Una vez sola, llamó a Orleta con telepatía, cuando apareció, era una loba, pero al instante cambio a su forma humana. Orleta pudo ver la cara seria y preocupante de su ama, pero decidió callar. – ¿Quería verme ama? – pregunto Orleta. – Sí, quisiera que, cuando mi padre despierte, le digas que venga a mi habitación, que debo decirle algo importante. – ordenó ella sin mirarla. Orleta, notó en su voz, preocupación y miedo, como si algo horrible ocultará. Ella hizo una reverencia y se retiró para después cumplir la orden. Una vez de nuevo sola, se tumbó en la cama con los brazos sobre su vientre, a esperar a que se hiciera de noche. No tenía ninguna intención de dormirse, por qué seguro que volvería a tener esa pesadilla. – Nunca pensé que tuviera que salir con esa cría maldita. – di

