Capitulo 72

4701 Palabras

»—Os advierto que esas respuestas pueden obligarme a haceros permutar en un instante la situación con el individuo a quien acusáis. ¿Le cerrasteis o no las puertas de la iglesia?; contestad sí o no. »El Superior, temblando de miedo y de rabia, dijo: »—Sí; tenía motivos para hacerlo. »—Eso le corresponde juzgarlo a otro tribunal. Pero parece que sois culpable de lo que le acusáis a él. »El Superior se quedó callado. El Obispo, tras examinar sus documentos, se dirigió a mí otra vez: »—¿Cómo es que los monjes no pueden dormir en sus celdas porque les perturbas? »—No lo sé; preguntadles a ellos. »—¿No te visita el espíritu del mal por la noche? ¿No se debe a tus blasfemias, a las execrables impurezas que profieres, y que oyen los que tienen la desgracia de alojarse cerca de ti? ¿

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