»Pasé un rato pensando cómo reforzar la puerta del estudio. Finalmente, bajé a la cocina, y con cierto trabajo, subí varios troncos pesados. Los apoyé contra ella, clavándolos después arriba y abajo, en el suelo. Trabajé febrilmente durante media hora, y por último, quedó apuntalada satisfactoriamente. »Luego, sintiéndome más tranquilo recogí mi casaca, que había dejado a un lado, y atendí a una o dos cosas más, antes de regresar a la torre. Estaba ocupado en esto, cuando oí un manoteo solapado en la puerta, y que probaban a abrir el picaporte. Guardé silencio y esperé. No tardé en oír a algunas de las criaturas en el exterior. Se gruñían unas a otras, apagadamente. Luego, durante un minuto, reinó silencio. Y de repente, sonó un gruñido vivo, contenido, y la puerta se estremeció

