Capítulo 33.1

2243 Palabras

Dos meses después, Elizabeth aviso de su partida a Hungría y vino al castillo para despedirse de Carmelius, y también de Azeman por petición de ella. Entonces, cuando Azeman ya había enviado los telegramas, no tardaron en responder. Una oficina acepta hacer tratos con él, y enviaban a uno de sus hombres, un hombre llamado Renfield, que ya llevaba años en el ofició. Antes de que viniera, Azeman le enseño a su hija algo que nunca vio, como su padre envejecía en un instante, en un anciano arrugado y pálido. Era como si hubiera cambiado a un aspecto más para su edad, que eran más de 400 años. Por seguridad, Azeman le pidió a Carmelius que nunca se mostrará ante ese hombre, nadie debía saber de su existencia por si acaso, ella resignada lo hizo. Cuando el señor Renfield llegó, no hubo al princi

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR