»La Casa, como he dicho ya, está rodeada por una vasta heredad y frondosos y abandonados jardines. »Detrás, a unos trescientos metros, hay un barranco oscuro y profundo. Los campesinos lo llaman “el Pozo”. Por el fondo, corre un arroyo perezoso, tan cubierto por los árboles que apenas se ve desde arriba. »A propósito, debo explicar que este río tiene un origen subterráneo, emergiendo de pronto en el extremo este del barranco, para desaparecer después de igual modo bajo la escarpa que forma su extremidad occidental. »Unos meses después de mi visión (si es que fue visión) de la gran Llanura, mi atención se sintió particularmente atraída hacia el Pozo. »Sucedió que estaba paseando un día por su borde meridional cuando, súbitamente, se desprendieron varios trozos de roca y pizarra d

