PERDIDAS

2548 Palabras
Estaba poco dispuesta a abrir mis ojos, aunque no tenía la menor idea de la hora que era o de cuánto había dormido está vez, sí podía percibir que había demasiada luz afuera y ya me había acostumbrado a despertar siendo de noche. Lamentablemente el clima actual me estaba afectando de sobremanera y me forzó a hacerlo. Hace tanto calor en ésta habitación, que me sofoca, no paro de sudar, tengo la boca completamente seca, siento que me estoy deshidratando y toda esta incomodidad sumada a la sed, el hambre y a el dolor que tengo en el cuerpo, solo van provocar que me ponga de muy, muy, muy mal humor… No me explico cómo Violet puede dormir tan placenteramente, sin ningún problema que la perturbe y hasta ronca por momentos, a veces pienso que no es humana; por la forma en cómo duerme ahora, es más parecida a un perezoso del zoológico… y yo no me quedé atrás… Anoche dormí en la posición más incómoda e imposible para cualquier cuerpo humano. Me quedé en la misma posición en la que subí a la cama la noche anterior (con las piernas cruzadas y a mitad de esta), para cuando el sueño me venció, solo me recosté hacia adelante, recargando mi frente sobre las rodillas de Violet. -¡Juro que jamás volveré a dormir así!-. Ese juramento sonó más a un quejido, que salió entre muecas mientras me estiraba de apoco para permitir que mi cuerpo se relajara, este me expresó su molestia emitiendo crujidos; el cuello, la espalda y las piernas, me recalcaron en cada movimiento que cometí un error fatal al imitar a los contorsionistas a la hora de dormir. -¡Auch!- Me quejé nuevamente al liberar las piernas. Giré un poco el cuello intentando destensar los músculos y mientras escuchaba cómo crujían mis vértebras cervicales comencé a rememorar lo que me dijera Violet anoche; hasta qué un espasmo de tortícolis me obligó a vaciar la mente y permanecer inmóvil por un momento. Antes de acercar mi mano para darme un ligero masaje, ya había olvidado en qué estaba pensando (me cuesta concentrarme y no divagar), pero se lo atribuí al maldito calor infernal que estaba haciendo. Una vez que inicié con la terapia en mi cuello, la relajación que obtuve me permitió recordar algo que pasaba por alto… -¡Esta noche sí soñé con algo!- Estaba sorprendida porque no soñaba con nada desde que salí de la casa White. Tal vez fue debido al aumento de la dosis; esas pastillas son muy raras, cuando tomaba solo la mitad de una no soñaba nada, pero tomar una pastilla completa me devolvió a la tortura de los sueños… -¡Concentrate Katrina!- Lo dije mirando fijamente al techo; al fin logré acostarme y recordar lo que soñé... …Empuje una puerta y entré en un lugar bien iluminado y bastante amplio (desde mi perspectiva), por el mobiliario solo lo pude comparar con un comedor estudiantil o una cafetería grande y, cómo nunca había ido a una escuela (recibí educación en casa), no podía distinguir el escenario con exactitud. Al ver que estaba sola quise saciar mi curiosidad y caminé entre las mesas y bancas, no tenía prisa, era como si buscara algo (comida supongo), hasta que me acerqué a un ventanal donde me encontré con mi reflejo. Me sorprendió la imagen que obtuve de mí (ya que no correspondía a la de mi edad actual), en el me notaba pequeña, delgada y con mi cabello lacio y largo, con su tan respectivo color grisáceo. Forcé a mi memoria… la única vez que lo tuve tan largo debía tener entre 7 u 8 años… Ante tal descubrimiento de inmediato sentí el temor de que se tratara de otra visión (como la de mini Kat), comencé a olfatear y a girar mi cabeza buscando las sombras, pero sólo estaba yo, sin humo, sin aromas, sin voces. El silencio se rompió estrepitosamente cuando mis oídos fueron agredidos en repetidas ocasiones, pero esta vez no se trataba de aquel grito. En un intento por despejarme sacudí mi cabeza con tal violencia, que perdí el equilibrio, me dí de frente contra el cristal donde me reflejaba y caí de rodillas… El golpe me aturdió un poco, sabía que un gran bulto aparecería en mi frente más tarde, pero el sonido me instaba con urgencia a localizarlo porque se alejaba. #-Shooter! Stay put!- Esa era la voz de una mujer, una advertencia… Me levanté enseguida y algo golpeó mi pie… -¿Cómo llegó esto aquí?- Pregunté mentalmente al ver que de mi chaqueta cayó un arma (las conozco por Nick, él me habló de ellas cuando me llevó por primera vez al campo de tiro y hasta me enseñó a manejarlas, pero nunca había podido ver tan claramente una). -¡Son disparos!- Afirmé mientras tomaba el arma del suelo. Tuve que cerrar los ojos para concentrarme en lo que tenía entre las manos (era la única manera que conocía para lograr identificarla), debía revisar si estaba cargada, si el cargador estaba lleno o si tenía o no, puesto el seguro. Con solo mi tacto supe que era una glock, calibre 10mm (tenía algunas dudas de cuál era su modelo porque no soy experta en armas, papá sí). Sonaron otros disparos y dejé de indagar sobre el arma que tenía para enfocar mi mente en el tipo de arma que emitía los disparos. -Es un arma larga, que necesitaba recargas constantes- Atiné a decir antes de salir dispuesta a todo. Escuchaba los gritos de personas adultas, de niños y la voz de un chico que parecía estar muy molesto… Mientras caminaba por uno de los pasillos siguiendo las voces, alguien intentó jalar mi brazo desde uno de los casilleros, pero al ver el arma en mis manos éste se agazapó nuevamente en su escondite. Ver esa especie de terror en su mirada me hizo pensar por un instante en lo que yo estaba haciendo… Se escucharon más gritos y ambos giramos en la dirección donde provenían, lo dejé en su zona segura y salí corriendo en esa dirección… Cuando estuve más cercana a los gritos y disparos, pensé en claudicar, sentí miedo, sudaba frío, mis manos comenzaron a temblar y mi visión fue borrosa por unos segundos. Nuevamente tenía la sensación de estar dentro de una de mis visiones, sí era así, no habría nada que pudiera hacer para detener la tragedia. Estaba sumida en mis pensamientos cuando una mano se posó en mi hombro, dí un salto y no sé cómo evite gritar; me lleve un gran susto al ver que era una chica un poco más grande que yo, que también estaba armada. La chica levantó las manos en señal de rendición y comprendí que ella, al igual que yo, estaba siguiendo el ruido de las detonaciones. Sujetó mi muñeca suavemente y al tocarme sentí que también temblaba (ambas teníamos el mismo miedo de acercarnos). Al ver que no se movía, le tomé la mano y le hice una señal para que no hiciera ruido, ella asintió y permaneció quieta mientras yo avanzaba. Al girar la esquina del pasillo me topé con la espalda de un chico (era más alto que yo), justo cuando él iba a girar en mi dirección, guiada por la inercia, levanté el arma y jale del gatillo (fué un tiro limpio, casi a quema ropa)… pude ver como de su nuca comenzó a brotar sangre antes de que cayera de espaldas… Yo estaba atónita, en shock y con embotamiento en los oídos… la chica se acercó desde el pasillo, notaba como movía sus labios pero no podía escuchar lo que me decía. Vi asomar un par de cabezas al frente y fue cuando ella puso su arma junto al cuerpo tendido frente a nosotras, después me quitó la mía, la limpió y la empuñó en la mano del chico. Seguía gritándome algo que no podía entender… por eso me propinó una tremenda sacudida sujetando mis hombros… así fue como desperté. Si anteriormente me aferraba a mi pereza, hoy debo de aceptar que gracias a los acontecimientos de las últimas semanas, estoy más que obligada a jamás querer recurrir a ella nuevamente… dormir se está convirtiendo en un suplicio para mí. -¡Ha sido destronado el reino omnipotente de la flojera!- Lo dije mientras exhalaba un suspiro fijando mi mirada en Violet que, por extraño que parezca, seguía dormida. -¡Como me gustaría tener esa paz al dormir!- Esta vez lo dije con cierto recelo, no es justo ver como ella duerme tan plácidamente mientras yo tengo estos sueños raros, dolor en el cuerpo y estoy obligada a ordenar mis ideas. -Violet, despierta… tengo mucho calor y hambre- Mientras se lo decía la moví un poco, no estaba dispuesta a ver como continuaba durmiendo tan apacible. -Violet necesitamos salir de aquí, tenemos que comer y debo hablar con Jason- Al ver que no surtía efecto despertarla, insistí sacudiendo fuertemente su cuerpo, hasta que lo logré… -Primero… no podemos salir-. -Segundo… con respecto a la comida, debemos esperar a que alguien la traiga- -Tercero… de Jason no puedo asegurar que venga pronto y cuarto… con el calor no puedo hacer nada… ¡mejor date un baño Kat!- Vio me respondió aún somnolienta y con un “tonito mandón y chocante”. Para evitar discutir con ella opté por hacerle caso y levantarme a tomar un baño, al menos eso me iba a refrescar un poco y no quería desquitar con Violet lo que tenía que sacar contra los Black. Ya metida en la tina, repasaba mentalmente todas las preguntas, reclamos, maldiciones y de más cosas que les diría a los chicos en cuanto los tuviera enfrente y al mismo tiempo me contradecía pensando en su situación y en cuantos problemas habían pasado o en lo complejo que era ser un Black (para ellos, para mí y para mi madre)… no lograba fijar un ataque contra ellos, sin que yo misma los disculpara de alguna manera. Mi cabeza está muy dispersa, ni bien termino de pensar en Jason cuando me asaltan los recuerdos de Mark, lo que me lleva directamente a pensar en Violet y Nick, Tom y Arthur, en mis recuerdos, mis sueños, mi turbulenta existencia, mi maldición… ...solo hasta que una sensación de ahogo me invade por completo, es que me doy cuenta que estoy hundida bajo el agua y con mis pobres pulmones que urgen por un poco de oxígeno… -¿Cómo fui a dar al fondo? ¿Cuánto tiempo pasé así?- Como no tengo la menor intención de responder a más preguntas hechas por mí, salgo de la tina y cubro mi cuerpo con una bata. Frente al espejo mi rostro muestra cansancio, unas enormes bolsas bajo mis ojos contradicen todo lo que he dormido, perdí mí brillo, desconozco la mueca que tengo por sonrisa, me siento agotada física y mentalmente, quiero poder no pensar en nada y al mismo tiempo quisiera tener todas las respuestas… Me disgusta verme y sentirme así, es como si no fuera yo… Esta situación se torna cada vez más complicada y no logro ver la “luz al final del túnel”. Harta de observar a la desconocida en el espejo, opté por dejarla ahí y salir. No escuché nada mientras me duchaba, pero alguien debió venir en ese lapso de tiempo, ya que cuando salí, había comida, ropa, algunos libros y una bolsa con pastillas (más pastillas… muchas pastillas). No supe ni cómo, ni porqué, pero lo primero que hice fue tomar una pastilla, Vio me miró y en lugar de regañarme me imitò. Ambas permanecimos en silencio después de eso… parecía que ambas esperábamos que la otra tuviera la iniciativa, pero ambas optamos por ignorar los cuestionamientos y reproches… Tomé un libro al azar después de comer algo y me senté lo más cerca que pude del balcón (según Violet no debía estar tan cerca, si alguien me llegara a ver, tendríamos problemas)… Intentaba leer, concentrarme, buscaba enfocar mi mente en algo en concreto, lo que fuera con tal de no dormirme nuevamente, lo que fuera para no perder la poca conciencia, lo que fuera que me permitiera mantener mi poca lucidez. Es difícil no aburrirme, pero concentrarme, es literalmente imposible… hasta que puse atención en el tipo de libros que habían traído… Nunca me han llamado la atención las cosas que tengan que ver con las sectas, el ocultismo, la magia, ni nada de eso, pero después de lo que Mark me contó y de cómo mi psique se empeña en confundirlo todo, logré hallar interesante el título de varios de ellos y me intriga el hecho de conocer a algunos de lo autores… "Julio Verne". "Los cuentos de Lovecraft. "El libro n***o, de Falmel". Un diccionario de símbolos. "El Kybalion". "El Zohar". "El libro de la claridad" No sé si se trataba de algún mensaje, pero sé que me ayudarían a distraerme un poco. Al menos yo tenía algo con que matar las horas, mi pobrecita Violet ya no encuentra qué más hacer… normalmente da vueltas por la habitación, tararea una canción y golpea los dedos en el buró (el ritmo y tono son algo hipnótico que me ayudan a concentrarme en la lectura), por momentos juega con su caleidoscopio y mi libro de cuentos, a veces brica en la cama y cuando ya no puede más, entra y sale del baño, se viste, se cambia y se desviste, modela frente al espejo, se maquilla y cambia de peinados, a veces me peina a mí, hasta que no puede más y toma una pastilla que la deja fuera de combate. -Por lo visto violet la está pasando peor que yo- Mi cabeza lo entiende. Conforme los días avanzan nuestra cordura disminuye (al igual que la porción de pastillas), tanto Vio como yo, solo encontramos sosiego con el contenido de esa maldita bolsa… no se si nos calman, si nos confunden, si nos relajan, si me ayudan a concentrarme en el extraño contenido de los libros, si solo lo hacemos ante la inexistente actividad o si las excusas sirven para algo… Ambas estamos perdidas, no me atrevo a comparar su estado mental con el mío. Ella está permanente en su bizarro mundo y yo ya no logro distinguir la realidad por sumergirme tanto en las cosas que leo, que pienso, la única constante entre mi cordura y mi locura, siempre es la guerra… Hasta que por fin terminamos con ese contenido atrofiador de las mentes... Solo quedaba una más y esa última pastilla al final de la bolsa la tomé yo… Estaba a punto de tomar el libro de Verne cuando se abrió la puerta, era Tom, pero ninguna estaba en condiciones de recibirlo. -¿Qué dijo?- Me pregunté mientras veía como se lanzaba a la cama a ver a Violet, pero no logré descifrarlo. Estoy obligando a mis ojos a no cerrarse mientras veo como saca a su novia en brazos de la habitación, eso es todo lo que logré hacer antes de que mi cerebro oprimiera el botón de pausa y me mandara al país de mis pesadillas, sólo espero no soñar nada freak esta vez.
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