El temor de un Demonio

1026 Palabras
La noche estaba dispuesta a permitir que los demonios concretaran su misión, más aún cuando la estela de Lía había guiado a uno de ellos hasta la casa donde se ocultaban. Leviatán sabía que en cualquier momento eso podía ocurrir, pero un sueño pesado lo había tomado por sorpresa, y abrazado a Lía había perdido la noción del peligro. Aquel demonio continuaba observándolos por la ventana, colocando una expresión aterradora en sus labios agrietados, viéndolos como una presa fácil, aunque la orden que habían dado era que el primero que los encontraban, debía dar aviso a los demás. Era evidente que en su interior esa intención no se encontraba, paso su lengua alrededor de sus labios dejando caer ese d***o por comerlos por el marco de la ventana transpirada, y sin pensarlo más se adentró en la habitación pegando sus manos por la pared y luego por el techo, quedando por encima de los dos, listo para a****r, pero algo se lo impedía. Observaba al ángel, pero el parecía ser un hombre vulnerable, común y corriente como los demás hombres de ese mundo, tan fáciles de devorar, pero, por otro lado, la mujer, ella tenía algo en especial, el demonio podía verlo era como una especie de cobertura alrededor de su cuerpo, ¿Quién la protegía?, se preguntó por dentro, entendía porque Leviatán estaba envuelto por esa paz, Lía lo había atrapado en un campo que su propio cuerpo despedía. El d***o por quedarse con la carne de los dos lo cegó sin tener en cuenta la posibilidad de perder la vida al enfrentarse ante un segundo al mando, su apetito fue mas fuerte y el impulso lo llevo a abalanzarse sobre sus víctimas. Su cuerpo áspero y frio cayo por encima de Lía, tomándola como una presa fácil entre sus enormes manos, Lía no tardo en despertar al sentir tal ataque, sus gritos comenzaron a esparcirse por toda la casa como un eco de campanas, pero esto no logro despertar a Leviatán, los brazos de él tampoco se apartaban de ella, se desato un forcejeo continuo entre el demonio y el ángel dormido. Los brazos de Leviatam parecían autónomos a su reacción, protegían a Lía a como de lugar, no permitían que aquel demonio la quitara de su protección. Lía no paraba de gritar, agitando sus piernas de un lado hacia el otro, viendo aterrada como la boca de ese asqueroso ser intentaba deborarla. El demonio en su desesperación por quedarse con la vida de aquella mujer, presiono con fuerza el rostro de Leviatam para quitarle la vida, aún así este no despertaba, pero algo angustio el corazón de Lía al ver que su amigo podía perder la vida, recordó lo que había hecho posteriormente y juntando coraje alzó las palmas de sus manos para colocarlo sobre la piel escamosa y seca del demonio. Sus piernas comenzaron a manifestarse, tal vez era por el miedo que sentía de morir de aquella forma, o el hecho de que Leviatam perdería la vida en un estado somnoliento. Cerro sus ojos con fuerza y coloco sus manos por el antebrazo de aquel demonio en movimiento, eso hizo que este se detuviera pues se dio cuenta de que algo extraño estaba a punto de suceder, como él lo había pensado anteriormente, esa mujer tenía algo diferente. De repente comenzó a sentir como un fuego más caliente que el del infierno comenzaba a quemarlo, se retiró de ella rápidamente, retrocediendo con miedo, "¿Que poder era ese?. Lía continuaba llorando mientras llamaba a gritos a Leviatam, pero el no despertaba, su sueño estaba tan pesado que no se daba cuenta de nada, se le ocurrió hacer lo mismo con el, talvez de esa manera despertaría, coloco sus manos por encima de las manos de Leviatam, no queria verlo sufrir como aquel demonio pero talvez con un poco de calor despertaria, cerro nuevamente sus ojos enrojecidos he intento llevar a cabo su idea pero antes de que se concentrará para que algo suceda, noto que sus brazos la habían soltado, sintio como si hubiese encontrado una salida, se separo de él rápidamente para poder movimentarlo y lograr despertarlo, esto sucedia mientras él demonio continuaba retorciéndose en el piso intentando controlar el dolor. Movió sus hombres pronunciando su nombre, el nombre que ella le había dado, pero esto no lo despertaba. – ¡Lio, necesito que despiertes por favor!. Paso sus manos por la mejilla de el y noto que sus ojos se abrían lentamente como intentando separar sus pupilas con dificultad. Leviatam al verla le sonrió lentamente al mismo tiempo que ella. Lía sintió un gran alivio, sus lágrimas no paraban de derramarse, en ese momento Leviatam la derribo en el suelo levantándose rápidamente, pues el demonio quiso aprovechar el momento para asesinarla clavando sus asquerosas garras sobre ella, pero no puedo lograrlo porque el segundo al mando lo predijo antes de tiempo. Cerro fuerte su puño y lo incrustó por el tórax del fenómeno, rompiendo de un solo golpe toda su cavidad torácica. El golpe fue certero y no dio posibilidad al demonio de ponerse en pie, Leviatam quedo parado al lado del cuerpo mirándolo con despreció. Se acercó hasta él y tomándolo de una de sus orejas le preguntó. - ¿Donde está?. Que ingenuo fue pensar que este Traicionaria a su amo, ellos preferirían morir desmembrado antes que mencionar algo de su jefe. El demonio solo lo ignoro y prefirió enfocarse en Lía detenidamente durante el tiempo que le quedaba de vida, ella si lo asustaba, jamás le había sucedido algo similar con otros humanos. Leviatam podía destruir su cuerpo y enviarlo nuevamente de donde había salido, pero Lia, ella podía destruir su esencia, no sólo matarlo sino hacerlo desaparecer para siempre, nadie lo reconstruiria nuevamente, ni siquiera su amo que era el ser más poderoso en ese mundo. Su vida acabó y su cuerpo quedó tendido en el suelo como una hoja seca. Lía quedo temblando sentada en el suelo, aún no podía digerir lo que había sucedido, Leviatam se acerco a ella y la tomó entre sus brazos para intentar calmarla. - Shhh...todo acabó.
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