocando contra el muelle. Cerré la puerta con suavidad, como si temiera que el sonido pudiera romper el hechizo de la noche. Pero no sentía culpa. No como aquella vez con Lucas, cuando el peso de la traición me había desgarrado el pecho. Esta vez era diferente. No había remordimiento, solo una extraña sensación de paz. Me llevé los dedos a los labios, aún hinchados por los besos de Chris. La piel de mis muslos ardía con la memoria de sus caricias, y mi cuerpo entero aún vibraba con la intensidad de lo que había pasado entre nosotros. Me quité los zapatos con parsimonia y caminé descalza has

