CUATRO AÑOS, EN GUERRA

4218 Palabras
Dicen que después de la tempestad llega la calma y hoy casi puedo asegurar eso; por fin los medicamentos del tío Arthur lograron su propósito y me mantienen lúcida, parece mentira que después de cuatro tratamientos diferentes en casi un mes, nuevamente logré tener calma en mi cabeza, bueno… si no menciono que aún escucho el maldito susurro de las almohadas y que sigo tratando de entender qué es lo que tanto rezan, todo sería normal. Pero eso ya sería un milagro. Hasta el clima nos dió una tregua, hoy es el tercer día en el que el sol me despierta con esa calidez que pocos aprecian. -Yo opino que todos deberían de permanecer, al menos durante un mes, en la total oscuridad para que aprecien el verdadero valor de cada rayo que nos obsequia-. Lo dije despacito, bostezando y mientras me estiraba para no despertar a Violet (que es como otra fuente de luz para mí), prácticamente se mudo a mí cuarto (el de su hermano), lo cual agradezco porque con ella aquí me siento más segura, su espontaneidad e inocencia me proporcionan la dosis de fé diaria, que necesito para salir de esta. Cómo terapia ocupacional "secreta", me dí a la tarea de descifrar su "bizarro mundo" y en verdad es muy entretenido hurgar en su cabecita infantil, ahora entiendo porque Arthur se decidió por la psiquiatría. Los laberintos en la inquieta mente de Violet son todo un desafío. El día de hoy es particularmente especial para mí, por qué papá me aseguro que está tarde regresaremos por fin a casa; ya me urge estar en mi hábitat natural para terminar de reconectar los cables de mis neuronas, y lo mejor es que Violet también está incluida en el viaje de vuelta. Ya podremos regresarle su habitación a Mark, aunque es cómoda, no me acostumbro a ella, más que nada, quiero alejarme de esas whisper pillows y su misterioso cuchicheo (que él se entienda con ellas). Decidimos vestirnos cómodas (cómo siempre), el outfit que elegimos era el mismo para las dos, unos jeans de mezclilla, t-shirt claras y unos Vans, el ponernos gorra y gafas de sol fué una ocurrencia de última hora de Vio y lo acepté porque me serían muy útiles para seguir ocultando que podía ver; al terminar dejamos nuestros equipajes listos para el viaje, antes de bajar a comer. Papá se esforzó mucho para conseguir la comida tamaulipeca que a los White les gusta; sé que ese hombre cuando quiere algo no para hasta que lo obtiene y es capaz de recorrer todo Tamaulipas con tal de encontrar los mejores antojitos... se me hace agua la boca y mi estómago hace ruidos con solo pensar en comida... No habíamos llegado aún al jardín cuando el delicioso aroma de la comida se deslizó hasta nuestra nariz, Violet no dejaba de salivar y el ruido que salió de su panza la delató (para ser una chica delgada, come como un San Bernardo). Cruzamos casi corriendo la sala, el comedor y la cocina, buscando llegar antes que los demás al jardín, pasamos junto a la alberca y estuve a punto de empujar a mi glotona amiga, pero me contuve porque ya todos se encontraban sentados esperándonos y arruinaron la que pudo ser una excelente broma… Olvidé mis negras intenciones en cuanto ví todas las delicias que Nick trajo, me gustó su manera de agradecer a los White por su ayuda y hospitalidad. Sobre el comedor el banquete prometía ser poco dietético, lo primero que note fueron los bocoles (pequeñas tortillas gruesas hechas con masa de maíz, que se pueden servir con queso o rellenas de chicharrón de cerdo en salsa, huevos, picadillo o frijoles refritos), esas sabrosuras le fascinan a la señora Belinda y papá sabe que sus favoritas son las de chicharrón en salsa verde. Mark ni siquiera notó nuestra llegada y tampoco esperó a nadie para comenzar a comer, estaba muy entretenido con los tamales de venado, que son su debilidad. A nosotras lo que más nos interesaba de la mesa eran las tortas de barda (se llaman así por el lugar donde se empezaron a vender en 1928, ubicado junto a la barda limítrofe que separaba al ferrocarril, los muelles y las aduanas de la ciudad de Tampico. Al principio eran tortas de sardina con frijoles pero las sardinas no les gustaban a todos, por eso las hicieron de jamón con frijoles, con el tiempo fueron agregando más ingredientes hasta llegar a la receta actual. Frijoles negros refritos, jamón, queso de puerco, chicharrón de puerco en salsa verde, queso amarillo, queso blanco, chorizo, carne de res deshebrada, tomate, cebolla y aguacate), con eso cualquiera rompe la dieta y lo mejor es que, ni Violet, ni yo tenemos una. Durante la comida apenas y platicamos, todos nos concentramos en comer hasta no poder más, después del atracón Arthur le entregó presentes a los White (en señal de gratitud) y conociendo a mí tío... estoy segura que deben de ser cosas extravagantes, de coleccionista o alguna antigüedad poco valorada. Incluso trajo obsequios para papá y para mí (cosa muy rara en él); todos le agradecimos y nos dispusimos a descubrir el contenido de los empaques. Mrs. White recibió un hermoso juego de té fabricado en porcelana china, cómo lo supuse era antiquísimo y de colección, Belinda estaba muy complacida, la cultura china le atrae mucho. A Violet le dió un caleidoscopio de plata que le fascinó, "en cuanto descubrió cómo funcionaba", no tengo idea de donde encontró algo así mi tío, pero es como si buscará despertar aún más, la ya desbordada curiosidad de mi amiga. A Mark le obsequió un reloj de arena elaborado en madera y piedra, la fina arenilla en su interior era oscura, en las bases de roca y las guías de madera se distinguían una especie de jeroglíficos tallados, Arthur nos dijo que se trataban de runas celtas y que cada una tenía un significado y aunque aceptó que desconocía de qué se trataban, le pareció que era un bonito adorno, perfecto para atrapar al tiempo. Por la cara que puso Mark, se pudo notar que no le agrado ni el regalo, ni la descripción del mismo (eso fué bastante raro). A papá solo le regaló un Oz, la escondió bastante bien dentro de cajas que tenían más cajas (cómo muñecas rusas), todos reímos al ver que su ingeniosa envoltura tenía a papá haciendo muecas; Arthur le dijo entre risas a Nick que ése era el obsequio perfecto él, para que por fin se pusiera a hacer su trabajo, después hizo alusión al jardín y eso entristeció a papá, la sensación en el ambiente cambió (inclusive algunas nubes obstruyeron al astro rey). Todos sabíamos la razón, Melissa era la que se encargaba de mantener un jardín hermoso y desde que ella murió, el jardín luce muy descuidado igual que toda la casa y que papá... Después de un momento en silencio, Arthur se acercó a su hermano y le dió un ligero golpecito el hombro para disipar la pesadumbre. Llegó mi turno para descubrir que había escogido mi crazy uncle, como mi obsequio… hice una buena actuación al intentar abrirlo, palpé poco a poco la envoltura y fuí rompiéndola como lo habría hecho antes de poder ver, cuando sentí una textura limosa en el interior, fruncí un poco el ceño y achique los ojos, hubiera seguido con mi calmada representación, sino fuera por Violet, le toque en la paciencia con mi calma y rompió toda la envoltura y la caja (no me quejo, yo también tenía curiosidad, pero debía seguir fingiendo). -¡Va, mi regalo es más bonito que el tuyo, Katy!-. Dijo Violet burlándose. A mí me pareció algo realmente lindo, aunque se tratara de algo bastante viejo y algo descuidado. Supongo que en eso se basaba mi amiga al comparar nuestros presentes. -Es algo parecido a un libro, tal vez de terror o de cuentos o de cuentos de terror- Vio comenzó a describirme el hallazgo, con un sentido del humor poco habitual en ella. -Arthur, ¿de dónde desenterraste esto?- Papá le preguntó a mi tío. -Katy, nunca juzgues a un libro por la portada, ábrelo y descubre su encanto-. Dijo mi tío en defensa. Yo lo tomé con cuidado, temía que le salieran bugs, porque todos tenían razón, estaba algo descuidado y ciertamente parecía recién desenterrado de las raíces de algún árbol, debido a las pastas musgosas, aunque esa sensación afelpada lo hacía interesante. Al abrir la tapa al interior de ese libro, su contenido era algo imposible de creer. Contrario a su aspecto por fuera, por dentro parecía recién impreso, con las más nuevas tecnologías y los colores en las hojas eran impresionantes, además era un cuento didáctico, me pareció la cosa más curiosa del mundo. Poco a poco y mientras más extendía la pasta abriéndolo, se comenzó a formar un paisaje con imágenes tridimensionales y al desplegarlas por completo, la magia de esas páginas develaron un bosque. Inmediatamente mi querida amiga dejó de lado su caleidoscopio y me lo arrebató de las manos; ansiosa por descubrir qué imágenes tendría la siguiente página (lo cual hizo tan pronto como lo tuvo en su poder). Para deleite de todos, las nuevas páginas desplegaron unas grutas y un lago, eran tan bellos y parecía que tenía vida y movimiento. Yo tuve que esperar a Vio con la descripción, aunque mis ojos ya estaban maravillados. Antes de que Violet diera la vuelta a la última página, en un movimiento nada discreto, logré quitarle mi cuento nuevamente (fué una escena bastante infantil la de nuestro forcejeo); para exasperar al máximo a la pobre de Vio, opté por abrir muy lentamente la última página, quería hacerla enfadar (solo un poco). Cuando se desplegó por completo la imagen final, mi sorpresa no pudo ser disimulada y la actuación de mi ceguera quedó al descubierto al lanzar lo más lejos de mí aquel libro. Antes de que esté lograra tocar el césped, ya me encontraba en shock, completamente aterrorizada y sumida en el peor de mis ataques de pánico. De inmediato Mark y papá se lanzaron para poder sujetarme, mi estado era similar al de una fiera al ataque y sabían que un par de hombres no me podrían controlar, urgieron a Arthur para sedarme; no sabía de dónde provenía tanta fuerza, ni tanta rabia, ni tanto miedo… me sometieron en el suelo usando todas sus fuerzas y Arthur me suministró una ampolleta, después otra y aplicó una tercera dosis, parecía que estaba preparado, no supe de dónde sacó el estuche con los tranquilizantes. Yo continuaba frenética, buscaba lograr soltarme de su agarre para salir corriendo, vociferaba maldiciones en lenguas que me eran ajenas, arremetiendo contra todos; puedo asegurar que mis gritos se podían escuchar en toda la casa… en toda la calle... Nadie se explicaba cómo era posible que después de tres calmantes mis fuerzas no menguaron, fué entonces que Violet de un salto terminó sobre mi pecho, con sus rodillas encajadas en mis antebrazos y con una imponente presencia. -¡CALMATE KATRINA!- De sus labios solo salieron esas dos palabras y en sus ojos brillaba tal determinación, que doblegó mi voluntad; entendí perfectamente lo que planeaba hacer para sacarme de esta crisis (utilizará su técnica medieval), la ví como levanto su brazo y cerró el puño, para cuando su derecha chocó contra mi mentón, los medicamentos y su actitud ya estaban surtiendo efecto… en solo un segundo, todas las conexiones en mi cerebro que me mantenían consciente se apagaron. Mi adorable Vio no procuro medir su fuerza, no dudó en atacarme y está vez parecía disfrutarlo. Ese tremendo golpe fué un nocaut limpio y me dejó totalmente fuera de combate. -¡Duerme Katy!...- Fué lo último que escuché. No tengo idea de cuánto tiempo me ha hecho dormir esa salvaje combinación de sedantes y el golpe, pero mi despertar no solo traerá un rostro hinchado… huele a humo… otra vez… ¡Huele a humo!... Ya no voy a oponerme a esto, si ésta es mí maldición y voy a llevarla a cuestas sobre los hombros para siempre debo de evitar resistirme, tal vez todo lo que tiene que pasar suceda más rápido si lo acepto de una vez por todas. -¡HOY MORIREMOS POR FIN!- Ese grito otra vez… Mientras me convencía de afrontar la próxima tragedia, la escuché… mi madre no está dispuesta a dejarme y no se si eso sea bueno. Apática, abrí los ojos y me preparé para las sombras, para los gritos, para recordar que se siente no ver y para el fuego que herviría nuevamente en mi piel… "Lo habitual". Para lo que nadie puede prevenirse, es para el impacto de verse a sí mismo... ...la primera imagen frente a mí, fué la de una Katrina pequeña… era yo, cuando apenas tenía cuatro años. -¡Esto no va a pasar... esto ya tuvo que haber pasado!- Aseguré de inmediato, como si mis deducciones en cada premonición sirvieran de algo... Este lugar me parece familiar, es la casa de acogida dónde estaba en ese entonces, ahí no me permitían salir de la habitación, los niños que también vivían ahí me evitaban, me sentía muy sola, aislada y triste, era como estar presa, ahí conocí el poder de los prejuicios, el daño que causan y cuán vulnerable que es el ser humano ante el abandono. Todos me tenían miedo por la nubosidad que tenía en los ojos y obstruía mis iris, eso es lo que no me permitía ver y también gracias a eso me dieron muchos sobrenombres y algunos eran crueles. Nunca dije nada (no se si no podía, no quería o no sabía hablar), solo me quedaba alejarme y mantenerme apartada de ellos para evitar que me molestaran más. Desvíe mi mirada en dirección a la pared y noté que había un calendario, junio 5 del año 2009, hice un intento por recordar los acontecimientos de aquel día; necesité olvidarme un poco de la pequeña frente a mí, sentada a la orilla de la cama, sólo entonces la tragedia se hizo presente... Escuché que la puerta se abría y llegó un aroma a humo, pensé que provenía de la cocina pero lo ignoré al notar que alguien había entrado y se acercaba a mí despacio y sin decirme una sola palabra, era una niña, al llegar a mi lado tomó mi mano y dejó en mi palma algo que pensé serían dulces; por un instante me sentí felíz, llegué a pensar que por fin tendría una amiga, era la primera vez que alguien venía a mí sin el afán de molestar; para que no parecer grosera metí todos los dulces en mi boca y los trague a prisa, su sabor era muy amargo. Quise darle las gracias de alguna manera, pero no supe dónde se había ido, no lograba atinar en que parte del cuarto estaba, me levanté de la cama para buscarla y antes de llegar al armario me detuve, el olor a humo se hizo más fuerte. Relacioné el aroma con la niña y comencé a seguirlo, una leve risita me confirmó que estaba cerca. Para mí era un juego en el que ella se escondía y yo la buscaba, la pista era ese olor, que no venía de la cocina si no de ella... Me cansé de tanto jugar y me senté un momento junto a la ventana donde el sueño me venció... ...esa fué la primera vez que me sucedió… así fué como comenzó todo... Cuando desperté, estaba recostada sobre una manta, en el suelo y había muchos niños más durmiendo igual que yo, en una especie de sala de juegos, muy colorida. Mis ojos vieron claramente, por primera vez y yo no entendía cómo estaba pasando eso, no tenía manera de expresar lo que estaba sintiendo… hasta que el aroma volvió a llegar a mi nariz sacándome del asombro, este se hizo más intenso cuando se me acercó la misma niña a preguntarme si me había comido todos los dulces, yo asentí con la cabeza y ella me sonrió, tomó mi mano otra vez, pero ya no me dió más dulces amargos. Corrimos por toda la estancia y los pasillos tomadas de la mano, yo pensé que otra vez estábamos jugando y que me llevaba por todas partes para mostrarme el lugar. Cuando regresamos a la misma habitación donde desperté, se detuvo a la mitad, entre los niños y gritó a todo pulmón... -¡HOY MORIREMOS POR FIN!- Debido a ese grito los niños se despertaron llorando, molestos, asustados y confundidos, yo me sentía igual que ellos y quería llorar pero no podía (mis ojos nunca han llorado). Quise soltar su mano, cuando más terror sentía se escuchó un fuerte ruido, gente corriendo y gritando y de pronto el calor se volvió fuego... en mitad de tanta confusión cerré los ojos... el aroma desapareció de repente junto con esa niña tan creepy, tenía miedo de que volviera a aparecer y espere un momento antes de abrir los ojos nuevamente. Al hacerlo todo se volvió más extraño para mí, otra vez no veía nada, solo podía distinguir una intensa luz frente a mí, todo mi campo de visión estaba invadido por luz y nada más que luz… Nada de lo que estaba pasando tenía sentido para mi pequeña cabeza y eso desencadenó una explosion dentro de mí cerebro que lo hizo reaccionar. -¡LOS NIÑOS ESTÁN LLORANDO!- Grité con todas mis fuerzas... así fué como mi garganta despertó por primera vez, después de cuatro años de vida. Mis ojos se cristalizaron por las escenas que presenciaban, pasar por esto era demasiado, incluso para mi yo adulta que permanecía de pie junto a la puerta de la habitación, inmóvil, solo observando cómo mi yo de cuatro añitos está gritando en pleno frenesí, por los niños que estaban con ella… por los niños que morían con ella. No sé de dónde saqué el valor para decidir acercarme a su camita… Siento la necesidad de abrazar a mi yo pequeña, quiero explicarle, explicarme o explicarnos, que no fue nuestra culpa lo que ocurrió con los niños, que no podíamos hacer nada para evitarlo y que nunca podremos, que aquella niña no nos regaló dulces, que lo que nos comimos eran pastillas y que casi nos matan, que el aroma a humo no lo despedía ella, si no nosotras y qué si la vimos después (en el trance), es porque ella era mamá que nos avisaba del peligro y que lo hará siempre. Quiero mentirle, mentirme, mentirnos… decirle que todo va a estar mejor, que algún día podremos evitar las desgracias y que nuestro futuro será diferente… que aún hay oportunidad de ser felices. Que estuvimos al borde de la muerte definitiva, sí nana nos hubiera encontrado un minuto más tarde o si el médico no nos hubiera reanimado a tiempo, quizás hoy no tendríamos la maldición de cargar con esas visiones… Me siento en la cama junto a ella y mini Kat se calmó, dejó de gritar y se sentó cruzando una pierna sobre la otra, adoptando una postura muy madura para su edad, ahora podía verme fijamente a los ojos, como si pudiera distinguir claramente, cómo supiera quién soy, se alisó el vestido gris que trae puesto y es solo hasta entonces que me percaté que no tiene puesta una bata de hospital… su semblante es serio y mucho más seguro que el mio ahora. -¡No tenemos tiempo Katy!- -Ya no habrá otra oportunidad, debes buscar y dejar de temer- -¡Ellos no tardan y si no encuentras todas las respuestas será el fin!-. Todo eso me lo dijo mini Kat sin inmutarse, al finalizar tomó mis manos y juro que ví una lágrima en sus ojos antes de cerrar los míos... ...Huele a humo, pero esta vez es diferente, es tal el aroma que por primera vez me molesta, tengo náuseas y es insoportable para mi nariz. Ahora no lo pienso dos veces y abro los ojos apresurada… Fue un fatal error… ahora más que nunca y más que nada quisiera ser ciega otra vez… Lo que mis ojos ven al abrirse es escalofriante, no comprendo donde estoy pero, la cantidad de cuerpos, de sangre, de muerte, de pena que hay aquí, solo puede ser causada por una guerra… una guerra apocalíptica. Agacho un poco la cabeza asqueada de tanta destrucción, sólo para encontrar que en una de mis manos tengo la oz de mi papá y en la otra su cabeza recién cortada… pero ya no soy la Katrina de 16 años, ahora soy la niña de cuatro años… Estoy muy confundida… -¿Qué o quién pasó aquí?- Pregunté llena de ira. #-¡TÚ!- Respondió alguien entre las sombras. #-¡Niña tonta, nunca fuiste más ciega que cuando comenzaste a ver!- Después de esas últimas palabras todo se llenó de humo. Nuevamente soy yo y parada estoy detrás de mini Katy que tomó con fuerza la cabeza de papá y la oz y comenzó a correr. Ya no podía ver donde estaba y no sabía a dónde se dirigía, escuche un llanto, su llanto y por inercia cerré los ojos, me dispuse a seguir el sonido hasta que logré dar con ella, cuando por fin fue visible estaba a punto de entrar en una cueva… la misma cueva del libro... -¡Matamos a papá!- Me dijo llorando. El asombro de lo que tenía frente a mis ojos y lo que mini Kat me dijo después fueron demasiado para mi… No lo pude resistir, me desplome a sus pies quedando totalmente inconsciente… Vaya que la roca es muy fría y húmeda, debí caer de frente, cuando me desmayé. -¿Por qué no puedo abrir mis ojos?- Al sentir que me lastimaban cuestioné a mi cerebro pero no tengo como responder, no sé a qué se debe la molestia o la humedad, el frío se cuela en mis huesos y lo peor es... que ya no huele a nada… -¡Te cosí los ojos Kat!- -¡Con eso resolvimos una parte del problema!- Me dijo entre sollozos mi pequeña Katy. -Sí podemos ver, fallaremos y si fallamos, quien sea que hablara entre las sombras hace unos momentos será el vencedor-. -Mientras nuestros ojos sirvan perderemos la guerra. Te lo dije Kat, no puedes fallar, no sabes cuánto daño hará al mundo, si llegara a brotar una sola lágrima de algún aroma mortal, menos puedes imaginar el caos que se producirá, si por error llegarás a matar a la muerte misma… Si ya lo olvidaste o lo olvidas otra vez, puedes venir a buscarme, tú sabes muy bien cómo llegar, es aquí donde se librará la guerra de esta era… Mí cueva es tú morada, Katrina Smoke, tercer aroma de la muerte-. -Aquí te seguiré esperando… Abre la mente y cierra los ojos, el tiempo se agota, necesitas todas las respuestas para tomar la decisión correcta. No solo es tu destino el que está en juego, es toda la vida de esta era, es toda ésta civilización, es todo el universo que conoces-. Remató sus advertencias con una especie de instrucciones... -En tus pasados reposan las respuestas, en tu presente están las claves y en tu futuro encontrarás las armas, todo depende de ti y de tus alianzas. Si decidiste no confiar, entonces no confíes en nadie y tú sola busca las respuestas, si por el contrario decides confiar en alguien, entonces debes de confiar en todos, empezando por ti. La segunda opción es la mejor técnica, así avanzarás más en tu búsqueda y aprenderás a diferenciar a los amigos de los enemigos-. Después de aquel confuso monólogo con mi "yo" infante, desperté. Tenía la mitad del rostro inflamado y carne cruda reposando encima de la inflamación, estaba recostada en el piso, con mi cabeza sobre las piernas de Violet y con las whisper pillows totalmente desplumadas y esparcidas por toda la habitación de Mark. Buscaba alguna explicación a mis sueños, a tener una premonición dentro de otra, a lo que estaba viendo y todo era cada vez más confuso... -Yo las destruí, me dijiste que te molestaban y te vengue para que no me odiaras por golpearte tan fuerte- Las palabras de Violet aclararon parte de mis pensamientos… lo he dicho siempre... agradezco que Violet esté conmigo… sin embargo, no me podía explicar cómo fue que las destrozó... pero si estaba inconsciente por su culpa es porque esa chica tiene la fuerza suficiente para hacer eso y más… Por la manera en que observe todo el desorden en la habitación, Violet confirmó que yo podía ver claramente (lo sospechó desde el libro o tal vez desde antes), pero no dijo nada al respecto. -Vio, por favor, ¡sácame de aquí!- Balbuceó mi boca con dificultad, pero ella me entendió. De inmediato buscó su móvil para enviar un mensaje, después me limpió la cara con una toalla, al terminar se levantó y tomó un par de maletas pequeñas, colocó dentro de su bolso algo de dinero, un colgante, su caleidoscopio, el libro que me dió Arthur y después me dió instrucciones para que emprendiéramos la huida.
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