Violet me acaba de golpear fuertemente en la cara; ese bofetón es su método para hacerme reaccionar siempre, según ella así logra que salga de mis ataques o trances (aunque en ocasiones no funciona). Ella con su famosa derecha es capaz de ordenar las ideas del tipo menos cuerdo de un manicomio y si pudiera cargarme se muy bien que ya lo habría hecho, lo único que quería era poder llegar hasta el otro extremo del boulevard y al notarme ausente recurrió a su técnica medieval (ahora comprendo porque sentí tan real el impacto de hace unos instantes).
Aún siento mi cabeza muy desorientada y en mi mente todavía escucho el ruido del tren descarrilando. Casi puedo ver los cuerpos calcinados esparcidos por doquier, sintiendo en mi piel el calor del fuego tan avasallante que los consumía como todo a su paso. Imagino como sus restos son reducidos a polvo para después ser levantado por el viento y convertirlo en sombras, mientras percibo el olor de la muerte en el humo que dejan. Solo fueron unos segundos… y unos segundos me bastan siempre.
Me tomó un momento más para poder recuperar por completo mi conciencia. Una vez que he logrado situar mi mente y mi ser en el tiempo y espacio actuales recuerdo lo que hacíamos antes de que me invadiera esa fatídica premonición...
El plan era ir a la alberca olímpica que está en la unidad deportiva de Reynosa y pasar la tarde mejorando mi natación, después buscaríamos un hotel (que nos quedara cerca del puente internacional), para descansar y volveríamos a casa el día siguiente. Todo lo hacíamos a pie, para pasar desapercibidas, hasta que a Violet se le ocurrió la brillante idea de cruzar entre el libramiento Matamoros-Monterrey y la avenida Profirió Díaz y el boulevard Morelos, aprovechando que el “jaywalking” no se aplica aquí y según ella porque eso nos ahorraría tiempo y porque casi no había tráfico a esta hora (al menos eso fué lo que dijo).
Los conductores que ya habían formado una larga fila accionaron sus bocinas; se que ocasione su descontento al detenerme en seco en mitad del boulevard Morelos (debemos tener menos de un minuto con el tránsito detenido), los entiendo pero el ruido de sus autos me aturde aún más y eso no parecen entenderlo ellos.
Conozco mis episodios y sé que corro el riesgo de tener un ataque de ansiedad, en especial ahora que aún tengo la sensación del impacto en mi cuerpo, sumado con el alboroto que hacen con sus ruidosos claxons.
Para disimular mi estado actual me escudo en mi condición visual, permitiendo a Violet que me tomé del brazo y me ayude a caminar, hasta que logramos llegar a la acera envueltas en insultos, gritos, maldiciones y los claxons de los vehículos pegados que hacían evidente la molestia de sus ocupantes.
-En este país no conocen la tolerancia, ni respetan a las personas con capacidades diferentes-
Le digo a mi amiga casi a los gritos para que me escuchen los transeúntes que van pasando y los pocos conductores rezagados, pero soy consciente de que estuvo mal.
Cuando Violet contestó al último insulto de la fila que arremetió contra nosotras, pude notar que su voz arrastraba ese tonito de duda que le apaga la voz en algunas frases y aunque no puedo ver su cara se que tiene el miedo dibujado en ella.
Se bien que no le gustará saber lo que pasó o pasará, pero ella siempre cuestiona, es demasiado curiosa y muy aprehensiva, como si fuera parte de ella, se pierde en sus sentimientos y siempre se pone muy mal. Casi puedo jurar que en ocasiones… hasta me culpa y para ser honesta no quisiera que me preguntara nada.
Temo al pensar que lo hace con la intención de evitarlo (cómo si se pudiera), si fuera así, me daría tristeza porque nadie puede y no quiero que guarde esperanzas de que puede hacer algo al respecto. Tal vez sea morbo o masoquismo, quizá ya aprendió después de tantos años y lo hace por entretenimiento (cómo la miman tanto y nunca tiene problemas), para enfocar su tiempo libre en algo. La verdad es que nunca le he preguntado sus razones y tampoco me gustaría saberlas.
En el momento dónde ya he logrado tranquilizarme (gracias al silencio), me muestro dispuesta a seguir nuestro camino, creyendo que no tendré que dar explicación alguna y es justo ahí cuando mi querida amiga decide abrir la boca y hacer la pregunta que yo menos quería responderle...
#VIOLET:
-Katrina... ¿Qué viste?-
La pregunta que le hago es más que obligada. Se que ella no quería hablar del tema y que quizá planeaba hacer como si nada hubiera pasado.
La verdad es que tampoco me gustaría saberlo porque se que la respuesta siempre tiene que ver con algo que me dejara sin dormir por varios días, pendiente de los noticieros las 24 horas, conectada a las r************* y con la súplica constante de que está vez no se cumpla lo que sea que me diga. Cuánto quisiera que falle aunque sea una vez, que sea un error, que no fuera tan ella.
Siempre acabo desgarrada al oírla gritar que acertó, cómo quien festeja al ganar algún tipo de apuesta. No puedo creer que Katrina sea tan insensible, parece que celebra sus terroríficos aciertos como si amara el oír las tragedias, respirando sin una pizca de empatía en su ser, aunque yo también sería insensible y hasta sería capaz de provocarme una amanecía severa si tuviera que llevar la vida que Katrina tiene.
-MI VIDA ES COMO MORIR UNA Y OTRA VEZ DESDE ANTES DE NACER-.
En su boca esas palabras parecen un mantra tétrico que se repite a sí misma para intentar sobrellevar su existencia o para esperar que ésta se detenga.
No sé cómo lo hace, ni cómo se siente, lo que sí sé, es que yo no podría llevar una vida como la de ella, entre sombras, con esos episodios de dolor tan vívidos, medicada la mayor parte del tiempo para intentar controlarla y con la absurda certeza de la tragedia respirandome en el alma.
-¿Será portadora de alguna maldición?-
-¿Y si ella es la reencarnación de la muerte?
¡Eso me aterra! Sacudo un poco mi cabeza para despejarme de mis locos pensamientos y no lo consigo…
-Tal vez este era su destino, para expiar de culpas a su madre -
Mientras estoy sumida en mis teorías Katrina me interrumpe, abre la boca de manera lenta y exagerada para tomar aire y cuando lo exhala levanta su dedo índice derecho y lo que me dice lo hace con una tranquilidad que me confunde...
-¿Has oído hablar de la bestia?-
Me respondió con una pregunta, yo metida en mis absurdos pensamientos, intentando no ponerme más nerviosa y ella me sale con eso…
A estas alturas no se si hablá del auto de presidente, de una profecía bíblica o de algo mitológico y ni bien termino mis conspiraciones cuando la escucho hablar de nuevo...
-¿Alguna vez caminaste por las vías del ferrocarril?-
Katrina vuelve a hacer otra pregunta tonta.
Mucho me temo que mi amiga no entendió el contexto de la única pregunta que le hice y sé que no la golpee tan fuerte como para que desvarie, siento que me ignora por completo y peor aún siento que lo hace voluntariamente para no contarme nada, y eso sí me cabrea.
Las personas deben pensar que soy muy estúpida, que estoy muy mimada o que no soy capaz de soportar situaciones difíciles porque siempre me ignoran… todos… siempre.
-Katrina, ¿No sé si las preguntas las expresas para mí o si simplemente las lanzas al aire?-
Le contesté con un tono bastante indignado.
-Hoy estás más rara que en otras ocasiones, dices más incoherencias que de costumbre y esa nubosidad en tus ojos es tan espesa que pareces poseída. ¡A ver si entiendes de una buena vez que si no fuera por mí, en estos momentos estarías arrollada sobre el asfalto y de paso a ver si entiendes que yo no soy tu lazarillo, para eso ya tienes a quién y ahí si abres bien los ojos, pones atención a lo que te dice, no le contestas las preguntas que te hace con evasivas y no le haces pasar vergüenzas en plena calle como a mí ahora!-
Tan pronto como salió todo eso de mi boca me arrepentí y me cubrí la cara de inmediato con ambas manos.
Se lo solté sin pensarlo y sé que me pase de la raya, no tengo como regresar el tiempo o hacer que lo olvide.
-Yo y mi BOCOTA sin filtros-
Pensé.
Pero algo sí es cierto, sus ojos hoy dan miedo, casi nunca se pierde su iris en esa especie de bruma, justo ahora su mirada además de brumosa tiene un tono azulado y vidrioso, de hecho no recuerdo alguna ocasión en la que se pareciera tanto a un zombie ciego como hoy (al menos todo esto último no salió de mi cabeza).
-No debí decir eso. ¡Por favor, discúlpame Kat!-
Es lo que me queda, pedir perdón y sentirme como la peor de las alimañas rastreras del planeta.
-Kat por favor entiéndeme, yo estoy al borde de un ataque de nervios y tú me sales con tus preguntas extrañas que en nada me ayudan a calmarme-
Y con tus ojos que hacen que me estremezca (eso tampoco lo digo).
Sí, soy la peor de las alimañas rastreras de la galaxia entera y es que no le tengo miedo a ella, pero hoy no parece ser ella. Quisiera saber ¿qué fué tan grave como para cambiar a mi mejor amiga por un ser extraño y casi demoníaco? (Solo pregunté para mis adentros, Kat tampoco escucho eso).
-Katrina me estás asustando, tus ojos se oscurecen cada vez más. Necesito saber si es algo médico o si te está pasando algo más grave que tenga que ver con tus visiones. Si no me dices nada en concreto esta vez tomaré medidas extremas y tú sabes bien a quien me refiero-
La intenté amenazar con lo único que me quedaba, es mi último recurso.
De pronto ella abrió la boca en un intento de por fin callarme, está demasiado molesta y se le nota, yo espero un himno de insultos por parte suya y claro está que me los merezco, pero sin más la cierra de golpe como un reflejo involuntario y después la abre nuevamente y solo sale un quejido de sus cuerdas vocales, mueve los labios y lengua de manera exagerada. Necesito lograr que ese aura aterradora que emana de ella se esfume. Está ansiosa de gritarme o gritar... pero nada, parece un pececito que va a ahogarse por estar fuera del agua, solo emite más sonidos guturales apenas audibles y salpica con saliva cada intento de comunicación.
-Esto no es bueno-
Lo digo tomándola de los hombros para intentar calmarla y calmarme al mismo tiempo.
Tenía mucho tiempo sin que le costara tanto poder comunicarse y la veo frustrada; por un momento me pareció que comenzaría a llorar pero se bien que ella no llora, no tiene esa capacidad mi pobre amiga… yo le provoque este ataque a mi Katy.
-Esto es por mi culpa, no debí ser tan infeliz, te prometo que no vuelvo a gritarte cosas tan feas, ni te vuelvo a amenazar con nada. Ka por favor perdóname-
La culpa me está consumiendo y no puedo contener mis lágrimas.
Con toda la frustración posible, Katrina aprieta los puños sobre su regazo, ansiosa al verse nuevamente incomunicada y sin visión. No puedo hacer nada para ayudarla, no se como hacerlo. Justo antes de levantar sus brazos, determinada a golpearse (cómo lo hace siempre en cada una de sus rabietas), Katrina se desvaneció en el suelo, no puede sostenerla a tiempo; fue como si le quitaran las baterías a un juguete y este inmediatamente quedó en off.
-¿Qué demonios acaba de pasar?-
Ahora soy yo la que hace preguntas al aire.
-¡KATRINA, KATRINA, KATRINA!-
Estoy de rodillas a su lado gritando su nombre como desquiciada (como si eso nos fuera a funcionar). La poca gente que transita comienza a acercarse cómo si este fuera un show de televisión, aunque nadie pidió mirones, lo peor es que ni siquiera ofrecen ayuda y yo no sé qué hacer mientras ellos solo miran y cuchichean.
-¿Cómo enfrento esto si la valiente es ella? ¿Y si ya se murió? ¿Qué hago? ¿Yo maté a mi hermanita?-
-¡KATRINAAA!... Por favor no me hagas esto… ¡DESPIERTA POR FAVOR! ¡KARINAAA!!!-
No sé cuánto tiempo tiene mi amiga en el piso, pero entre el tumulto de curiosos y mis gritos envueltos en sollozos se escuchó el ruido de una sirena que se acercaba, no supe cómo pero llegó una ambulancia, al menos alguien entre tantos de los que estamos aquí supo qué hacer.
-Ahora entiendo porque siempre te burlas de mí sentido de supervivencia. Soy la peor lazarillo del mundo-
Se lo digo mientras la suben a la ambulancia. Una vez dentro y mientras vamos rumbo al hospital militar, los paramédicos comienzan a hacerme preguntas que no sé cómo responderles.
Soy un completo caos, limpiando mi nariz con las mangas de mi suéter y sin parar de llorar.
Solo puedo repetir una y otra vez...
-LOS MUERTOS NO HABLAN-...
-LOS MUERTOS NO HABLAN-...
-LOS MUERTOS NO HABLAN-...