»—Padre, sin entrar en detalles, ya que los pasos dados por ambas partes lo hacen enteramente innecesario, sólo puedo contestaros que sostendré mi apelación con toda la fuerza que la Providencia ponga a mi alcance, y que el castigo no ha hecho sino confirmarme en mi resolución. »—¿Es ésa tu decisión final? »—Ésa es, y os ruego que os ahorréis toda ulterior porfía... no serviría de nada. »Guardó silencio durante largo rato; por último dijo: »—¿Insistes en tu derecho a entrevistarte con el abogado mañana? »—Lo exigiré. »—No será necesario, sin embargo, que menciones tu último castigo. »Estas palabras me sorprendieron. Comprendí el sentido que él deseaba ocultar en ellas. »—Quizá no sea necesario —respondí—, pero probablemente será conveniente. »—¡Cómo!, ¿vas a violar los secre

