Capitulo 66

4736 Palabras

»En estas palabras no pude por menos de reconocer la sencillez de la profunda corrupción,14 esa espantosa parálisis del alma por la que queda incapacitada para recibir o suscitar cualquier impresión, cuando dice al acusador: acércate, protesta, acusa... yo te desafío. Mi conciencia está muerta, y no oye ni pronuncia, ni repite reproche alguno. Yo estaba asombrado. Luché contra mi propia convicción. Dije: »—Pero tu regularidad en los ejercicios religiosos... »—¿No has oído nunca tañer una campana? »—Pero tu voz ha sido siempre la más profunda y la más distinta del coro. »—¿No has oído nunca tocar un órgano? [...]. »Me estremecí; sin embargo, seguí haciéndole preguntas; pensé que no me quedaba demasiado por saber. Le dije: »—Pero, hermano, los ejercicios religiosos en los que cons

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR