Hoy se cumplen dos semanas desde que descarriló el tren, dos semanas que en verdad me han resultado muy difíciles de sobrellevar, tanto en lo físico, como en lo mental (se me han hecho eternas) y los que están a mi alrededor las padecen conmigo.
Todo se desencadenó por mis sueños, al principio eran solo episodios dónde caminaba descalza y sola, por calles desiertas y sombrías, pero después fueron empeorando, a esos lugares que ahora eran mucho más lúgubres, se les unieron los recuerdos de cada premonición que había tenido, los recuerdos de mi familia y los de mi llegada a esta vida, hasta que se convirtieron en esas espantosas pesadillas llenas de muerte y destrucción.
Esta mañana el tío Arthur me ha cambiado "nuevamente" los medicamentos (con esta es la tercera vez que lo hace), porque aun no logro mantener mi conciencia anclada en el presente; confundo los rostros, los nombres, los días y se licuan dentro de mi cerebro con fechas específicas y tragedias, de la misma forma en la que se prepara Violet sus batidos de tomate, frutos secos, huevo y bananas…
Los batidos de Vio son algo realmente repulsivo, da asco el solo recordarlos.
A veces quisiera sacar la bandera blanca, dejar de pelear y cederle mi voluntad a la locura que me acecha, es tan agotador ir contra la corriente que ya llegué a un punto de quiebre, ni siquiera puedo estar hablando o comiendo tranquila con mi familia y amigos, porque de un momento a otro olvido en dónde estoy o entro en una crisis, cuando estas llegan, la única manera que tiene mi tío para poder calmarme, es con sedantes, muchos, cócteles de ellos... Tantas píldoras y pinchazos, me hacen sentir como un ratón de laboratorio, con el que realizan pruebas para aprender sobre los efectos secundarios de algún medicamento experimental.
Lamentablemente para mí, estás dos semanas me mantuvieron sedada la mayor parte del tiempo y cuando lograba despertarme, me costaba mucho despabilarme, me pasé horas sentada, absorta en un letargo tedioso que me dejaba perdida dentro de mi propia psique.
El ver y sentir a tanta gente muriendo a mi alrededor es algo realmente aterrador, por eso en ocasiones no me trago las pastillas, aunque no me ha funcionado nada bien el hacerlo… si me mantengo despierta por mucho tiempo, a mi cerebro le da por buscar a personas que no están, que no existen o que existieron en alguna época pasada y no reconozco a nadie salvo Violet, papá y Mark, en ocasiones hasta a Arthur lo desconozco.
Hasta el clima parece querer compartir el sufrimiento conmigo, se tornó violento, inclemente y errático, cómo buscando la mejor manera de hacer sufrir a los demás. No ha dejado de llover desde la primera vez que abrí los ojos aquí (recién salida del hospital), incluso hubo un par de ocasiones tan extremas climáticamente, que los residentes del condado, los del país vecino y algunos noticieros, relacionaron las tormentas con cuestiones bíblicas y apocalípticas, lo strange fué que, "casualmente", estás se desataron en el momento justo, en el que tuve mis dos primeros "ataques histéricos".
No lo sé... todo es tan confuso y no creo en las coincidencias... Tal vez lo estoy imaginando como todo últimamente. Vio dice que es solo la temporada de huracanes que tomó al golfo de México como costal de box.
Tengo que soportar, tengo que mejorar, tengo que ser fuerte, necesito volver a casa; desde el día en que desperté aquí, no he podido tener un solo día de paz, así como tampoco he disfrutado de un solo rayo de sol y la verdad eso me desanima bastante.
Después de la advertencia de Mark en el hospital (me desmayé), caí en un sueño tan profundo que dormí casi un día entero; recordé en mi sueño como el destino nos juntó a todos hace tantos años, creo que esa fue la última vez que tuve un sueño placentero. Al despertar tuve mi primer ataque de ansiedad, no reconocí la habitación en la que estaba, todo estaba oscuro, el viento que se azotaba violentamente en los ventanales, parecía llevar lamentos y las almohadas de esta cama me susurraban algo que no podía entender.
Papá me tranquilizó y me explicó que estábamos en la casa de los White y no en nuestra casa de McAllen, dijo que era más seguro estar aquí y tampoco entendí el ¿porqué?, hasta que pude hablar con Mark esa misma noche, él fué quien trajo mi cena y aprovechó para platicar (es un gran gesto de su parte cederme su habitación).
Mark me contó que desde que lo adoptaron y comenzó a trabajar, ha usado parte de sus recursos para investigar la razón de mis premoniciones y si existía alguna manera de que ya no las tuviera. Me habló sobre unas leyendas celtas muy antiguas, de profecías de una tribu extinta que obtuvo el conocimiento de los sumerios, de piedras talladas y dijo algo sobre mantener el equilibrio o el Feng shui… No recuerdo bien... pobre Mark, me lo ha explicado varias veces, pero aún no logro entenderlo del todo.
Lo único que sí me ha quedado claro, es que "alguien" quiere adquirir mis visiones (no sé quién sería tan imbécil), dice que ese "alguien'' es cercano a mi y que está dispuesto a todo con tal de tenerlas. Siempre que él y yo hablamos (a solas), me recuerda que no puedo confiar en nadie, que nadie debe darse cuenta de que puedo ver y he comenzado a darle la razón.
Cuando Jason vino a verme (tres días después de que salí del hospital), tuve mi primer ataque de pánico extremo, me bastó sólo con ver su rostro para llenarme de terror, algo que nunca antes había experimentado, corrí a una esquina gritándole que no se me acercará, no soportaba oír su voz, no quería tenerlo cerca, el ruido de la tormenta aumentaba con mis gritos y si cerraba los ojos podía verme muerta en los brazos de Jason. Su mirada penetraba en mi cerebro y me recordaba que tenía que parecer ciega. Estaba por tocarme y un resplandor brilló en los ventanales, antes de poder alcanzarme entró el personal de seguridad de Mark a la habitación para alejarlo de mí y varias ventanas estallaron en ese instante… un ruido ensordecedor y una falla eléctrica terminaron por desquiciar mi ser, el relámpago cayó muy cerca de la casa. Al volver la luz todo empeoró, entraba aire y lluvia, había cristales regados en el piso, ví a Jason golpeando a los gorilas como si quisiera matarlos (cuatro guardaespaldas no podían con él), hasta que llegó Mark y lo sacó a golpes del cuarto, me desplome y comencé a convulsionar, Arthur tuvo que intervenir con los primeros medicamentos nuevos, me inyectaron dos dosis y después otras dos, solo así me tranquilicé, me dió mucho sueño, pero yo no quería dormir, yo no debo dormir… no puedo controlar lo que sueño, siento, pienso o veo… Yo solo quiero irme a casa.
-Es Jason quien busca obtener mis "dones", " mi maldición"-
Antes de caer rendida esa idea se sembró en mi cabeza para germinar vertiginosamente...
Mi mente es como la flama de una vela que danza con recuerdos, pensamientos y visiones de otros tiempos, de otras vidas. Viaja entre eras, épocas pasadas o paisajes olvidados, en ocasiones está entre hogueras enormes con gente alrededor danzando, en otras juguetea rodeada por gigantescas murallas de piedra grisácea, que no sucumben ante el fuego, algunas veces se extiende por praderas hirviendo con batallas encarnizadas.
Pocos eran los momentos que me daban paz y consuelo, las aguas marinas calmas o los ríos claros a los pies de alguna montaña, los espacios abiertos y los interminables riscos cubiertos por la nieve, son mis favoritos.
Lo más recurrente era una cueva, lúgubre, húmeda, olvidada del ojo humano, con la entrada marcada por símbolos extraños y custodiada por un denso bosque, eso me arrebataba la calma, sentía que aquel sitio amenazaba con extinguir mi llama de vida y al mismo tiempo algo en él me llamaba a su encuentro, me invitaba a entrar... No sabía dónde estaba pero no sentía frío, ni calor, ni dolor o hambre, era como si esa flama de mi vela flotara libre en un interminable ciclo, dentro de una burbuja que la protegía.
Así pasaron mis días hasta que (tres meses después), comenzaron a llegarme sonidos desde el exterior de aquella mi "cápsula segura", me costó casi siete días el poder distinguirlos y entenderlos.
-"¡Hola, pequeño ser!"-
Se trataba de una voz muy dulce, cariñosa e infantil, pero me llamó pequeño ser y ese no es nombre.
-Nos tengas miedo, vamos a estar bien-
-Te voy a dar todo lo que no tuve-
-Haré todo lo necesario para que puedas llegar-
Hablaba mucho, era muy incluyente y constante en sus promesas; aunque sus charlas eran incoherentes para mí, me divertían y el tono que sus palabras tenían me llenaban de confianza. Quien sea, en verdad se esforzaba mucho por ocultar los rastros de temor con dulzura.
Con el tiempo me acostumbré a esa voz que me hablaba y me repetía la promesa de hacer todo lo necesario para que yo llegara. Tenía mucha curiosidad por saber a quién le pertenecía esa voz, quería en verdad conocerla y llegué a sentir cariño hacia ella.
Mis pensamientos de flama de vela cada vez eran menores, ahora me concentraba mucho en lo que sucedía alrededor de esta burbuja, pendiente de aquella voz infantil y de los sentimientos cariños que crecían dentro de mi pecho cada vez que la escuchaba.
Hasta el día en que una voz grave y violenta, que producía miedo con solo oírla, arremetió con fuertes gritos contra aquella que me hablaba a diario y que también alzó su voz mientras lloraba. El silencio se hizo presente por un breve instante y solo fué roto por una serie de estruendos, al finalizar ella gritó tan fuerte que mi esfera se estremeció por completo, su lamento fue acallado con un estruendo más.
Después de eso algo sacudió salvajemente mi esfera, algo la golpeó en repetidas ocasiones, y poco a poco, el sitio donde mi ser se encontraba sumergido y que me hacía sentir segura, comenzó a colapsar. En ese momento sentí el dolor que ella estaba experimentando.
Recuperó la calma después de llorar por un largo rato, la escuché hablarme nuevamente, su voluntad estaba rota y no paraba de pedirme perdón, sus sentimientos me afectaron y compartimos el dolor sin querer evitarlo; un manto de oscuridad y frío me invadió, la presión que ejerciera en mí su dolor y el mío casi lograron agotar mis fuerzas, tenía que liberarme o sus sentimientos extinguirían mi flama, así que deje de sentir su dolor y me aparté de la tristeza que ella experimentaba, tenía que salir ahí para encontrar nuevamente la calma de mi flama viviente.
#-Pequeño ser, nunca supe cómo serías y nunca lo sabré. Para que puedas perdonarme primero debes entender el porqué no podré cumplirte las promesas que te hice-.
Hizo una pausa, la escuché llorar otra vez hasta calmarse y después me explicó todo..
-Mi padre siempre fué un hombre difícil, nunca me expresó su amor debido a que él quería un hijo varón. Él no conoce la compasión y el odio lo invade en cada respiro. Mató a mi madre a golpes mientras yo miraba y nunca obtuvo castigo por ello, es el líder de un grupo antiinmigrante y todos lo ayudaron a encubrir su crimen, es tan poderoso como desalmado, radical y adinerado y siente que es superior a cualquiera-.
La voz molesta y atemorizante era la de su padre.
-Hace casi un año, en la fiesta de mis sweet 16th, conocí a un chico mexicano que trabajaba ilegalmente en el rancho donde mis amigas y yo festejamos (a escondidas de mi padre). Él me robó el corazón y alma, fué mi primer amor, mi primer novio, mi primer todo. Nos veíamos en secreto, planeamos huir juntos, yo conocería a sus padres y tendríamos un futuro felíz, me hablaba de tantas cosas maravillosas, pero solo mentía, él se burlaba de mí y para cuando supe la verdad ya era demasiado tarde-.
Podía sentir cómo se agitaba su respiración y cada movimiento que hacía nos producía dolor.
- El día de hoy, mi padre y su grupo cometieron una atrocidad (para ellos es un acto de patriotismo), en las caballerizas de la casa fusilaron a un grupo de ilegales, obligándome a estar presente. Mientras formaban a esas pobres personas un rostro me pareció familiar… entre esa gente también estaba el amor de mi vida. Trate de impedir que lo mataran, por eso confesé cómo lo conocí y acepté que lo amaba-.
Algo le estaba pasando a ella y a mí, en el momento en que comenzó a comprimirse el lugar donde estaba ("mi esfera"), lo pude comprender.
-Mi padre me aseguró que él no era un trabajador de aquel rancho, que sólo se estaba escondiendo ahí porque lo estaban buscando por el delito de tráfico de personas y yo no podía creer que el amor de mi vida fuera un "coyote" (cómo les dicen), por eso le pedí que se defendiera, pero no lo hizo, él solo se burlaba de mis lágrimas y súplicas hasta que se cansó, después lo acepto todo. Le gritó a mi padre que yo había sido su mujer y que estaba esperando un hijo suyo. También dijo que todo lo había hecho solo por el placer de vengarse de mi padre, al ver mi deshonra reflejada en un nieto bastardo, hijo de un criminal como él.
Hizo una larga pausa y un quejido de dolor escapó de ella. Yo estoy cada vez más incómoda aquí dentro y no comprendo porque me dice todo esto.
-Justo antes de que mi padre le disparara a tu papá, le aseguró que no nacería nada de mi y si para eso tenía que matarme a mí también, no le importaba, para confirmarlo me golpeó y a él disparó. Mi castigo no finalizó ahí, mi padre se acercó hasta mí y me golpeó brutalmente hasta dejarme inconsciente. El dolor que ahora sentimos es debido a esos golpes. Fuí muy ingenua al entregarle mi amor a un hombre que solo buscaba venganza-.
El dolor nuevamente se hizo presente, esperó a que pasará y siguió con su relato.
-Mientras mi padre me golpeaba, repetía que lo hacía "por mi bien", que debía arrancarte de mis entrañas porque eras una mancha en la sangre de nuestra familia, que aunque lo intentará él no podía matarme porque "soy lo que más ama en este mundo", que una vez que tú mi pequeño ser ya no existieras, todo volvería a ser como antes y yo estaría a su lado para siempre como su "princesa"-.
-¡PEQUEÑO SER TU NO TIENES LA CULPA, LO SE MUY BIEN, PERO A PESAR DE ESO HOY MORIREMOS!-.
Sí, eso ya lo estaba sintiendo…
-El hombre que me burló lo hizo por vengarse de mi padre y su racismo y aunque es algo imperdonable, no lo puedo culpar, ahora comparto con él al mismo enemigo y yo también quiero venganza, estoy en contra de ese mismo monstruo por arrebatar frente a mis ojos la vida de mi madre, la del hombre que amé y casi tuya y la mía también-.
Ya no siento que se esté moviendo, creo que está tomando un descanso.
-Los cuerpos del fusilamiento los lanzarán al cauce del Río Bravo. Se acerca un poderoso huracán que ha devastado todo a su paso y las crecidas del río serán el escenario perfecto para ocultar su crimen-.
Escuché un sonido extraño y una ligera oscilación me limitó el poco movimiento que tenía…
-Nos iremos con ellos también, después de todo tú mi pequeño ser también eres mitad inmigrante-.
Entendí que eso era lo mejor para las dos...
Aquella voz infantil era la de mi madre, estaba por cumplir los 17 años y me habló durante los últimos tres meses de su embarazo hasta el último de sus momentos con vida. Los golpes que le dio su padre le adelantaron la labor de parto. Al final no se lanzó al río; por las contracciones le fue imposible alejarse de la camioneta en que viajaba, así qué tomó un par de galones con gasolina y los derramó sobre ella misma y ante la mirada horrorizada de su padre, se prendió fuego. Nadie pudo hacer nada para salvarla de su inmolación, ráfagas de viento, la crecida del río, la Border Patrol acercándose, la alerta de tornado y el devastador huracán Katrina se encargaron de impedirlo.
Ahí escuché su voz por última vez…
-¡HOY MORIREMOS POR FIN!-
Gritó mientras las llamas la consumían… Esa fué su venganza… y el agua la arrastró.
Cuando mis sentidos despertaron, aún quedaban algunos restos calcinados de la que fuera mi madre. La lluvia, el aire, los escombros, el ruido, el olor a carne quemada y el Río Bravo, fueron los que me trajeron a esta vida, yo no me quemé con ella.
Una mano me sostuvo y sacó mi débil cuerpo de entre un ramal, que un brazo crecido del río arrastró y por esa acción me quedé en este plano.
Con el pasar de los años, cada vez me cuesta más responder si esa mano salvó o no mi vida aquel día, ya que para mí desde antes de nacer siempre ha sido como estar muriendo.
Esa última vez que mi madre me habló supe los nombres de quienes eran nuestros "familiares".
Busqué toda la información que ella me diera en un afán por desmentir a mi mente. Intentando probar que sólo había sido un sueño, una pesadilla, una ilusión. Tenía que asegurarme de que todo era una farsa creada por mi imaginación y la realidad se me estampó en el alma... Sí, todo fue cierto.
Pasaron catorce años después de la muerte de mis padres (cuando tuve esa premonición) y corroboré todo lo que en mi mente rondaba cómo un recuerdo, lamentablemente no pude hacer nada, de los cuerpos de mis padres nunca se supo nada, la familia de mi padre son personas humildes y trabajadoras, nada que ver con él y lo peor es que aún no he reunido el valor para ir a matar al que descubrí que es mi abuelo.
Nick y Violet estaban conmigo cuando tuve aquella premonición. Nick fué quien me ayudó a investigar y Violet también, aunque ella prefiere no creerlo, hasta me recomendó perder la memoria, quiere que olvide como el destino se ensañó conmigo, a todos nos pareció la más cruel de sus bromas, el hacer que mi abuelo resultará ser Mr. James Black… el padre adoptivo de J y Tom.
-¿Cómo puedo confiar en tí Jason, si estás con él?-
Grité esa pregunta al despertar y estaba a punto de salir corriendo de la habitación, pero por suerte Mark estaba ahí para evitarlo y tranquilizarme.
Lo único bueno de haber recuperado mi vista es la inmensa paz que él me regala con su mirada, no sé cómo es tan paciente conmigo, ni cómo agradecerle que se preocupe tanto por mi.
Ahora solo me quedan los White y los Jensen, en esta locura que me está consumiendo.