Madian Los días habían pasado y, por más que no quería demostrar lo mucho que me dolía mi separación con Dereck, sé perfectamente que mi rostro lo decía todo. Cuando bajó las escaleras, era demasiado temprano para mi gusto, pues últimamente veía películas y leía historias de romance que me hacían llorar. Eran las películas por las que lloraba, pero eso solo pasaba en las madrugadas. Cuando Katy me ve, ella voltea los ojos con fastidio, pero yo hago lo mismo. Se acerca a mí y me da una taza de té. —¿Te en serio? yo la miro con los ojos entrecerrados y ella sonríe burlona. —No me mires así. Si yo no tomo café, tú tampoco lo haces. Además, es bueno para la digestión. —En tu planeta, yo necesito cafeína para despertar y sacar este mal humor. Ella suelta una carcajada y niega. Yo paso p

