¿KATRINA SMOKE?

2910 Palabras
#KATRINA: Alcanzo escuchar vagamente una bizarra discusión, siendole fiel a mi oído puedo asegurar que una de las voces es la de Violet y la otra es de una mujer que se escucha muy exasperada, pero no consigo alcanzar a entender muy bien lo que dicen, creo que están discutiendo algo que tiene que ver con mi nombre (del ¿porqué? no tengo idea), con dificultad consigo ordenar mis pensamientos en el presente. Aún estoy aturdida, no me es posible abrir mis ojos, estoy acostada y bastante incómoda, me duelen la cabeza y la espalda y siento un sabor muy amargo en mi boca; por los pitidos a mi alrededor entiendo que me tienen conectada a diversos aparatos. -¿Qué me pasó? Pregunto pero mi voz es demasiado baja y calmada. Comienzo a sentir picazón en la espalda. Intenté relajarme adoptando otra posición sólo que mientras más lo intentaba más incomodidad me producía. Después llegó la sorpresa al sentir que las sábanas me rozaban toda la espalda y… más... abajo. -Ok... Estoy sin ropa, supongo que mínimo tendré una bata puesta (aunque claro está que no está atada), con los ojos cubiertos con alguna especie de vendaje o gasa, hay ruido de aparatos cerca, sábanas ásperas, gritos y más ruido en el exterior…- No soy tonta, al pensarlo dos segundos entendí que estoy en un hospital, tampoco es la primera vez que terminó en uno (de hecho los frecuento con más regularidad de la que quisiera), pero… este hospital… ¡Este es el hospital más incómodo del mundo entero!. Estoy acostada en algo que ni siquiera parece ser un colchón, puedo sentir los fríos tubos como se incrustan en mi columna, pareciera que estoy en una cama improvisada con solo sábanas ásperas y una desgastada base de espuma de pésima calidad. -Algo más mullido no les vendría nada mal- Pensé. Soy consciente de que las camas de hospital son bastante incómodas y que nadie ha propuesto que los hospitales públicos sean como los resorts de las Bahamas. Si a esto le llaman hospital es realmente inadmisible, aquí no tienen el mínimo respeto por sus pacientes, parece que está suspendido en la segunda guerra mundial y me atrevo a jurar que hasta las trincheras eran mucho más cómodas que esto. -¡CARAJO, CALLENSE YA!- Mi incomodidad aunada a su discusión ya bastante subida de tono me lograron exasperar al límite. Lo extraño fue que logré articular palabras sin dificultad alguna, me sorprendió lo sencillo que fue hablarles (de hecho, se los grité), es entonces donde recuerdo todo... Cuando estaba por contarle a Vi lo que me puso esta vez en trance ella arremetió contra mi salvajemente, se que tiene problemas para controlar y coordinar lo que piensa, habla y hace, pero esta vez sí que cruzó la línea con su “DIARREA VERBAL”. Quise responderle con insultos iguales o peores pero no pude controlar mi lengua, después comenzó a disculparse, se quedaba callada por momentos, pensativa, por sus ademanes y palabras entendí que mi adorable amiga estaba en “EL MUNDO BIZARRO DE VIOLET” y yo continuaba sin poder calmarme. Sentí un aguijón clavándose en mis sienes y mis ojos ardían como si les aplicarán gotas de jugo de limón, intentaba explicarle lo que me estaba pasando, tenía que pedir ayuda para ambas. Lo que más me causaba estrés era saber que ella no podría sola si yo llegara a sufrir un colapso (aquí su famosa derecha no surtirá efecto), luego escuché que comenzó a llorar. El fuego era lo único que distinguía y el dolor se había apoderado completamente de mi cabeza, era como si tuviera cuatro años nuevamente. Trate de hablar, de mover mis manos, de hacerle entender lo que me estaba pasando, que supiera que mi cuerpo no reaccionaba. Cuando quise sostener mi cabeza para contener el dolor reuní todas las fuerzas que me quedaban y logré cerrar los puños, justo cuando pensé en alzar mis brazos… un chispazo de luz disipó las llamas y me hizo ver con total claridad a mi pobre amiga sumida en una crisis de nervios e impotente por no saber cómo ayudarme. Después de eso todo mi mundo cambió en milésimas de segundo... Cual reproducción de un vídeo en slow motion, vi como la sombra que se había estrellado en mi durante mi visión escapaba de mi pecho, cómo si ahí hubiera permanecido desde el encontronazo que tuvimos en el tren; al sentirla salir todo se volvió oscuridad y paz, una paz que nunca había experimentado. Mientras pasaba de la queja al grito y del grito a recordar lo que me pasó; Violet y la enfermera cesaron su discusión absurda y ahora podía sentir como me veían fijamente (como si la culpa de que se enfrascaron en ella, fuera mía). De mi Violet lo puedo entender, ella "es como una niña" (de 18 años), algo desubicada, con diarrea verbal crónica, con un precario instinto de supervivencia y… bueno… es mi pequeña Violet. Pero… ¿De la enfermera?... No es ético, que poca racionalidad y profesionalismo, no tiene justificación alguna, si hasta podría ser su madre. -¿Por qué no estoy en McAllen?- Lo pregunté para mis adentros, porque estoy segura que si lo externo en este hospital de la segunda guerra mundial, esa enfermera es capaz de ponerme el suero en diálisis inversa y no quitarlo hasta que logre que mi orina me salga por la nariz y si acaso eso no existiera o fuera imposible, la creo muy capaz de inventarlo para conmigo y eso nada más por quejarme. Con solo oírla pienso que se debe parecer a cualquier soldado Espartano, pero en los tiempos de la caída del imperio. -!Si yá la imaginé¡- -¿Cómo se le ocurrió a Ví, entrar en una discusión con ella?- Bueno la respuesta es obvia...¡Es VIOLET!... Aunque la pequeña Vio, no discute sin que haya una razón, algo tuvieron que haberle dicho o hecho, ella nunca se quedará callada, siempre defiende las causas injustas, las causas perdidas, las causas sin causa… aunque sea contra la enfermera más ruda, el Papa, el presidente o mi papá y su hermano. Me cuestioné y respondí a mi misma fingiendo que no estaban ambas observando fijamente mi muy delgado ser que yacía en la "camilla", pero aún podía sentir sus miradas penetrantes. Pasaron unos minutos más así, parecía que la calma reinaría al fin en este sitio (tan incómodo) y que el silencio por fin iba a imperar definitivamente. Deje de sentir el peso de las miradas resentidas sobre mí (¡ya era hora!) y cuando pensé que todo estaría bien… ¡Boom! Me basto con solo oír su voz cuando entraba por el pasillo para hacerme olvidar cualquier queja que pudiera tener con respecto a este lugar o cualquiera peor a este, ahora preferiría estar en las trincheras… en la guerra… en la morgue inclusive, dónde fuera no tendría objeción, dónde fuera menos aquí. #-!Buenas Tardes¡ Enfermera, yo le daré todos los datos que necesite, relacionados con la señorita que trajeron de la alberca olímpica- Un saludo educado desde la puerta y para Vio y para mí ¡TODO SE JODIO! -!Maldita sea… no puede ser¡- Fué lo primero que se me vino a la mente. Se que estoy en graves problemas, de esta no me salvan ni mis sombras, ni mis premoniciones, ni la enfermera y mucho menos mi amiga, se que a ella le va a ir igual o más mal. -¿Cómo demonios es que se entera de cada maldito paso que doy?- Esta vez le pregunté a Ví en voz baja, pero no funcionó mi intento de susurro, ya que sentí como comprimieron mi pie izquierdo a modo de castigo. -¡LO QUE ME FALTABA… MÁS DOLOR!- Me queje en un tono algo agudo y sarcástico y de inmediato me soltó, después me frotó con su palma en la zona donde me había sujetado antes, en un intento bastante burdo de masaje. -¡Ho! ¡vaya, pero cuánta ternura!- No sé lo dije pero se muy bien que puede leerme hasta en los gestos, conoce a la perfección cada mueca mía. "CASUALMENTE" la enfermera muy sutil rehizo su paciencia, cambio su carácter y hasta su tono de voz se volvió dulce y melodioso, en cuanto le vió entrar; de hecho pude escuchar como un grupo de "enfermeritas" dejaban lo que hacían (platicar y nada), para acudir a verle también. Siempre es lo mismo cuando se trata de Jason, las mujeres y el sitio que sea. Pero como estaba tan incómoda y necesitaba relajarme urgentemente, puse en práctica mis cursos intensivos de "relajación", mejor conocido como " el infalible metodus molestus", una técnica magistral, que le aprendí muy bien a Ví, con sus infinitos desplantes de fem-fatale. -¡Mi vida, no te preocupes, yo puedo darle mis datos a la… "señorita"!- Le contesté algo melosa. Antes de que Jason comenzará a recitar mis generales a la… "muy amable enfermera" lo interrumpí, solo por el placer de hacerla enfadar nuevamente. Hubiera pagado por poder verles las caras a todas las que se acercaba, aunque Violet me dió ese placer con su risita cargada de burla. Si, justamente cuando me despertaba me volvía loca al oír a Violet discutiendo con esa, pero la llegada de Jason le dió un giro completo a la situación y a mí mood. A estas alturas del partido debo ser honesta y la verdad es que solo quería un pretexto para pelear, lo acepto y no me molesta en absoluto. De todos modos tendrá repercusiones está parada (involuntaria) en el hospital, al menos debo hacer que valga la pena. Con lo que no contaba, era que la enfermera (en un intento nada disimulado), me ignorara y se dirigiera a Jason para preguntarle mi nombre, pude oír como se le acercaba, después un bufido de fondo (que Vio resopló), junto a varios sonidos quejumbrosos, provenientes de la puerta (esas fueron las demás enfermeras retirándose del ala médica dónde nos encontrábamos). -KATRINA BLACK- Contestó Jason de pronto. El muy malnacido adjunto su apellido a mi nombre dejándonos mudas a Violet y a mí en ese mismo instante. Supongo que estaba siguiéndome la corriente ante mi actuación anterior y de paso dejando seco el vocabulario y las intenciones de la Espartana (lo cual agradecí), al menos su inoportuna presencia me serviría de algo. Lamentablemente la resentida Espartana que fungía como mi enfermera se recompuso con rapidez, solo para iniciar un nuevo acometimiento contra Violet. -¿NO DIJO USTED QUE EL NOMBRE DE LA PACIENTE ERA KATRINA WHITE?- Alcance a escuchar una risa cargada de burla, entre la pregunta y los dientes afilados de aquella bruja, más que Espartana ahora se oía como Golum la muy… Ante tan viperina mujer, mi pobrecita amiga no supo cómo enfrentarse nuevamente a ella y optó por tomar un nuevo pasaje directo a su ya tan conocido mundo bizarro… no sé si le dió miedo o si los nervios la traicionaron… -Yo soy Violet White, ese es mi nombre señora y la verdad no entiendo cual es su problema, ¿Por qué hace tanto drama? No encuentro el conflicto en que Katrina y yo tengamos el mismo apellido, ella es mi hermanita menor, tengo un hermano mayor también y si es una White como yo a usted no debe importarle y no entiendo porque tiene que meterse en nuestros asuntos familiares-. En ocasiones como está, Violet logra hacer que me cuestione… ¿Quién de las dos tiene capacidades diferentes?... Aunque no está mintiendo del todo, las dos somos más que amigas ciertamente, somos como hermanas, si tiene un hermano mayor y yo soy menor que ella. -Katrina White es su nombre de soltera, si la señorita le ha dado ese nombre, supongo que debió pensar que yo no llegaría a tiempo para firmar el alta- Y ahí está nuevamente… el bizarro mundo de Violet, cobra otra víctima más y comienza a arrastrarlo todo a su paso. Jason se acaba de subir al mismo viaje de Violet en lugar de sacarla de ahí... De vuelta en su modo de Espartano en guerra, la enfermera arremetió una vez más, pero ahora contra Jason, preguntando sin parar mis datos generales y buscando averiguar si Jason y yo éramos pareja, intentaba hacerlo dudar, fallar y que errara en sus respuestas; cosa que no me preocupó porque se muy bien que Jason miente con una facilidad increíble (aunque no sé si eso sea tan bueno en este caso). -Mi nombre es Jason Black, la señorita es mi cuñada Violet White y la pequeña princesa que yace bastante incómoda y molesta y a la que por lo visto no tiene la menor intención de ver por su salud, cambiarle el suero o desconectar de ella toda esa bola de aparatos que ya no necesita, es la señora KATRINA BLACK y es MÍ MUJER- ¡Fascinante!... En verdad todo eso suena muy bien cuando él lo dice. Casi se me escapa un suspiro cuando con el máximo de los cuidados Jason se acercó a mí para quitar las gasas de mis ojos. Pude oler en sus muñecas esa exquisita fragancia que me aturde los sentidos y sentía su pulso acelerarse sobre mis párpados, dejando una tierna caricia en mi mejilla al terminar que me hizo no querer abrir los ojos nunca más... Quería conseguir el poder para detener el tiempo justo en este momento y hacerlo eterno, sentía que este momento no podía ser más perfecto y en él me hubiera quedado para siempre. Él se acercaba a mi rostro lentamente y temía que mi corazón me delatara con sus violentos latidos, era tal el nerviosismo que me producía, que agradecí el que ya estuvieran desconectados de mi cuerpo todos los aparatos que pudieran confirmarle mi ritmo cardiaco o presión arterial. Me olvidé de la incomodidad justo cuando él rodeó con sus brazos mi cuello para componer mi almohada, juro que algo en mi cerebro y mi cuerpo divago tanto en ese preciso instante que confundí el incómodo y frío tubo en mi columna con uno de los mayores encantos de Jason. El calor en mi cuerpo se elevaba a prisa, fueron los segundos tan lentos y perfectos, Jason se acercó con calma a mis labios y podría asegurar que incluso nuestros pulsos se empalmaron para latir al unísono. Un segundo antes de por fin besarlo, mi oído irreverente captó el sonido de un televisor en el ala de enfermería… Todo después de ese momento se fue a la s**t… en cuanto escuche la noticia, dí un fuerte empujón al tórax de Jason sin aviso ni cuidado alguno, esté al recibir tremenda sacudida cayó de la cama completamente desconcertado, se recompuso de inmediato y volvió a sentarse a mi lado intentando continuar dónde nos quedamos pero yo le aparte. -!Por eso me puse tan mal¡- Comencé a hablar, encontrándole sentido a todo. -Nunca había sucedido en ese mismo momento- Continué parloteando, pero nadie parecía captar lo que narraba el periodista por el televisor. Fué entonces que decidí abrir los ojos… todo era tan impresionantemente nítido… me quedé por un instante inmóvil esperando escuchar el grito de ella, buscando las sombras, pendiente de los aromas, pero nada ocurrió… Al no notar ninguna de las señales y sensaciones habituales, supuse que esto no se trataba de otra visión, con todos mis sentidos alertas no capte que estaba pasando por alto algo más que evidente y entonces hice lo que siempre hago cuando todo lo que he visto se cumple… ¡FESTEJAR MI ACIERTO!. -¡Uno más para... KATRINA SMOKE! Lo grité alto y fuerte para que Violet por fin me entendiera. Tan pronto como me escuchó, volteó los ojos hacia mí y salió después cabizbaja hacia el ala de enfermería dónde estaba el televisor, mientras yo daba pequeños saltitos de victoria y escuchaba como eran narrados los hechos. Jason no dejaba de mirarme, ahora el que parecía estar en estado de shock era él, su rostro me parecía hermoso, perfecto e indescifrable, producía en mi interior una sensación de alerta y miedo. Su semblante cambió de inmediato en cuanto la enfermera entró cuál desquiciada y se dirigió sumamente molesta hacia el lugar donde yo me encontraba solo para gritarme y reprenderme por haber cambiado mi apellido nuevamente. -¡Relájese señora! Sin las gasas estorbando ahora, puedo asegurarle que usted es lo suficientemente joven como para tener ese terrible carácter- Le contesté tranquilamente a sus gritos. Mi estado de ánimo y humor cambiaron drásticamente, al igual que mi estado físico. Pero estaba muy entretenida festejando mi acierto y asimilando el hecho de que fuera casi en tiempo real, que ignoré por completo el milagro que me estaba ocurriendo… podía ver las caras de todos los que estaban aquí. Sin la presencia de los augurios comunes simplemente no lo noté, excepto cuando el rostro de Jason me desconcertó... -Señorita enfermera, ande por su tablita esa de los datos de los pacientes y corrija los nombres que le dieran el joven Black y la señorita White por favor. “KATRINA JENSEN” es el nombre correcto, es más… vamos hacia la ventana donde hay mejor luz, ahí el calor y el aire nos llega un poco mejor. Voy a decirle todo lo que necesita saber de mí-
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