Capítulo 32

3716 Palabras
—¿Kid Flash? —Madison cuestionó con ligera duda, volteando su cabeza para ver a Wally que estaba de pie al lado de la silla, donde ella estaba sentada usando su laptop terminando una tarea en la casa de Joe. —Si, bueno, el nombre puede mejorar —el morocho acotó —Pero les digo que el sueño se sintió muy real, como si estuviera pasando. —¿Y qué tan seguidos tienes esos sueños? —Joe preguntó apilando los individuales para guardarlos, habían terminado de almorzar hace como una media hora. —Un par de noches atrás. —¿Un par? —Madison podía escuchar que Joe no estaba para nada entusiasmado por el sueño de su hijo, en cambio Wally lo contaba con demasiado entusiasmo. Madi siempre supo que al chico le gustaba mucho la velocidad y los poderes de Barry, así que soñar que los tenía podía ser algo fenomenal para él. —Wow, Walls. Eso es genial —pronunció la niña al ver que Joe no lucía nada contento por Wally. El morocho le mostró una enorme sonrisa. —No, no lo es —sentenció el padre de él. Madison rodó los ojos —Wally, esto es lo que Frankie Kane dijo que le pasó a ella —expresó con seriedad —Tenía sueños, y uno muy dolorosos. Después oyó la voz de Alchemy y se convirtió en Magenta. —La niña recordó a esa metahumana, aunque no había estado pendiente de su caso, ya que lo de Robert aún estaba muy fresco y consumía todos sus pensamientos. —Sí, bueno... Papá, esto es totalmente diferente. —No, no es diferente —Joe guardó los individuales, negando levemente con la cabeza. ¿Por qué tenía que ser tan negativo? Madison podía ver cómo el entusiasmo de Wally se apagaba con las palabras de su padre. Sí, sabía que Alchemy era peligroso y que no sabían mucho de él -sólo que les daba poderes a las mismas personas que los había tenido en el Flashpoint-, pero quizás esto era diferente. —Sí, lo es —comentó —En mis sueños soy un velocista no una personalidad diabólica. Ayudo a la gente, no la daño —Wally indicó, tratando de que su padre lo entendiera —Puede ser que mis poderes al fin se estén manifestando. —No. Creo que significa que tienes mucho en común con gente que terminó en prisión o muerta. —Excepto que yo fui golpeado por una ola de materia oscura de la explosión del Acelerador de Partículas, como a Jesse. —Eso es diferente, tú no tienes poderes. No debes ilusionarte con esto, Wally. Puede ser algo muy peligroso. —Dîablos, Joe. —masculló la niña al ver el rostro decaído del morocho. El hombre volteó a verla con advertencia. —No me hables as... —Walls ¿quieres ir a dar una vuelta? Puedes contarme más de ese asombroso sueño —La niña, envió su trabajo, cerró la laptop, se levantó de su silla y caminó en dirección hacia la puerta —Podemos ir al parque, donde están esos juegos —Madison trató de animarlo. No le gustaba ver a un decaído Wally. El morocho le mostró una pequeña sonrisa al ver lo que trataba de hacer la niña. —Bien, vamos, que de ahí debo ir a clases —La castaña tomó su mano extendida y traspasaron la puerta, ignorando los llamados de Joe. ------- —Entonces, ¿no eres científico? —Madison le preguntó al nuevo Wells sin darle mucha importancia al asunto, comiendo otro pedazo de aquel dulce rojo. Estaba sentada sobre el regazo de Barry, su nuca apoyada casi a la altura de su clavícula. Hace un momento habían llegado a los Laboratorios y se habían sentado frente a la computadora mientras escuchaban la explicación de H.R. —No exactamente —H.R murmuró encogiéndose ligeramente de hombros. —Pero mis novelas vendieron millones. Además, mi rostro es la imagen de los Laboratorios S.T.A.R en mi Tierra —El hombre hizo girar su baqueta con sus dedos —Soy más la inspiración detrás de la compañía —H.R hizo una pausa y le dio el último sorbo a su café. »Luego fui expuesto. La gente creyó que era algo que no era —Jugueteó nuevamente con su baqueta —Como sea, todo se desmoronó para mí —esta vez había sonado algo triste mientras desechaba el vaso de cartón de su bebida. —Pero entonces, recibí su mensaje. Mi socio me dio su mensaje —pronunció algo más entusiasmado —Me di cuenta de que me daba una oportunidad de venir y escribir mi libro. —Tantos planetas en el multiverso y elegimos al único Wells que no es científico —comentó Cisco que estaba de pie en la diagonal de la niña. —Tienes razón. No fui completamente honesto con todos ustedes —H.R caminó hasta una de las sillas giratorias libres y se sentó —Me sentí mal y lo lamento —Madison se sorprendió ligeramente ante lo que escuchaba, no muchos adultos de su edad reconocían su error y se disculpaban. »Aunque les haré una pregunta ¿No ha habido ninguno de ustedes que cubriera la verdad por lo que consideraban el bien mayor? —inquirió. Madison tragó otro pedazo de su dulce y murmuró—: Tiene un punto. —Para mí suenas como un estafador —Wally intervino, hablándole a H.R. —Grosero —expresó la menor en voz baja, no necesitaba decirle eso. —Exacto, grosero —H.R, señaló con su baqueta a la niña y luego a Wally. Madison no le dio mucha importancia y siguió comiendo otro de los largos dulces rojos que Cisco siempre compraba para él. —Ese es el último, Madi —Barry murmuró en la oreja de la menor. —Ufa —respondió con un puchero. —¿Fui un estafador cuando le mostré a San Francisco cómo rastrear a la bestia usando armas? —Madison soltó una risita por el apodo que le había dado a Cisco. Oh, lo usaría. —San Francisco —ella repitió y Cisco volteó a verla para fulminarla con la mirada. —¿Fui un estafador cuando les enseñé cómo crear una cuerda con fibra de carbono? —cuestionó H.R, levantándose de la silla y acercándose a Cisco. —Esas fueron mis ideas —el pelinegro elevó ligeramente la voz con incredulidad. —Salieron de mis sugerencias. Así funcionan las ideas —acotó —Gente, ustedes necesitan una musa. Puedo ser su musa. Madison discretamente trató de agarrar otro dulce que estaba en la mesa de enfrente, pero Barry le dio una suave palmada en la mano, más como un toque, para que no se le ocurriera agarrar otro. La niña se cruzó de brazos. —Barr, uno más ¿sí? —pidió. —No más, llevas cuatro. —Pero... —No mereces más porque ni siquiera terminaste todo tu almuerzo —acotó Barry. —Fue porque Joe hizo una fea sopa de tomates. A ese hombre le gusta torturarme. —El castaño rodó los ojos. —Bueno, de igual modo, no más dulces. Madison rodó los ojos y se levantó del regazo del chico. —Esto es aburrido. Sólo denle una segunda oportunidad. Pruébenlo unos días. H.R no es tan malo —La niña se encogió de hombros, recordando cuando le trajo Frappuccino a escondidas de Barry y le ayudó a buscar los chupetines que Cisco había escondido —Iré por mi skate. ------- Esa misma tarde Madison ya encontraba en casa, Wally había regresado de sus clases y se veía desanimado. —¿Walls, quieres jugar en la consola? —Madison preguntó mientras el joven se sentaba al lado derecho de la menor en el sillón. La pequeña estaba viendo algo en el televisor, pero ahora su atención estaba puesta en el menor de los West. —¿No estabas castigada? —Demonîos, lo olvidé —Sí, Barry había hablado con Joe y había logrado que le redujeran cuatro días el castigo, pero aun así el tiempo no se había cumplido. —Bueno, pero quizás si no se da cuenta... —trató. —No, te meterás en más problemas —interrumpió el morocho —Mejor veamos una película. —sugirió —Madison asintió con la cabeza y decidieron colocar esa nueva película de terror que estaba en Netflix. »¿Estás segura de que estarás bien con esta película? —cuestionó el ojinegro antes de darle play. —Sí, nada es real —murmuró, aunque más lo dijo para convencerse a ella misma. No quería decirle que no le gustaba esa clase de películas, pero si Wally podía ver una, ella también ¿no? —Bueno, tengo una mala noticia. —¿Qué? —Está basado en hechos de la vida real —bromeó el morocho. —Walls, cállate y ponle play —Madison golpeó su brazo, pero instintivamente se acurrucó más contra él. Una hora y media después, y la película llegaba a su fin. Madison había usado el brazo de Wally como escudo para cubrirse los ojos cuando algún monstruo aparecía ¿Por qué tenía que verse tan real? Vería el rostro desfigurado de ese fantasma en sus sueños. —¿Te gustó? —preguntó con sarcasmo mayor de ambos. —S-sí —la ojiverde tartamudeó ligeramente y se golpeó mentalmente por haberlo hecho. —No más películas de terror para ti, niña —molestó. —No me asusté. —Mads, gritabas cada veinte minutos. —Yo...—El cerrojo de la puerta interrumpió su hablar y una imaginaria alarma se encendió en ella cuando recordó una escena de la película. Madison se giró rápidamente para ver si ningún monstruo traspasaba la puerta. —¡Bu! —Wally exclamó tocando su espalda, haciendo que la niña soltara un grito. —¡Wally! —masculló la niña y se abalanzó contra él para darle unos cuantos golpes. —Hola... ¿Madi? ¿Wally? —Suéltame, niña loca —El morocho trató de sacársela de encima, pero la menor estaba agarrada a su cuello tratando de morderlo. Sí, morderlo. —Madison déjalo, por favor —expresó Joe que venía detrás de Barry, aunque obviamente fue ignorado por la niña. Entonces, Barry soltó un suspiro y agarró de la cintura a la ojiverde, despegándola de Wally. —No, suéltame —Madi pataleó ligeramente, ya que en su inocente cabeza creyó que era el monstruo. —Madison, basta —advirtió el castaño y, en un ágil movimiento, la volteó con sus brazos para cargarla de frente. —¿Barry? —pronunció la menor al darse cuenta quién la estaba sosteniendo, el alivio recorrió su sistema —¡Barry! —exclamó y abrazó al castaño por su cuello. —¿Madi? ¿Qué sucede? —cuestiono al ver que la pequeña temblaba ligeramente. El velocista observó la pantalla del televisor y pudo ver la portada de la película que habían visto. »Wally ¿qué vieron? —preguntó con cierta voz acusatoria. —¿Mario Bross? —dijo el menor, tratando de esquivarlo. —La verdad —el mayor de los dos indicó seriamente. De acuerdo, Wally no lo diría en voz alta, pero el tono de voz de Barry le había hecho sentirse como un niño pequeño siendo regañado, y eso que el morocho solo era unos seis años menor que él. —Ella dijo que quería ver esa película —Walls justificó y el castaño enarcó una ceja —Bueno, fue una de terror. —Wally —reprendió el ojiverde. —¿Lo siento? —el menor pronunció haciendo una mueca, aunque no se escuchaba muy arrepentido de la situación. —No debist... —Está bien —Madison intervino, separándose ligeramente del castaño para observarlo. No quería que regañaran al morocho, porque ella había sido la que había aceptado. El velocista soltó un suspiro. —Bien, pero no volverás a ver esa clase de películas. —Pero... —Estás temblando, Madi —recalcó el velocista y las mejillas de la menor se tiñeron de un color carmesí. No quería verse como una niñita asustadiza, no con ese tipo de películas; porque en el fondo sabía que no eran real. —Ahora que todo está arreglado... —de repente Joe habló, entrando a la sala. Madison giró ligeramente su cabeza para verlo; ni siquiera se había percatado de que el hombre había llegado con Barry —Wally debemos hablar contigo —acotó y la niña frunció el ceño —Madison ¿puedes esperar arrib...? —Oh, no, yo también quiero escuchar —La menor intuía que se trataba sobre los sueños de Wally y quería saber lo que tenían para decirle. —Madis... —Quiero saber —pronunció con decisión. —Papá, está bien —Wally intervino mientras Barry la colocaba en el piso. Esta vez Joe observó un momento al castaño para saber lo que pensaba, y este simplemente le dio un pequeño asentimiento. Era mejor que lo supiera ahora a que la niña se enterara después por sus propios medios, además sabía que la menor era escurridiza y probablemente se pondría a escuchar desde la escalera. La conocía muy bien. A los pocos segundos llegó Iris, saludando a la pequeña con un beso en su mejilla. Madi se sentó en el sillón al lado de Wally, y Barry en la mesa pequeña rectangular frente a ellos. El semblante serio del ojiverde, le dio a entender a la niña que esto era algo importante. Joe se colocó de pie detrás de Barry, apoyado contra la repisa que estaba en la sala y Iris en la parte de atrás del sillón. El lugar se quedó momentáneamente en silencio, Barry ordenando sus pensamientos. —En el Flashpoint, tú tenías poderes, Wally. Eras Kid Flash —expresó el velocista, apoyando sus brazos contra sus rodillas. —¿Así que sí tenía poderes? —murmuró el morocho algo asombrado y confundido, luego de haber procesado la nueva información. Madison también estaba asombrada. —Eras Kid Flash —comentó Madison, repitiendo las palabras de Barry de hace unos segundos, asimilándolo. —En el Flashpoint, sí —Barry dijo. —Ya sabías que esto ocurría ¿Por qué no me lo dijiste antes? —Wally expresó, con ligera incredulidad. —Porque... —Barry negó levemente con la cabeza sin saber muy bien cómo responder, ciertamente no quería decirle cómo era la vida de Wally en el Flashpoint, porque no había terminado muy bien. —¿Por qué? ­—presionó el menor de los dos chicos. El castaño meditó unos segundos y luego se decidió en contarle. —Bueno, Wally. En esa línea temporal tú peleabas con Rival... —¿Edward Clariss? —cuestionó Iris. —Edward Clariss, sí —confirmó Barry —No pudiste detenerlo. No existía Laboratorios S.T.A.R. No había equipo que te ayudara —comunicó —Sólo eran Iris y tú. Los dos eran equipo anticrimen de hermano y hermana. —¿Por qué no nos dijiste esto antes? —cuestionó Iris con cautela, cruzando sus brazos. —No querían saber sus vidas en el Flashpoint —acotó Barry —Escúchenme —El castaño primero miró a Iris y luego a Wally —Saliste herido, muy herido. —comunicó. Madison sintió ligera preocupación y giró ligeramente la cabeza para ver al ojinegro. —¿Y qué? —Wally expresó algo a la defensiva —Él era ese yo, no es este yo —murmuró —Y yo quiero ser velocista. Quiero ser un Flash —expresó con decisión. —No, no. Tú no quieres —intervino Joe, seriamente. —Sí que quiero —respondió su hijo biológico. —¿No oíste lo que dijo? No es seguro —Joe clavó su vista en Wally con dureza. —¿A quién le importa lo que Barry dice? —Wally se levantó del sillón y Madison sintió la tensión formarse en el ambiente. Ahora el morocho estaba molesto y muy pocas veces veía al muchacho molesto —¿Cómo sabemos que lo que dice es verdad? —Walls habló sin medir sus palabras, pero estaba exasperado. Barry soltó un suspiro y negó levemente. ¿Por qué mentiría en algo como eso? —Esto no es por el Acelerador de Partículas, Wally. Es por Doctor Alchemy —intervino Iris con firmeza, acercándose más a ellos. Madison se hundió más en su sitio, no gustándole hacia donde iban las cosas. Barry notó aquello, así que colocó una mano en su rodilla y comenzó a acariciarle con la yema de su pulgar. »Es lo mismo que le pasó a Frankie Kane. —No lo sabemos —interrumpió el ojinegro. —Si lo sabemos, y debemos intentar que no suceda —indicó Joe. —¿Por qué no decimos de qué se trata todo esto? —acusó Wally, dirigiéndose a su padre —Te parece bien que Barry tenga poderes y que corra peligro combatiendo metahumanos —Hizo una pequeña pausa. »Él puede cometer errores una y otra vez y estás de acuerdo con eso porque... porque es Barry —el morocho expresó totalmente frustrado. —Y a mí no me darás el mismo trato, porque, al fin de cuentas, no confías en mí —dijo, su tono de voz ligeramente más bajo. Madison lo observó con cierta tristeza, porque no sabía que Walls se sentía de esa forma. —Sabes que eso no es cierto, Wally —aseguró el ojiverde. —No tiene que pelear las batallas de mi padre, Barry —Wally indicó con cierta molestia —Dilo Joe —el ojinegro alzó ligeramente su vista para ver a su padre —No confías en mí ¿cierto? —Wally... —Joe no dio una respuesta inmediata y aquello hizo enojar ligeramente a la menor, haciendo que lo observara con indignación. —Eso pensé —Wally masculló y luego comenzó a caminar hacia la puerta de salida. La puerta de la casa fue cerrada de un portazo y el lugar se quedó en silencio por unos segundos. —¡¿Por qué no le dijiste algo?! —Madison se levantó del sillón —¿No confías en él? —preguntó bruscamente a Joe. El hombre tomó una respiración profunda para tratar de explicarse, todo había sucedido increíblemente rápido. —No es eso, Madison —pronunció el hombre, pasando una mano por su cabello y dejando por alto el tono de voz de la niña. —Wally tiene razón, lo estás tratando diferente —masculló la castaña. —De acuerdo, lo trato diferente, pero no porque crea que Barry es mejor que él —explicó el mayor de los presentes. —¿Entonces? —Wally se parece mucho a mí cuando era un chico —Madison frunció ligeramente el ceño —No tiene miedo y toma riesgos. Y eso le hace ser difícil de controlar —pronunció —Y ahora está teniendo poderes —Joe negó levemente con la cabeza. »No está obteniendo su velocidad como lo hizo Barry, lo está haciendo de la misma forma que Magenta o Rival —indicó —Así que, no es que no confíe en él, sino que no confío en lo que le está pasando ahora. Y eso logra asuntarme. Madison guardó silencio unos segundos, asimilando las palabras de Joe. El hombre lucía preocupado y la niña sintió ligero remordimiento por haberle hablado de esa forma. Solo era un padre preocupado y asustado por el bienestar de hijo —Entiendo —susurró por fin la niña —Pero no debiste decírselo de esa forma. Él solo estaba emocionado por lo que le estaba sucediendo y tú simplemente hiciste que se sintiera mal —la menor respondió calmada —Mejor ve a hablar con él y dile lo que acabas de decirme. Supongo que lo entenderá. Joe le mostró una pequeña sonrisa y luego dio un pequeño asentimiento con la cabeza. A los pocos segundos, ya ni Joe ni Iris se encontraban en la casa. Madison soltó un leve suspiro y se colocó frente a Barry, casi entre sus piernas, ya que él seguía sentado en la pequeña mesa de estar. —¿Estás bien? —cuestionó la niña con delgada voz. El muchacho lucía pensativo. —Estaré bien —Hizo una pequeña mueca. La menor era un poco más alta en esa posición, así que él alzó su vista para verla. —Solo necesitas hablar con él —ella murmuró, colocando sus manos en los hombros de Barry —Wally solo estaba enojado, no quería decirte esas cosas —medio defendió. El castaño hizo una diminuta sonrisa ladina y asintió. —Lo sé, cariño. Hablaré con él cuando esté un poco más calmado —aseguró al ver el rostro preocupado de su pequeña acompañante. —¿Barry? —llamó la menor, esta vez alzó ligeramente su brazo y comenzó a juguetear con sus dedos con el cabello del mayor. —¿Hmm? —No quiero que le pase nada a Wally —dijo al fin, recordando que Alchemy estaba detrás de todo eso. —Pequeña, no te preocupes —indicó con suavidad, aunque la niña seguía jugando con su cabello —¿Madi? —llamó al no ver una respuesta. —¿Qué pasa si... si Alchemy o Savitar le hace algo? —susurró con ligero miedo. El chico soltó un diminuto suspiro. —Hey —Barry tomó con delicadeza sus manos y detuvo la acción de la niña, así le prestaba toda su atención. —Ahora que sabemos sobre los sueños, pensaremos en un plan con el Equipo —afirmó —Además, no dejaremos que esas dos personas le hagan daño a Wally —Barry aseguró por el bien de la niña. El chico no sabía muy bien cómo lograrían aquello, pero haría todo lo que estuviera en sus manos. Siempre hacían todo lo posible. —Bien —susurró la niña, pero no muy segura de sus palabras. Barry la sostuvo de la cintura y la acercó más a él, dejándole un casto beso en su frente. Madison no perdió su tiempo y lo envolvió en fuerte abrazo, apoyando su cabeza en su hombro y cerrando un momento los ojos. Creía que todo era muy incierto, y aquello lograba preocuparla.
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