De repente, la voz se oyó y volvió a hablar. – "Carmelius…" "¿Quién… quién eres?" pregunto ella mentalmente, sin abrir los ojos. "Carmelius… estoy aquí… no tengas miedo…" "¿Quién eres? ¿Dónde estás?" pregunto mentalmente ella, algo inquieta. Entonces, ella empezó a sentir una presencia en ese lugar, abrió los ojos, y lentamente, fue apareciendo la figura de un hombre, hasta dejarse ver por completo. Carmelius se sorprendió al verlo al principio, pero mostró una sonrisa aliviada y feliz. – Carmelius… estoy aquí contigo… no tengas miedo… – dijo el hombre, flotando hacia ella, con los brazos extendidos hacia delante, con una sonrisa amistosa. – Padre… – dijo Carmelius aliviada. Cuando Azeman estuvo junto a ella, ambos se abrazaron suavemente. Azeman rodeándola entera, con una man

