CAPÍTULO 18

2287 Palabras
ANASTASIA - ¡Mi amor! ¿Puedo pasar? - Sí – le digo mientras me seco el cabello con la toalla. Para llegar al Leona, que es un mega yate espectacular (pueden ver la decoración en el canal de Enes Yilmazer), tuvimos que cambiarnos de ropa por cuestiones de seguridad y en cuanto llegamos me metí a dar un baño y mientras lo hacía no podía dejar de pensar en todo lo que paso. No puedo creer que no soy hija de Marcus, aunque si eso es verdad explicaría por qué nunca me quiso y se la pasaba insultándome y pegándome. Aunque lo que me tiene peor es que me case con mi propio hermano y no nada más eso, sino que me siento atraída por él. - ¿Ya estás más tranquila? – me pregunta con curiosidad acercándose a mí. - Sí – le digo mirándola. - Te traje esto – me dice entregándome la taza que traía en su mano derecha. - ¡Chocolate caliente! Me encanta – digo dejando la toalla sobre la cama. - Lo sé – me dice con una sonrisa muy dulce – Cada vez que lo preparábamos siempre pedias más y si no te lo dábamos te ponías a llorar, lo que provocaba que Santino te diera el suyo – me cuenta sacándome una sonrisa. - Entonces… ¿Lo que me dijiste es verdad? – le pregunto con algo de miedo y ella asiente en respuesta – No entiendo, ¿qué fue lo que paso? - Te voy a contar todo desde el principio para que te resulte más fácil de entender. Todo comenzó cuando yo tenía tu edad y trabajaba en el NYC Health + Hospitals / Bellevue como cirujana. Una noche trajeron varios heridos de bala de un enfrentamiento entre los cuales estaba tu abuelo. Yo me estaba preparando para operar a uno de los detenidos por lo sucedido y de repente entra tu padre al quirófano furioso gritándole a mi paciente que lo iba a matar, lo que provocó que yo saliera y le pidiera que no se comportara como un animal. Tu padre se río amargamente antes de contestarme que era policía y que el delincuente que yo estaba defendiendo acaba de matar a su padre lo que provocó que empezáramos a discutir y termine diciéndole unas cuantas verdades sobre la policía que no le gustaron y termino amenazándome con llevarme presa… Esa amenaza me hizo enojar y lo abofeteé, si no es por Eva me hubiera llevado presa. Luego de eso el destino se empeñaba en hacer que nos encontráramos en los lugares menos pensados y siempre terminábamos peleando. No sé si fue porque le agarramos el gusto a las peleas y a las discusiones, pero empezamos a salir y cada día nos enamorábamos más, tanto que mi miedo de que le ocurriera algo en un operativo policial se hacía más grande. Después de dos años de noviazgo decidimos casarnos y nos fuimos de luna de miel a las Bahamas en donde fuimos víctimas de un atentado provocado por la mafia en el que termine perdiendo al bebe que estábamos esperando… Luego de eso estuvimos durante años intentando tener un hijo y no lo lográbamos, así que decidimos adoptar. Nos fuimos al orfanato del padre Patrick y este nos llevó a conocer a todos los niños, pero hubo uno que nos llamó la atención porque se mantenía alejado de los demás y en su mirada se veía una gran tristeza, así que le preguntamos al padre sobre él. Nos dijo que se llamaba Santino y que tenía cuatro años, exactamente la misma edad que tendría el hijo que perdimos, lo vimos como una señal, era como si el cielo nos devolviera a ese bebe. Cuando le dijimos al padre que queríamos adoptar a Santino este nos contó que su tristeza se debía a que habían matado a su madre y que él lo había visto todo mientras permanecía escondido en el armario, hecho que había provocado en él un trauma tan grande que evitaba tener contacto con los demás por miedo. Conocer su historia solo hizo que nuestro deseo de adoptarlo y de darle todo el amor del mundo fuera más grande, pero Santino no nos lo puso fácil, nos tomó meses lograr que nos permitiera acercarnos a él para abrazarlo o darle un beso cada vez que tenía pesadillas, las cuales se repetían todas las noches. Cuando empezábamos a ser una familia todo cambio, Marcus me secuestro, me tuvo con él durante tres días en los que me… me violo – me cuenta aguantándose las ganas de llorar. - ¡¿Qué?! – digo sorprendida tomándola de la mano – ¡No puedo creer que se atrevió a hacerte algo así! - Solo lo hizo para vengarse de tu padre por haberle incautado varios envíos de droga. Su plan era matarme, pero logre escapar y nueve meses después naciste tú. No sabemos cómo se enteró Marcus de tu existencia, pero cuando lo supo planeo el ataque con la ayuda de varios políticos para llevarte con él porque creía que eras su hija. Te juro que trate de evitar que te llevara con él, pero no pude, Marcus me disparo al igual que a Santino, ese disparo también tuvo consecuencias. - ¿Qué consecuencias? – le pregunto con curiosidad. - Yo no tenía ni idea de que estaba embarazada de Carlo, me entere en el hospital cuando me dijeron que para extraerme la bala tenían que practicarme un aborto. Estaba muy consciente de que a medida que Carlo fuera creciendo la posibilidad de que la bala se moviera y lo terminara matando era mucho más grande, aun sabiendo eso me negué y a los cinco meses de embarazo me tuvieron que hacer una cesaría, eso provoco que Carlo naciera con autismo en grado dos, pero no creas que es agresivo, es dulce, cariñoso y lo único que lo altera son los gritos y los ruidos fuertes. Luego del ataque no paramos de buscarte hasta que Marcus nos envió un cuerpo de una niña de tu misma edad completamente quemado. Mandamos hacer unas pruebas de ADN y el mundo se nos vino encima a todos después de que los resultados salieran positivos, tanto que todos juramos matar a Marcus de la manera más cruel de todas. Meses después de todo lo que paso tu padre dejo la policía y esa misma noche cuando venía llegando a la casa que habíamos rentado, ya que la otra quedo completamente destruida, vio como una camioneta se estacionaba en frente de esta y de la cual se bajaron dos tipos con una mochila, los siguió y vio como colocaban una bomba en el depósito de la calefacción. Mientras los tipos estaban programando la bomba tu padre entro corriendo a la casa para sacarnos a todos, no tuvimos tiempo de empacar nada en menos de diez minutos la bomba estallo. A tu padre se le ocurrió aprovechar lo que paso para que todos creyeran que habíamos muerto en la explosión y luego gracias al padre Patrick pudimos salir de Nueva York en un barco, o bueno, eso fue lo que creímos. Cuando llegamos a Sicilia varios hombres armados nos estaban esperando, al principio pensamos que nos iban a matar, pero no fue así, eran hombres de Danil Petrova, El Padrino. - ¡¿Dijiste Petrova?! – le pregunto y esta asiente – ¿Ese hombre tiene algo que ver con Alina? - Sí, era su padre. Según nos contó el padre lo llamo y le dijo que Santino era hijo de Anya Belinskiy, su media hermana. Al parecer Anya y él se habían peleado porque ella no estaba de acuerdo con sus negocios de drogas y termino alejándose de él, por más que trato de contactarse con ella no lo logro hasta que años después la policía lo llamo y le dijeron que la habían encontrado muerta, pero no le dijeron nada de que Anya había tenido un hijo. Obviamente, al principio no creyó lo que el padre le dijo, pero la curiosidad le gano y decidió ayudarnos a salir de Nueva York. En cuanto vio a Santino no tuvo ninguna duda de que era su sobrino, el parecido con su hermana era impresionante y lo sigue siendo… No te voy a mentir, por un momento creímos que nos iba a quitar a Santino, pero no fue así, nos acogió a todos en su casa como su familia y nos prometió ayudarnos a matar a Marcus. Poco a poco tu padre empezó a trabajar con él y se fue ganando el respeto de todos dentro del negocio por ser un hombre justo con palabra de honor hasta que se terminó convirtiendo en el Padrino luego de que Kai Yen matara a Danil y tratara de matar a Alina. La primera orden que dio como el Padrino fue que siguieran buscando a Marcus y cuando supimos dónde estaba, tu tía Taciana se ofreció a infiltrarse como cocinera junto con Martín para pasarnos información y destruirlo. Durante años no supimos nada de ellos y empezamos a pensar lo peor, así que contratamos un detective, el cual nos dijo que ambos seguían vivos y que Marcus tenía una hija. Inmediatamente, le pedimos que nos consiguiera toda la información que pudiera sobre ti y empezamos a elaborar un plan para alejarte de él sin exponerte si es que nuestras sospechas se confirmaban y que además nos permitiera destruirlo poco a poco desde adentro… El resto de la historia ya la sabes. - Es un desgraciado – digo con los dientes apretados – Nos separó y nos destruyó la vida a todos. - Sí, pero ya estamos juntos nuevamente y eso es lo único que importa. Te amo hija – me dice antes de abrazarme. - Yo también te amo madre. - ¡Qué bien! Y a nosotros que nos escupa una rara – dice esa voz provocando que dejemos de abrazarnos mientras nos reímos. Santino y mi padre nos están mirando desde el umbral de la puerta con sus manos adentradas en los bolsillos de sus pantalones junto con Alina. - Se me olvido contarte que tu padre es un poco celoso. - Yo no soy celoso, pero si están repartiendo abrazos yo también quiero uno – dice abriendo sus brazos. Inmediatamente, me acerco a él y le doy un abrazo. - ¿Estás bien? – me pregunta con curiosidad y preocupación. Nunca antes había sabido que se siente que te quieran y te protejan, tanto como para llegar a matar a alguien, porque estoy segura que entre él y Santino mataron al tal Marchetti por intentar violarme. - Sí, pero… ¿Ahora que va a pasar? – le pregunto con curiosidad cuando dejamos de abrazarnos. - Nos vamos todos para Dubái hasta que las aguas se calmen, luego nos encargamos de Marcus si la Triada no lo hace primero que nosotros. - ¡Santi! – grita alguien con alegría. - ¡Cachorro! ¿Qué haces despierto a esta hora? – le pregunta Santino mientras lo abraza. Es un muchacho más o menos de mi edad, de estatura media, delgado, cabello n***o y ojos verdes, el cual trae puesto un pijama. - Me despertaron – le dice antes de mirarme – ¿Y tú quién eres? - Mi amor. Ella es Danna Anastasia, tu hermana – le dice nuestra madre provocando que me mire con una sonrisa. - ¡Danna! – dice mi nombre con alegría antes de darme un abrazo – ¡Santi! Tenías razón, es muy bonita – le dice provocando que me sonroje y que mire a Santino de reojo. - Gracias. Tú también eres muy guapo – le digo y le doy un beso en su mejilla derecha. - ¿Y Santi no te parece guapo? – me pregunta. Sí, es guapísimo y más cuando sonríe. - ¡Al fin alguien se atreve a preguntar lo que todos queremos saber! Muy bien Carlo – lo felicita Alina ganándose una mirada fulminante de Santino. - Este… eh… – empiezo a decir nerviosa. - Yo creo que todos nos deberíamos ir a dormir ya – dice Santino. - Tienes razón hijo ya es muy tarde. Todo el mundo a dormir – dice nuestro padre serio antes de darme las buenas noches junto con madre y Carlo. Cuando Santino se acerca a mí para darme las buenas noches igual que lo hizo Alina escuchamos como se cierra la puerta de la habitación. - ¡No! ¡No! – dice Santino corriendo hacia ella – ¡Alina! Abre la maldita puerta – le dice enojado. - ¡¿Qué?! ¡¿Nos encerró con llave?! – le pregunto confundida y este asiente en respuesta. - ¡Ups! Acabo de perder la llave – dice con diversión al otro lado de la puerta. - Más te vale que abras la maldita puerta o te juro que la echo abajo – le dice golpeando la puerta con su puño derecho. - ¿Se te olvido que las puertas son acorazadas y las ventanas blindadas? – le pregunta riéndose – Buenas noches. - ¡Mierda! - ¿Qué hacemos? – le pregunto. - Voy a llamar a padre haber si nos abre – me dice sacando del bolsillo de su pantalón su teléfono – Alina nos acaba de encerrar a Anastasia y a mí en la habitación, ¿puedes venir a abrirnos la puerta? – le pregunta… – Sí y no tiene gracia, padre…. ¡¿Qué?!... ¡Me colgó! – dice sorprendido mirando el teléfono incrédulo. - ¿Y ahora? - Pues no tenemos de otra más que compartir habitación hasta que se aburran y nos abran.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR