Madian Cuando desperté muy temprano, volteé hacia un lado de la cama y Dereck ya no se encontraba ahí. Podía escuchar la ducha y sonreí. Será buena idea acompañarlo en la regadera. Me siento en la cama y lo pienso un poco; no creo que no, mejor bajo y le preparo algo de desayunar, pues me imagino que debe de tener una resaca terrible. Así que, de inmediato, bajo y me pongo a preparar todo lo necesario. Después de un rato, Dereck baja. Yo le sonrío, pero él no corresponde a mi sonrisa. Ahora sí, ¿qué diablos está pasando aquí? Le doy una taza de café y él me ignora. No, esto no puede seguir de esta manera. Cuando está a punto de tomar las llaves, me paro frente a él y me cruzo de brazos. Ya esto es muy molesto. —¿Me vas a decir qué diablos te pasa? ¿Por qué estás actuando así desde ayer?

