CAPÍTULO 7

2168 Palabras
SANTINO - Se está despertando – escucho la voz de mi madre. Cuando por fin logro abrir los ojos la veo a ella y a mi padre. - ¿Cómo te sientes, mi amor? – me pregunta mi madre con curiosidad. - Me duele el pecho, pero mucho más la pierna derecha. ¿Tú… cómo estás? – le pregunto preocupado. - Estoy bien, tranquilo. Tu tía y tus primos también están bien – me dice acariciándome la mejilla. - Qué bueno. ¿Y Danna y el tío? – le pregunto provocando que ella y mi padre se miren – ¿Por qué se miran así? ¿Qué pasa? - No pasa nada. Tu tío se está recuperando igual que tú, descansa tranquilo – me dice mi padre, pero no me dice nada de mi hermana. - ¿Se la llevo? – le pregunto y por la reacción de mi madre que se puso a llorar me doy cuenta de que sí – Fue mi culpa. Perdónenme por fallarles, por no haber podido impedir que se la llevara. Lo siento mucho – les digo rompiendo en llanto. - Tú no tienes la culpa de nada de lo que paso, los culpables son otros entre ellos Marcus, así que quítate esas ideas de la cabeza porque nosotros estamos muy orgullosos de ti – me dice mi padre. - Que bueno que ya despertaste – me dice un médico con alegría entrando a la habitación que provoca que me limpie las lágrimas para que no me vea llorar – ¿Cómo te sientes? - Me duele el pecho, pero mucho más la pierna derecha – le digo y el médico mira a mis padres. - ¿No le han dicho? – les pregunta y estos niegan con la cabeza. - ¿Qué me tenían que decir? – les pregunto, pero no me contestan – ¿Qué pasa? - Mi amor… Quiero que te tomes lo que te voy a decir con calma – me pide mi madre – El disparo que recibiste en la pierna fue grabe, te daño parte de la tibia y el peroné… - Pero, el médico ya lo arreglo, ¿no? - El médico hizo todo lo posible hijo, pero no pudo hacer nada para evitar… – trata de decirme mi padre, pero no es capaz. - Ya díganme – les pido algo alterado. - Mi amor, te tuvieron que cortar parte de tu pierna derecha – me dice mi madre. - ¡No es verdad! – digo negando con la cabeza antes de retirar la sábana que me cubre – ¡NO! – grito al verme. ¡TE VOY A MATAR MARCUS! ¡JURO QUE TE VOY A MATAR A TI YA TODOS LOS QUE LLEVEN TU MALDITA SANGRE EN SUS VENAS! Actualidad - ¡Contéstame! – me exige sacándome de mis recuerdos y pensamientos – ¿Me vas a matar para vengarte de él? - Ya te dije que no. - Entonces, ¿qué piensas hacer conmigo? – me vuelve a preguntar. - ¿Siempre eres así de preguntona? - ¿Y tú siempre evades contestar las preguntas que te hacen? ¡Maldita sea! ¿Por qué tiene que ser igual de curiosa que nuestra madre? - En cuanto lleguemos te voy a llevar a comprar todo lo que necesites y luego nos vamos a nuestro departamento – le digo provocando que me mire algo preocupada – Y antes de que me lo preguntes te digo que no, mi tía Taciana no va a vivir con nosotros. Tú y yo vamos a vivir solos. - ¡¿Qué?! ¡¿Solos?! - Sí, pero tranquila que yo puedo ser muchas cosas, un asesino, un delincuente o lo que tú quieras, pero no soy un violador, así que no te preocupes porque no te voy a poner ni una sola mano encima – le digo antes de que suene mi teléfono. Lo agarro y veo que es mi madre. - Dimmi mamma (Dime madre) – digo contestando la llamada en italiano. - Vimos que Marcus te disparo, ¿estás bien? – me pregunta preocupada. - Sì, non preoccuparti, erano solo un paio di graffi (Sí, tranquila, solo fueron un par de rozones) – le digo y escucho un suspiro de alivio. - ¿Y los demás? - Anche loro stanno bene, non preoccuparti (También están bien, no te preocupes) - Menos mal. ¿Dónde están? – me pregunta con curiosidad. - In questo momento siamo sin pieno volo. ¿Puoi dire a papà di mandare qualcuno a cercare zia e cugini all'aeroporto di Dubái? (Ahora mismo estamos en pleno vuelo. ¿Puedes decirle a padre que mande a alguien a buscar a la tía y a los primos al aeropuerto en Dubái?) – le pregunto. - Por supuesto. Tú te vas a quedar con Danna en Palermo en tu departamento tal como quedamos, ¿verdad? – me pregunta con curiosidad provocando que la mire. - Sì, anche se sai che non sono d'accordo (Sí, aunque ya sabes que no estoy de acuerdo con eso) - Lo sé y tú sabes que tu padre y yo… - ¡Madre! Continuo a pensare la stessa cosa e non riesco a smettere di sentirmi un maiale. (¡Madre! Yo sigo pensando lo mismo y no dejo de sentirme como un cerdo) – le digo antes de que me diga otra vez lo mismo. - Pues no parecía con el beso que le diste – me dice con ironía provocando que me sienta más culpable. - Mamma, per favore (Madre, por favor) – le pido apenado. - Está bien, no hablemos más del tema. Le voy a decir a tu padre que mande a varios hombres a cuidarlos. - Bene (Está bien). - También voy a activar las cámaras de seguridad que hay escondidas en el departamento. - Sai benissimo che odio essere registrato e poi non m piace quando mi vedi nudo (Sabes muy bien que odio que me graben, además no me hace gracia que me veas desnudo) – le digo. - Te recuerdo que soy tu madre y que te he visto desnudo muchas veces. - ¿Come dimenticarlo? Ma non sono più un bambino (¿Cómo olvidarlo? Pero ya no soy un niño). - Para mí vas a ser mi niño pequeño siempre, además no te estoy pidiendo autorización para activarlas – me dice en un tono autoritario y serio. - Va bene, hai vinto (Está bien, tú ganas) – le digo con resignación porque sé que diga lo que diga no voy a lograr nada – Voglio bene alla tua mamma (Te quiero, madre). - Yo más a ti, mi amor – me dice con alegría antes de colgar. ANASTASIA Cuando entré a la habitación del avión y vi a Santino en bóxers lo que más me sorprendió no fue ni su cuerpo musculoso ni su amputación trastibial sino todos los tatuajes realistas que tiene, se preguntaran que tienen de especial, pues resulta que casi todos son de animales. En el pecho tiene un águila imperial con sus alas abiertas y la cual está agarrando con sus garras un corazón (como el de la portada del libro). Debajo de esto en su abdomen tiene escrita la frase “Για την οικογένειά μου δεν πεθαίνω, για την οικογένειά μου σκοτώνω και μένω ζωντανός. Αν δεν την προσεγγίσεις ως πράξη αγάπης και φιλίας, μείνε μακριά, μην βλάψεις αυτό που αγαπώ περισσότερο, μην λερώσεις τον κρόταφο μου, γιατί ως φίλος είμαι καλός, αλλά ως εχθρός είμαι καλύτερος” (Por mi familia no muero, por mi familia mato y me mantengo vivo. Si no te acercas a ella por acto de amor y amistad aléjate, no perjudiques lo que más amo, no manches mi templo, por qué como amigo soy bueno, pero como enemigo soy mejor) y en la cadera a cada lado de la frase tiene dos pistolas tatuadas con las iniciales S.C.B.R. Por otro lado, en su brazo derecho tiene la cara de Jesús y la de un león, justo debajo de esto hay unas cruces con un medallón y un rosario mientras que en el brazo izquierdo tiene una luna, montañas, pinos y un lobo caminando por el agua, esta hace de espejo, pero no se ve un lobo grande sino un cachorro. El último tatuaje lo tiene en la espalda y es una pareja de leones con tres cachorros, pero uno de los cachorros es de tigre y lo que más llama la atención es que los ojos son a color. El león tiene los ojos color avellana casi verdes, la leona de color azul, mientras que los cachorros los tienen azules, grises y verdes. Después de mi charla por así llamarla con Santino, me senté a hablar con Ginebra, bueno, perdón con Taciana. Creo que me va a costar mucho acostumbrarme a llamarla por su verdadero nombre. Taciana me contó que mi padre mató a su marido y a mucha gente inocente que no tenía nada que ver con la mafia entre ellos niños, además, en ese mismo ataque fue donde Santino perdió parte de su pierna derecha. Taciana se infiltró como cocinera junto con Martín para pasarle información a los padres de Santino para matar a mi padre. No puedo culparla por querer acabar con él porque si yo estuviera en su lugar haría exactamente lo mismo, además, conmigo siempre se portó muy protectora, cariñosa y amable. - Tranquila. Mi sobrino no te va a hacer daño – me dice con seguridad. Acabamos de llegar a la ciudad de Palermo luego de casi once horas de vuelo y me estoy despidiendo de Taciana, ya que no se va a quedar con nosotros, además se va a vivir a otro país por cuestiones de seguridad. - Yo no estoy tan segura – le digo mientras veo como Santino se despide de Mario, de Laia y del pequeño Thiago. - ¿Tú crees que si yo no estuviera segura de eso te iba a dejar sola con él? – me pregunta y yo niego con mi cabeza – ¡Mira! Santino puede ser intimidante y despiadado con el mundo entero si se le da la gana, pero no con su familia, porque nosotros somos su talón de Aquiles – me dice señalándome a mí también cuando dice lo de la familia – Así que no le tengas miedo y confía en él. - Si te sirve de algo, yo siempre he dicho que Santino tiene corazón de celofán – me dice Martín sacándome una sonrisa. - Te escuché – le dice Santino acercándose a nosotros. - Ya lo sé por eso lo dije para que te portes bien y no seas sangrón. - Ya cierra esa boca antes de que se me ocurra meterte una bala en la cabeza – le dice Santino en un tono amenazante que provoca que la piel se me erice. - Yo también te quiero y te voy a echar de menos – le dice Martín con diversión guiñándome un ojo antes de agarrarle la cara a Santino y darle un beso en la mejilla. - ¿Qué coño haces? – le pregunta Santino luego de empujarlo mientras se limpia la mejilla donde Martín lo beso. No sé cómo le estoy haciendo para no reírme porque la cara de Santino es un poema y lo mismo le está pasando a Taciana. - Es obvio, ¿no? Dándote un beso para despedirme de ti mi corazoncito de celofán. - ¿Por qué no te buscas una novia a la cual fastidiar para que me dejes a mi tranquilo? – le pregunta Santino serio. - Porque la que me interesa solo tiene ojitos para ti, igual que todas las mujeres que te conocen. - Si dejaras de comportarte como un payaso y te comportaras como un hombre, tal vez te iría mejor con las mujeres. - Tal vez tengas razón, pero yo prefiero ser un payaso y no un amargado como tú – le dice Martín señalándolo con su dedo índice. - ¡Ya! Dejen de discutir, por favor – les pide Taciana. Santino deja de mirar a Martín y mira a Taciana antes de acercarse a ella. - Adiós tía – le dice Santino dándole un beso en la mejilla. - Adiós, te cuidas y la cuidas – le dice y Santino asiente en respuesta. - ¿Ves cómo es inofensivo con su familia? – me dice Martín en forma de pregunta cuando Santino se baja del avión – Si otro le hubiera dado un beso o le hubiera dicho corazoncito de celofán y que es un amargado, le habría volado la cabeza de un tiro sin decirle ni una sola palabra, así que no le tengas miedo. No es tan malo como todo el mundo piensa. - Date la oportunidad de conocerlo y te aseguro que vas a descubrir a un gran ser humano. Hazme caso – me dice Taciana antes de darme un abrazo y un beso.
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