SANTINO
- ¡Vaya! Tiene el mismo carácter que tu madre – dice Alina sorprendida cuando nos quedamos los tres solos.
- Si no fuera quien es te juro que la mataría por desafiarme.
- No digas tonterías que tú serías incapaz de matar a una mujer – me dice mi abuela – Por cierto, ya me enteré del motivo de su viaje y quiero que sepan que estoy muy orgullosa de ustedes dos.
- Gracias – decimos los dos al mismo tiempo.
- La verdad es que sienta bien hacer algo bueno de vez en cuando – dice Alina con una media sonrisa.
- Pues sí – digo pensando en la carita de felicidad de las niñas.
- ¡¿De qué estáis hablando?! Todos los días hacéis cosas buenas. ¿Ya se os olvido que gracias a vosotros muchas madres solteras tienen un techo y un trabajo decente para poder mantener a sus hijos?
¡Ay abuela!
Si supieras lo que hicimos en ese operativo no pensarías eso de nosotros.
4 días antes.
Suena mi teléfono y al ver el identificador de llamada veo que es Black.
- Dime – digo contestando la llamada en manos libres.
- Tenía razón señor. Los hombres de Marcus estaban en la casa.
- ¿La mujer y los niños están bien? – le pregunto con curiosidad.
- Sí, señor.
- Perfecto. En unos minutos te va a llamar Mario para que pongas a la mujer al teléfono para que pueda hablar con su marido – le digo antes de colgar.
Llamo a Mario y le digo que me comunique con Erik, pero antes me dice que logro hackear las cámaras de seguridad que hay en el avión para asegurarnos de que Erik está solo en la cabina y también para que nadie pueda escucharnos hablar.
- Capitán Erik Connor le habla el comandante de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada y de la Infantería de Marina Española – le digo y veo como este empieza a ponerse nervioso gracias a que Mario me mando un enlace a mi teléfono de las cámaras de seguridad del avión – Tranquilícese que sabemos que lo tienen amenazado con matar a su mujer y a sus hijos si no hace lo que le ordenen.
- ¿Cómo sabe eso? – me pregunta con curiosidad mirando para todos lados.
- Llevamos meses investigando esta organización, pero eso ahora no importa. Necesito que me diga donde tiene que aterrizar ese avión.
- No puedo, si le digo matan a mi familia – me dice.
- Su familia está a salvo con varios efectivos estadounidenses, es más si quiere le comunico con ellos – le digo y este acepta de inmediato – Me ordenaron que lo llevara a una pista clandestina en Almería coordenadas 36.83814-2.45974 – me dice luego de hablar con su mujer y de que esta le dijera que está bien al igual que sus hijos.
- Bien. Usted siga haciendo lo que le pidan de lo demás, ya nos encargamos nosotros – le digo antes de colgar.
Luego de colgar con Erik le pedí a Mario que consiguiera los planos del lugar para ver los accesos y las posibles vías de escape para preparar el operativo, además de una bodega donde planear todo mientras esperamos a que lleguen.
- ¡Señor! – me llama Luigi.
- ¿Qué pasa? – le pregunto mientras sigo mirando los planos.
- Aquí está El Gitano tal como nos pidió – me dice provocando que lo mire e inmediatamente escucho...
- ¡SUÉLTENME! – dice gritando mientras forcejea con mis hombres – San… Santi… no – dice tartamudeando al verme.
- Me alegra que no te hayas olvidado de mí – le digo mientras me acerco a él.
- T… Te ju… ro q… que… – me dice mirándome con miedo.
- ¡A ver! Tranquilo – le digo interrumpiéndolo y pasándole mi brazo derecho por sus hombros mientras le indico que siga adelante – No te mande a buscar para matarte si es lo que piensas – le digo para que se calme – Necesito que me hagas un favor.
- ¡¿Un favor?! – dice incrédulo en forma de pregunta mientras sirvo dos vasos de whisky.
- Sí – le digo antes de darle el vaso de whisky, el cual toma de un solo trago.
- ¿De qué se trata?
- ¿Todavía sigues teniendo un primo en la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada y la Infantería de Marina Española? – le pregunto.
- Sí. ¿Por qué?
- Si me consigues varios uniformes de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada y la Infantería de Marina Española, te vas a ganar un millón de euros y lo más importante… mi amistad.
- ¿Cuántos necesitas? – me pregunta con una sonrisa.
…
- Esto está muy raro, Santino. Hay demasiada seguridad – me dice Alina.
- ¡Señor! Se está acercando un Porsche Macan n***o al lugar – nos informa Luigi por el intercomunicador.
- ¿Puedes identificar a alguien? – le pregunto.
- No, señor. El coche tiene los vidrios tintados.
- ¿Qué vamos a hacer Santino nos duplican en número? – me pregunta Alina preocupada mientras vemos llegar el Porsche al lugar.
- Sí, pero ellos no tienen esto – le digo antes de hacerle una seña a dos de nuestros hombres para que nos acerquen el arsenal que conseguí.
- ¡Estás como una puta cabra! – me dice con una sonrisa luego de ver el RPG-18 Muja, los lanzagranadas GL-06, cuatro ShAK-12, tres HK-417 y el fusil de francotirador McMillan Brothers Tac-50.
- ¿Sigues teniendo miedo de que nos dupliquen en número con esto? – le pregunto con ironía.
- Acabemos con ellos – me dice mientras vemos quien baja del Porsche.
- ¡No puede ser! ¡Kai Yen! – decimos los dos al mismo tiempo.
- ¡Bambola! Pásame el Tac-50 – le pide Alina y este inmediatamente se lo da.
- ¿Qué vas a hacer? – le pregunto antes de ver como apunta a Yen – Ni se te ocurra disparar.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que ni se me ocurra dispara?! Ese hijo de puta me la debe.
Kai Yen hace años mató a su padre y a ella le metió cuatro balas en el cuerpo que por poco y la matan.
- Lo sé y yo también lo quiero matar, pero necesitamos autorización del Padrino para darlo de baja. Son las normas.
- ¡Maldita sea! – dice furiosa mientras baja el arma.
Agarro mi teléfono y marco el número.
- Dime – dice nada más contestar la llamada.
- Perdón que lo moleste Padrino, pero necesitamos su autorización para dar de baja a Kai Yen – le digo.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Kai Yen está ahí?!
- Sí. Creo que es el comprador – le digo cuando veo que este empieza a mirar a las niñas.
- Ese hijo de puta nos debe lo de Danil y Alina, así que, sí, tenéis mi autorización, pero primero asegurad a las niñas – me dice.
- Como ordene Padrino.
- Necesito hablar contigo, te espero en la casa en cuanto termines con el operativo – me dice antes de colgar.
¿Qué estará pasando? ¿De qué quera hablar conmigo?
- ¿Qué te dijo? ¿Tenemos autorización? – me pregunta Alina con curiosidad sacándome de mis pensamientos.
- Sí, pero primero tenemos que poner a las niñas a salvo.
…
- ¿Qué pasa? – pregunta Alina contestando su teléfono en un susurro – Buen trabajo ya sabes cuál es el siguiente paso – dice antes de colgar – La Bambola me acaba de informar que ya tienen la mercancía y que todos los hombres de Marcus fueron dados de baja.
Decidimos dividirnos para no exponer a las niñas, La Bambola con la mitad de los hombres se encargaban de la droga mientras Alina y yo con la otra mitad seguimos a Yen, el cual se llevó a las niñas en un furgón a un matadero abandonado y en cuanto llegamos al lugar dimos de baja a todos los hombres que se quedaron afuera vigilando.
- Perfecto. ¿Lado derecho o izquierdo? – le pregunto mientras le pongo el silenciador a mi Sk Guns 1911 bañada en oro.
- Me da igual.
- Entonces ustedes vayan por el lado derecho y tenga cuidado – le digo a Alina y a varios de nuestros hombres.
- Ustedes también – me dice Alina antes de entrar.
Vamos avanzando por el pasillo con mucho cuidado de que no haya algún hombre armado y a medida que vamos avanzando vamos mirando en las diferentes puertas a ver si hay alguien.
Luigi y yo llegamos al final del pasillo donde hay una curva hacia la derecha y al asomarme veo a dos hombres armados junto a una puerta.
- Encárgate del que está en el lado izquierdo que yo me encargo del otro – le digo y este asiente en respuesta – A la cuenta de tres. Uno… Dos… Tres.
Las balas salen al mismo tiempo e impactan contra la cabeza de los hombres provocando que sus cuerpos caigan al suelo.
Inmediatamente, nos acercamos a la puerta y al abrirla vemos a las niñas, las cuales están todas agrupadas en una de las esquinas.
- ¡Tranquilas! – les digo mientras bajo mi arma y me acerco a ellas – Somos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada Española. Ya todo paso – les digo provocando que se tranquilicen y se separen las unas de las otras.
Empiezo a contarlas y me doy cuenta de que falta una.
- ¿Dónde está la niña que falta? – les pregunto.
- El hombre malo se la llevo – me dice una de ellas – Por favor, ayúdenla.
- Tranquila que yo me encargo – le digo antes de mirar a Luigi – Sácalas de aquí y me respondes con tu vida si algo le pasa a alguna de ellas.
- No se preocupe señor – me dice – Venid por aquí.
Todas se dirigen hacia la puerta y cuando están a punto de salir me miran con sus ojos llenos de agradecimiento.
- Muchas gracias – me dicen todas al mismo tiempo antes de irse con Luigi.
- ¡Alina! Ten mucho cuidado. Yen tiene a una de las niñas las demás ya están a salvo – le digo por el intercomunicador mientras avanzo por el pasillo.
- Recibido – me dice.
Sigo avanzando y de repente veo a un hombre armado paseando de un lado para otro, así que me escondo detrás de unos bidones y cuando pasa cerca de mí le paso mi brazo izquierdo por el cuello.
- Ni se te ocurra porque te mueres – le digo cuando veo que trata de apuntarme con su subfusil de asalto mientras le pongo la pistola en la cabeza – ¿Dónde está Yen? – le pregunto mientras le sacó su arma.
- En aquella puerta – me dice señalándomela.
- Camina y no hagas ninguna estupidez – le digo.
Al llegar a la puerta que me señalo veo a Alina acercarse con varios de nuestros hombres los cuales traen a varios hombres de Yen.
- Está aquí dentro – le digo mientras uno de nuestros hombres se acerca para llevarse al tipo que yo agarre hace unos minutos.
- La cámara endoscópica – pide Alina e inmediatamente se la pasan.
La enciende y pasa el endoscopio por debajo de la puerta para ver que está pasando al otro lado.
- ¡Hijo de puta! Está tratando de violar a la niña. Tenemos que entrar ya – me dice mientras saca la cámara.
No esperamos ni un segundo más y entramos, este no se da cuenta por los gritos de la niña pidiendo ayuda.
- Grita todo lo que quieras que nadie te va a ayudar – le dice el hijo de puta mientras se desabrocha el pantalón.
- Tú también puedes gritar todo lo que quieras – le digo provocando que este se sorprenda y trate de agarrar su pistola, la cual estaba sobre una mesa, pero yo soy más rápido y la agarro primero.
- ¿Estás bien? – le pregunta Alina a la niña abrazándola.
- Sí, gracias – le dice llorando.
- Tranquila ya todo paso – le dice Alina mientras la cubre con el chaleco antibalas que traía puesto.
- Había más niñas como yo.
- Lo sabemos y ellas ya están a salvo. ¡Mira! Este grandullón te va a llevar con ellas, ¿quieres? – le pregunta Alina y la niña asiente en respuesta antes de irse con Leo.
- ¡Alina! ¡Santino! – dice sorprendido y con miedo cuando nos quitamos los pasamontañas.
- Por tu cara supongo que pensaste que éramos de la Marina – le digo mientras nuestros hombres ponen de rodillas frente a él a sus hombres.
- No podéis tocarme, la Triada os matará – dice con una sonrisa.
- ¡Ah, sí! – dice Alina antes de golpearlo con la culata de su pistola
Alina lo agarra del cabello y lo obliga a mirarla.
- ¿Tú crees que Santino o yo le tenemos miedo a la muerte? – le pregunta mirándolo enfurecida – ¡CONTESTA!
- Cálmate. No le des el gusto de ver como pierdes el control – le digo acercándome.
- Tienes razón – me dice soltándolo.
- ¡Miren! La putita haciéndole caso a su amo – dice con diversión provocando que yo estampe mi puño derecho contra su cara.
- Al parecer a ti no te enseñaron que a las mujeres se les respeta, pero no te preocupes que te lo vamos a enseñar – le digo con una sonrisa – Amárrenlo.
Lo amarran como si fuera un cerdo a una viga de hormigón mientras le cuento a Alina lo que tengo en mente para hacerle a este hijo de puta antes de matarlo y cuando termino de contarle a esta le encanta la idea.
- ¡A ver! ¡Ustedes! ¿Quieren vivir? – les pregunto a los hombres de Yen.
Estos se miran los unos a los otros y asienten en respuesta.
- ¡TRAIDORES! – les grita Yen.
- Denle un poco de cariño – le dice Alina a nuestros hombres que inmediatamente empiezan a golpearlo.
- Lo único que tienen que hacer para seguir respirando es cogerse duro a este cerdo – les digo provocando que todos me miren sorprendidos.
- ¡¿Qué?! – dicen todos al mismo tiempo en tono de pregunta como si hubieran escuchado mal.
- Que se lo follen.
- Yo no voy a hacer eso prefiero que me maten – dice uno de ellos.
- Con mucho gusto – le digo antes de volarle la cabeza de un disparo – ¿Alguien más? – pregunto mirándolos a cada uno, pero ninguno me contesta – Muy bien. ¿Quién va a ser el primero?
- Si me lo permites Santino, ya que no hay ningún voluntario yo lo voy a escoger – dice Alina acercándose al primero – Levántate – le ordena y en cuanto está de pie le agarra el paquete.
Hace lo mismo con los demás.
- And the winner is… Number 5 – dice con una sonrisa.
- ¿Por qué el cinco? – le pregunto con curiosidad.
- Porque la tiene más grande, aunque no tanto como tú – me dice guiñándome su ojo derecho.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo...?!
- Alguna vez te espié mientras te bañabas.
Definitivamente, madre tenía razón cuando me dijo que no era buena idea no ponerle puertas a mi habitación, pero siento que me ahogo en los espacios cerrados.
- Muchachos paren con el cariño y quítenle la ropa porque ahora le toca a… ¿Cómo te llamas? – le pregunto al tipo que se va a coger primero a Yen.
- Noah.
- Como estaba diciendo le toca a Noah darle cariño del duro y bueno a nuestro queridísimo Yen. Vamos. Dale.
Este se baja los pantalones y tal como dijo Alina la tiene bastante grande.
- Ni se te ocurra – le dice Alina al verlo escupirse en la mano para lubricar su pene.
En cuanto lo penetra por primera vez este empieza a gritar de dolor.
- ¿No te gusta? – le pregunta Alina fingiendo amabilidad mientras Noah lo sigue cogiendo y este sigue gritando.
- ¡NO, POR FAVOR! – súplica entre gritos de dolor.
- Esto es para que sepas lo que se siente que te violen maldito hijo de puta – le dice Alina – Dale más duro que le está gustando y tú, relájate y disfrútalo.
Después de Noah siguieron los demás y hasta podría asegurarles que todos se lo disfrutaron.
Luego empezamos con la tortura, primero le arrancamos las uñas de las manos y después la de los pies antes de cortarle los dedos. Seguimos con las descargas eléctricas, el ahogamiento con agua y gasolina.
- Ya mátenme – nos pide provocando que Alina y yo nos miremos.
- ¿Lo quieres hacer tú o lo hago yo? – le pregunto a Alina.
- ¿Qué te parece si lo hacemos los dos? – me pregunta y yo asiento en respuesta antes de que se acerque a Yen – Buen viaje al infierno.
- ¿Sabes cuantos castigos hay en el infierno? – le pregunto, pero no me contesta – Son 12 y cada uno es peor que el anterior, pero el que más me gusta de todos es el que sufren los violadores como tú. ¿Quieres saber en qué consiste?
- No.
- Dos demonios pelaban a la víctima en vida con largos sables y cuchillos, con los cuales cortaban en rebanadas o en tajadas el cuerpo superficial de la víctima hasta que lo dejaban en puro hueso, pero extrañamente el cuerpo volvía a rellenarse de piel y obviamente el castigo se reiniciaba de nuevo – le cuento y veo como me mira con terror, lo que provoca que se me escape una sonrisa macabra antes de que Alina y yo le vaciamos el cargador de nuestras pistolas en el pecho.
Ya muerto di la orden de que le cortaran la cabeza y que consiguieran una nevera y muchos cubitos de hielo para guardarla y enviársela a Marcus con la siguiente nota:
Queridísimo suegro.
Siento mucho ser yo el responsable de la lamentable muerte de tu socio Kai Yen, pero tranquilo que te tengo dos noticias, una mala y otra peor. La mala es que no nada más tengo la droga, sino que las niñas que le vendiste a Yen para La Triada están a salvo, lo que significa que ahora tienes un problema muy serio con La Triada.
Estoy seguro de que después de leer el primer párrafo de esta hermosa nota que te escribí te estás acordando de mi santa madre, pero te vas a acordar aún más porque todo aquel que decida hacer negocios contigo va a tener el mismo final que Kai Yen.
Este solo es el comienzo de tu caída Marcus Davis.
Firmado: S.C.B.R.
PD.: A ti no te voy a cortar la cabeza. Te voy a arrancar el corazón a mordidas si es que lo tienes.