Salir de la casa de los White no fue tan sencillo como pensó Violet, por alguna razón Mark redobló la vigilancia en la casa y dió órdenes estrictas de que no se me permitiera salir.
Según Violet, Mark tomó esas medidas porque Jason intentó en varias ocasiones entrar a verme y él no quería que yo tuviera otra crisis si lo veía (pero de eso yo nunca supe nada, Mark no me lo contó).
Por eso antes de salir Violet llamó a Thomas (algo bastante inteligente), ella estaba al tanto de las medidas que su hermano había tomado y sabía muy bien que las restricciones de la casa solo eran para conmigo y uno de los hermanos Black.
Violet y Thomas no contaban con restricciones de permanecían, acceso y/o salida de la casa (de hecho se veían y salían muy seguido).
La travesía no fue como las de misión imposible… cuando Tom llegó a casa, le avisaron a Violet en seguida, él metió su auto en el garaje como si nada (al parecer siempre lo hacía) y Vio me dijo que tomara un baño mientras ella bajaba las cosas; media hora después subió por mí y bajamos a cenar tranquilamente en el jardín (nadie nos molestó y todo me pareció normal).
De ahí todo fue muy rápido, dejamos la cena a medio terminar y fuimos al garaje, donde me tuvieron que esconder en el maletero para poder salir.
No sentí que pasara mucho tiempo desde que encendió el auto Mark hasta cuando se detuvo, por eso cuando se abrió el lugar que era mi escondite me asusté, temía que nos hubieran descubierto (pero no fue así), solo cambiamos de vehículo.
Fué increíble por fin sentir la libertad (no es que la casa de los White fuera una prisión, pero así la sentía por momentos).
Supuse que iríamos a McAllen (quería ir a casa desde que salí del hospital), pero Thomas y Violet se empeñaron en que ése sería el primer sitio donde nos buscarían (y no solo Mark, si no también papá y el tío Arthur).
Fué por eso que ellos decidieron el lugar y el método más seguro para todos.
A mí personalmente no me interesaba donde fuéramos, con saber que al menos ya no estaba encerrada me conformaba y con el simple hecho de estar respirando el aire de la carretera estaba satisfecha.
Mientras llegábamos a donde sea que fuéramos, no dejaba de pensar en las imágenes del libro que me regaló el tío Arthur… ese bosque, esas grutas y en especial la cueva de sus últimas páginas (que me pusieron tan mal).
-¿Por qué solo son tres los paisajes de ese libro?-
-¿Por qué Arthur me lo dio a mí y de dónde lo sacó?-
Me preguntaba mentalmente.
Intenté encontrar una relación entre los tres sitios, pero por más que mi mente trabajaba en eso no podía hallar algo que uniera todo. Peor aún, no se porque razón no dejaba de correlacionar la cueva del libro con la de la visión que tuve después y con esas advertencias que me hizo la pequeña Katy.
Cuanto más concentraba mi cerebro en ello, más me confundía.
Sé que la cueva donde mi visión me llevo es la misma que está en el libro del cuento, sé que es la misma a la que le temo tanto y sé que es la misma que he visto a lo largo de tanto tiempo (tengo la impresión de que mis recuerdos de ella son anteriores y muy antiguos).
-¿Qué es lo que se supone hace ahí mi yo de la infancia?-
Sin darme cuenta esa pregunta la hice en voz alta.
Lo noté cuando Vio y Tom, me miraron como si estuviera loca (últimamente la gente a mi alrededor tiene esa afición), pero como ninguno me dijo nada al respecto, los ignoré y seguí sumida en mis cavilaciones.
Si tengo la sensación (certeza) de que esa cueva y sus símbolos han estado presentes en mi vida por más tiempo del que puedo recordar ahora, debe ser porque ese lugar es importante, pero no me explico como puedo temerle tanto y al mismo tiempo tener esa necesidad de estar ahí.
Nos detuvimos en un camino (bastante desolado) y cambiamos nuevamente de vehículo, cuando subí sentí que mi cabeza comenzaba a darme molestias (después de pensar tanto, era obvio). Pero también ignoré el dolor y me concentré en atar cabos.
Entre tantas cosas que me revoloteaban en la mente, recordé que (mientras estaba en mi visión) ví que uno de los símbolos que tiene la cueva plasmados en su entrada, se parecía mucho al que estaba grabado en la base del reloj de arena que le diera Arthur a Mark.
Tal vez por eso le molestó tanto el regalo, debido a todo lo que ha investigado respecto a mi maldición.
Ya rascando entre mis memorias más antiguas, venían pequeños fragmentos de los caminos que hay que tomar para llegar a la cueva. Las imágenes eran de un bosque, extenso y frondoso, esté se debe de cruzar antes de llegar al claro que da a la cueva…
-¡El bosque del libro!-
Exclame otra vez en voz alta…
Ahora Violet se giró y me acercó el libro (me leyó la mente), en cuanto lo tomé, lo abrí nuevamente para verificarlo y sorprendentemente era bastante parecido al de mis recuerdos.
Me lleve una mano a la frente y la froté con algo de fuerza…
-Escuchen chicos, me duele un poco la cabeza y no traje mis medicamentos-
Se los dije en un tono bajito para evitar su preocupación y porque tenía que avisarles en caso de que no pudiera tolerar el dolor (que aumentaba a prisa) o peor aún, por si alguna de mis crisis aparecía.
Tom me acercó un pastillero y soda. Estas tabletas no se parecían a las que Arthur me daba pero supongo que era lo único disponible ahora.
-¡Estos no son dulces Kat!, solo toma media pastilla y en unos minutos estarás más calmada-
Cuando Thomas me dijo eso, supe claramente de qué tipo de "pastillas" se trataban… Aun así le hice caso y tomé sólo la mitad de una.
Lo último que quería ahora era tener un viaje astral o una visión psicodélica, pero en mi estado ya nada podía estar peor (o eso pensaba)…
Comenzó a oscurecer y por extraño que parecía, la “pastilla” de Tom, sí me calmó y sin producir una reacción alucinógena. El dolor se disipó y mi mente se despejó casi por completo.
-Y… ¿dónde se supone que vamos?-
Hasta entonces me dió por preguntar.
-Vamos a un lugar donde puedas estar tranquila Katy-
Violet me respondió con una voz muy tierna.
-Bien, y… ¿dónde se supone que es ese lugar?-
Volví a preguntar con algo de sarcasmo.
-Te hace falta estar en la naturaleza, al aire libre y rodeada de los que te queremos, no tengas miedo peque-
Respondió Thomas y sonaba como cuñado intentando sobornarme… ya tenía tiempo sin llamarme peque.
-¡Vamos al Santa Ana National Wildlife Refuge!-
-¡¿no te parece increíble?!-
Antes de hacer otra pregunta, Vio me respondió con mucha alegría (bueno ella siempre está llena de energía), pero no me pareció tan excelente idea teniendo en cuenta todo lo que me estaba pasando.
-Relájate peque, aun tenemos que hacer un par de paradas más antes de llegar al Santa Ana, intenta dormir, estaremos ahí por la mañana-
Como todo un Black, Thomas también tiene la costumbre de darme órdenes…
Pensé que debido a lo que tomé no lograría dormír (tenía miedo de hacerlo y toparme con más sueños extraños). Para cuándo volví a abrir los ojos, ya estaba amaneciendo y por primera vez en semanas no soñé nada, mi mente quedó en blanco.
-¡Buen día chicos!-
-¡Tom, no se que me diste ayer pero en verdad gracias!, no recuerdo haber dormido tan bien en mucho tiempo-
Me dirigí al frente de la cabina.
-¡Vaya que dormiste bien!, te tuvieron que cargar para subirte a la camioneta-
Entre risas contestó Violet, que ahora estaba sentada a lado mío…
-No te preocupes princesa, para mí siempre será un honor llevarte en mis brazos-
Ni bien ordenaba las preguntas que quería hacer cuando escuche esa voz…
-¡Jason!-
Su nombre se aferraba a mi garganta para no salir.
-Si peque, pasamos por este pobre infeliz que no hacía nada más que preguntar por ti-
Tom me confirmó que en verdad se podían poner peor las cosas. Estar con ambos Black siempre terminaba mal.
Al menos ya estábamos llegando al refugio de Santa Ana. Necesito mantener la calma, Jason no me va a hacer nada, debo confiar como dijo mini Kat…
…Si soy honesta, no la he pasado nada mal con los chicos hasta ahora.
Puedo ver a Jason y ya no me da miedo su mirada (sigo alerta por si cambia), mi cabeza dió indicios de dolor en la mañana, cuando él me habló, pero tomé otra mitad de la pastilla de Tom y me calmé.
No he tenido ningúna crisis (hasta ahora) y mi estado de ánimo es generalmente bueno (cuando mi humor cambia, todos me ofrecen comida y listo). Vio y yo hemos hablado mucho de cosas sin sentido y agradezco a los tres por no haber preguntado nada sobre el hecho de que ahora puedo ver, ni de mis visiones o de lo que pasó en la casa de los White.
Me hacía falta sentir esta paz, respirar aire fresco, sentirme conectada con alguien… pero más que nada me hacía falta Jason… Tom tenía razón.
Antes del atardecer tomamos carretera nuevamente, Jason intentó enseñarme a conducir, pero al ver que los nervios me estaban ganando desistió, Vio me dio media pastilla más y antes de que replicara algo, ella tomó la otra mitad.
No sabía a dónde íbamos y tampoco me preocupaba mucho, lo que sí me daba vueltas era papá, él debe de estar muy preocupado y lo más seguro es que mis tres superhéroes personales me están buscando…
-¡No dejen entrar a nadie y si es necesario, avisen al señor!-
Sonó el celular de Jason y contestó molesto.
Thomas y Violet solo miraron a Jason, nadie hizo cuestionamientos, Jason solo asintió con la cabeza y le propinó una palmada al volante.
-Los Jensen están en el rancho y ya boletinaron a Katrina en la frontera-
Fué lo único que dijo Jason con un gesto poco amable (aunque no me dio miedo él).
Si mi casa no era opción, la de los Black tampoco y si me boletinaron para no cruzar la frontera era para que regresara a casa de Mark… Eso era demasiado excesivo, incluso para papá (eso sí me asustó), él nunca se había puesto así. Tal vez temía por mi salud o tal vez Arthur le lavó el cerebro…
Ya entrada la madrugada desperté, otra vez no soñé nada y comienzo a preguntarme... ¿qué tienen esas pastillas?
Llegamos a la frontera, creí que era la del El Paso, entonces recordé que no puedo cruzar a México.
-¿Qué están planeando?-
Le pregunté directo a Tom y a Jason.
-Calma peque, estamos esperando a unos amigos para poder irnos-
Contestó Tom, el siempre tan relajado… Después se acercó Jason y me cubrió con su chaqueta.
-Princesa vamos a entrar a las bodegas y vamos a caminar por un largo rato, necesito que estés calmada y que no hagas preguntas, después, cuando lleguemos a un lugar seguro te explicaré todo-
El tono en que Jason me dijo eso no era habitual.
Él nunca da explicaciones y mucho menos da órdenes con tanta gentileza. No tuve mucho tiempo para pensar en eso, ni cinco minutos pasaron, cuando llegaron tres camionetas muy similares a la de Jason. Se estacionaron sin tanto escándalo y apagaron las luces y los motores.
Mí expectación ante aquella escena o por los ocupantes de los vehículos era casi nula, hasta que de una de ellas bajó una chica alta, con unas curvas impresionantes, de cabello n***o, rizado y largo y con un rostro de modelo (demasiado sexi), a saludar a los hermanos Black (demasiado efusiva).
En cuanto a Vio y a mí, ella solo nos miró por encima del hombro y apenas nos dirigió la palabra (demasiado engreída), nunca había visto a Violet tan molesta.
Desviamos la atención de aquella coqueta y exuberante chica al escuchar que se abrían las puertas de las otras camionetas, de ahí bajaron cuatro chicos con maletas que permanecieron alejados de nosotros y uno más, que si se acercó, pero solo para tomar las llaves de la camioneta de Jason.
Las demás personas en los vehículos no descendieron (ni se asomaron), después arrancaron todos los vehículos al mismo tiempo y se fueron, dejando a los cuatro con equipaje y a la "Miss Río Bravo'' con nosotros.
Tom notó claramente que su novia adoptó una postura celosa y la abrazó, la presentó "algo forzado", como su novia y eso la tranquilizó un poco, Jason tenía intenciones de hacer lo mismo conmigo, pero no se lo permití.
Es que siempre es lo mismo con Jason, él y su magnetismo que me exaspera.
-¿Por qué me dan celos?-
Esa pregunta me acompañó mientras caminábamos hasta llegar a la entrada de una de las bodegas.
-¡Pase lo que pase, no digan nada, solo caminen!-
Fué la consigna de los Black y estaba dirigida a todos.
J colocó una llave (que no supe de dónde sacó) y abrió la puerta, le dió un ligero empujón y nos indico con un movimiento leve de su cabeza que entramos.
Ni bien entramos y a medio umbral nos recibió un trío de tipos muy malencarados, estaban armados y nos apuntaron enseguida; cuando vieron a Thomas bajaron sus armas y al ver a Jason nos cedieron el paso (aunque no mostraban nada de amabilidad); mientras caminábamos detrás de uno de ellos, levanté un poco la cara, tenía miedo que me dijeran algo, por eso solo di pequeños vistazos rápidos, alcancé a notar que en esa bodega había vehículos (muchos, algunos eran de lujo), cajas de madera bastante grandes y algunas personas que se ocultaban entre ellas, también había una mesa con demasiado dinero en efectivo (era más del que podría contar).
Ya voy entendiendo las recomendaciones de los Black… Esto no parece ser nada lícito.
Se abrió una puerta pequeña en lo que parecía ser un sótano, que conducía a una escalera como la de las alcantarillas, ahí uno a uno fuimos bajando. Una vez que llegamos al final de ellas, entramos en una especie de túnel, poco iluminado y bastante estrecho, ahí entendí que Jason no mintió, esto sería muy agotador.
No sé cuántas horas caminamos, pero estaba exhausta. Para cuando por fin salimos de ahí, la señorita exuberante se le acercó a Thomas para entregarle un pequeño maletín, él lo abrió y en su interior pudimos ver qué había más pastillas de las que me daba, después de eso, él le entrego un sobre con efectivo y ella fué hasta donde estaba Jason, casi se lo comía con los ojos, la muy… ¡atrevida!… rodeo con sus brazos la cintura de J y le dejó un beso en la comisura de los labios, se giró para vernos y en lugar de despedirse o tener algún gesto amable, nos volvió a ignorar a Violet y a mí.
Alcance a oír que hablaba en otro idioma (me pareció que era chino), dirigiéndose a los cuatro chicos de las maletas, que enseguida se pusieron alertas y después se fueron con ella como si nada.
Dos minutos más tarde, un par de camionetas llegaron a donde estábamos. Una era de la policía mexicana (casi me da un infarto por pensar que me había encontrado mí papá) y la otra era negra, del año y blindada (ahí me quedé en blanco)… no tuve tiempo de preguntar… cuando gire para eso solo ví a Thomas poner un paño en la cara de Vio y después sentí como Jason me ponía otro a mí.
Cuando despertamos era de noche otra vez, ya no estaban las camionetas, ni los chicos, ni nada conocido; ahora estábamos en una habitación, silenciosa, amplia y muy bonita, ambas estábamos acostadas en la misma cama.
Violet tenía más tiempo despierta que yo y al notar que desperté sonrió, yo solo la miré fijamente, estaba desconcertada y necesitaba entender qué era lo que nos había ocurrido… Sin decir una palabra nos levantamos para buscar nuestras cosas, queriendo abandonar aquel cuarto…
Aunque no teníamos ni idea de ¿donde estábamos? o ¿dónde estarían los chicos?, sabíamos que teníamos que irnos. Era como un mal presentimiento.
Al llegar a la puerta no nos fue posible abrir, alguien le había puesto llave, comenzamos a buscar (en vano) otra salida, las ventanas tenían barras de metal, no se podían abrir y no se alcanzaba a ver nada afuera, Violet no tenía el celular y no parecía haber nadie cerca.
-¡Esos Black me van a oír, les dije que no había necesidad de nada de esto!-
Violet resopló en la ventana y me miró asustada.
-Kat, porfa no te vayas a poner mal, se que las cosas parecen malas ahora, pero creeme que no nos va a pasar nada malo, esto es solo por la seguridad de los chicos-
Su explicación me tensó un poco más.
Antes de ponerme histérica o de buscar otra pastilla para tranquilizarme, la puerta se abrió dando paso a los flamantes hermanos Black…
-¿Qué significa todo esto?-
De inmediato le pregunté a Jason.
-¡Te dije que podías confiar en nosotras, no era necesario que nos durmieras!-
Violet arremetió contra Thomas.
-¡Siéntense y calmense por favor!-
Thomas respondió con un tono autoritario y molesto (nunca lo ví así antes).
-Violet, sabes perfectamente que mientras más información tengas, mayor será el riesgo que corras… ya es bastante con lo que sabes Violet, no necesitas saber sobre esta casa, es segura conformate con eso-.
Thomas comenzó a regañar a Vio y yo no tenía ni idea del porqué.
-En cuanto a tí, Katrina… por lo pronto es mejor que no salgas, ya indague sobre tu situación y la búsqueda de ese idiota de Mark nos puede acarrear más problemas que la búsqueda de los Jensen. De sobra está decirles que no estamos para meternos en más problemas por ahora-
Tom iba a seguir hablando, cuando llamaron a la puerta.
-El señor ya está aquí y pide verlos-
Detrás de la puerta se escuchó una mujer, la voz es muy parecida a la de Mrs. Black, pero su tono era de miedo…
Tom salió primero y Jason me miró, antes de salir se acercó y tomó mi mano.
-Estos son los negocios de la familia, Violet te pondrá al tanto, pero por favor princesa, no me odies después de saberlo todo, yo no lo elegí, solo es supervivencia-.
Las palabras de Jason estaban cargadas de culpa, me hizo pensar tantas cosas, sentí por un instante compasión por como estaba (me convertí en la mayor de las estúpidas por eso)… ¡esta familia es un cáncer!.
-¿Cómo demonios fué que terminé envuelta en la sombras de la familia Black, si mi madre hizo hasta lo imposible para evitarlo?-
Le hice esa pregunta a Violet tan pronto Jason salió y cerró la puerta con llave.
-Kat cálmate por favor, lo que tengo que decirte tienes que escucharlo con la mayor calma posible, no tengo más que una pastilla y la verdad no estoy segura de que sea suficiente-
-En el sitio donde estamos no podemos hacer escándalo, Mr. Black es muy estricto. ¡Por favor toma la pastilla y siéntate para que podamos platicar, esto no va a ser fácil-.
Jamás había escuchado a Violet tan lúcida, temerosa y seria…
Tomé la pastilla y me senté cruzando las piernas en mitad de la cama, ella me siguió y se sentó recargando la espalda en la cabecera de la cama con las piernas extendidas.
Antes de que comenzara a hablar, la puerta se abrió otra vez, esperaba a Jason nuevamente pero esta vez la que entró fue su “mamá”.
-¡Hi, chicas!-
Aunque su tono era amable, su rostro reflejaba pánico.
-Les dejaré algo para cenar, ¿ok?-
-No esperen despiertas a los chicos, tienen trabajo hoy-
No sabía si agradecer o preguntar…
-¡Gracias Caroline!, no debiste traernos nada, no queremos que tengas problemas por culpa nuestra, mejor ve a descansar tú también-
Le respondió Violet con total naturalidad.
-¿Me puedes explicar qué demonios está sucediendo aquí? y esta vez no te me vayas a subir a tu bizarro mundo, porque ahora sí no respondo, ¿me oíste Violet White?, vas a dejar de tratarme como idiota y me vas a decir todo lo que sabes y sin omisiones-.
Cuando se despidió la señora Black y cerró nuevamente con llave la puerta, ya no podía aguantar más y le exigí respuestas a Violet como nunca antes lo había hecho.
#Violet.
Bien Katrina, creo que ya no tiene caso ocultarte las cosas…
Desde que investigaste tus antecedentes familiares, sabes que Mr. James Black no es una.. “buena persona”.
Tanto para Nick como para mí, fue difícil entender que tenían una relación de sangre y los hechos tan atroces que los unían, por eso mismo decidimos no decirte nada sobre lo que descubrimos de los “negocios” que envolvían a la familia de tu madre.
Tom al principio no me decía mucho, de hecho nada… poco después de que los adoptaran él se volvió más sombrío y triste, yo sabía que algo andaba mal, pero él no me contaba nada. Lo mismo pasaba con Jason, solo que él fingía estar bien cuando estaba cerca de ti para evitar preocuparte.
Cuando por fin te adoptaron los chicos estuvieron más calmados, se tranquilizaron al saber que te irías a Mcallen.
Antes de que ellos también se fueran del Álamo, se comportaron todavía más raros, era como tratar con extraños (más Thomas).
Después, cuando venían de visita, comencé a notar que ambos tenían moretones o dolor en las costillas, las piernas o los brazos (por golpes), era muy constante verles mal, pero continuaron sin quejarse.
Cuando Tom por fin decidió hablar conmigo sobre lo que les estaba pasando, fue porque necesitaba de mi ayuda para viajar desde México a su casa… no me dijo nada hasta que cruzamos la frontera.
En la camioneta traía una maleta llena de pastillas, lo descubrí porque lo acompañé a entregarlas… en pocas palabras me usó de su mula.
Discutimos fuertemente en ese momento, estaba a punto de dejarlo, pero me explico que tu abuelo era quien los había metido en eso…
-¡Kat el negocio de la familia Black es el tráfico y no solo de pastillas. Por favor ¡perdóname Katy!-
De pronto mi amiga me soltó una bomba con lo que me decía y verla llorando cuando lo contaba me desgarraba el alma.
Entendí que por eso habían adoptado a los chicos más problemáticos de la casa, imaginé cuánto les costó adaptarse y que a pesar de todo eso siempre estuvieron para mí… no imagino todo lo que han tenido que soportar.
-Kat en verdad necesito que me perdones-
Vio seguía pidiendo perdón pero no tenía nada que perdonarle… los tres son mi familia, pasaron por esto solos y yo no les ayudé, por el contrario era una carga más…
-Katrina debes saber que en diferentes ocasiones tú también serviste de mula-
Me dijo Violet cubriendo su rostro totalmente avergonzada.
-¡¿Qué?!-
Le pregunté confundida.
-Si Katy, cuando las cosas se pusieron peor para Tom, Jason me buscó para ayudarles y tú estabas conmigo en ese momento. Jason no quería involucrarte, pero no había más tiempo, ni otra manera, casi matan a Tom ese día, cuando lo entregaron estaba en muy malas condiciones… En otra ocasión era Jason quien no aparecía, teníamos una semana sin saber de él, hasta que exigieron rescate (dinero y producto), en esa ocasión también servimos de intermediarias…-
-¿Cuántas veces Violet?-
-¡responde!-
Esta vez levanté un poco la voz.
-En el último año lo hicimos casi siempre que viajamos a Tamaulipas-
Respondió avergonzada.
Mi amiga, a la que consideraba casi mi hermana me estaba confirmando que me involucré en el negocio del infame de mi abuelo desde hace un año… que tanto Jason como Thomas, casi mueren por eso y que probablemente, en muchas de esas ocasiones también su vida y mía estuvieron en riesgo.
Al fin entendía porque su insistencia en pedirme perdón… a pesar de todo eso yo no supe como responder, tenía mucho que procesar, por mi cabeza pasaban a gran velocidad los recuerdos de cada viaje y, para colmo de males la pastilla que me había tomado ya me tenía en un estado letárgico…
Mis últimos pensamientos antes de ceder mi conciencia estaban enfocados a lo que mini Kat me dijera sobre aprender a distinguir a los amigos de los enemigos…
Pensé en Mark y en las veces que me dijo que no podía confiar en nadie…
-¿Qué se supone que haga con toda esta mierda?
Le pregunté a Violet… poco después me rendí en la inconsciencia absoluta.