EL PODER DE LIA

1479 Palabras
– ¿Que fue todo eso?.– Preguntó Lía un poco agitada por el tramo que tuvo que correr. – Shhh... – Nadie nos escuchará, estamos en un pasillos los dos solos. – Es lo que tu piensas pero no estamos solo, ellos están por todas partes. – ¿Quiénes son ellos?.– Preguntó Lía sin entender nada. – Los demonios. – ¡Ah...claro!. Lo recuerdo y tu eres un ángel.– Respondió burlándose. Leviatam no entendía la incredulidad de Lia, pero prefirió no darle importancia de todas formas el rey ya se lo había prevenido. – Mira no importa si me crees o no, devemos permanecer juntos o esos sujetos vendrán por ti y créeme no será para darte un buen trato. – No puedo seguirte, ¿que pasara con mis cosas?. – Son inecesarios, devemos irnos. – Esta loco, no hace ni siquiera tres dias que te conosco, ¿Por qué debería seguirte?. – ¿Es que no me escuchas?. Aquellos sujetos vendrán por ti y te asesinaran. ¿Es lo que quieres?. Lía lo quedo mirando a los ojos fijamente pensando en el error que había cometido al ayudar a un extraño. – Dime una cosa Lío, ¿Ellos saben donde vivo?. – Aun no, pero pronto lo descubrirán. - Esto es extraño para mi, ya no se que pensar.- Ella se tomo de la cabeza intentando entender lo que estaba sucediendo. - ¡Ya no lo pienses y vámonos!. – ¡Espera!..., por lo menos déjame devolver la llave del alquiler. – ¡Oye, ya te dije!... Al momento de alzar la voz Leviatám se dio cuenta de que la estaba tratando de la misma manera que lo habían hecho los demás. Él noto en los ojos de ella una especie de agua cubriendo sus pupilas, no supo bien porque pero eso le hacía sentir cruel.– ¡Ah...! Esta bien, vamos a llevar eso que tu quieres devolver y luego nos iremos. -Gracias.- Dijo sonriendo Cloe. El se sintió un ser limpio nuevamente luego de haberla tratado de esa forma, Lía tenia un no se que que lo conmovía. Caminaron hasta el lugar donde Lía vivía pero no había nadie en la casa del dueño del alquiler. - Tendré que dejarlo bajo la alfombra de la entrada.- Lía corrió hasta subir las escaleras que la llevaban hasta su casa, Leviatám intento detenerla pero ya fue tarde para el. - ¡Ah..por favor!. Esta niña no lo entiende.- Dijo impaciente. La siguió hasta la entrada sin pensarlo, algo extraño lo impulsaba hacerlo no sabia el por que. - Debemos irnos.- El noto que ella tenia tristeza en su rostro.-¿Que sucede?. - Esta fue mi casa por mucho tiempo, desde que pude empezar a trabajar, ahora debo dejarla. - No debes aferrarte a nada. - Lo dices porque de seguro jamás te a tocado dejar tu hogar. - Te equivocas, estoy lejos de casa y... - ¡Y ahora te enviaremos de nuevo!.-Dijo alguien de fondo. Leviatám no había percibido la estela, ahora ellos lo habían acorralado en aquel lugar. Los demonios los habían encontrado, ya no podían escapar, ellos eran dos poderosos sobrenaturales contra un Ángel sin poderes y sin su armaduras. - Son ellos.- Dijo Lía ocultándose detrás de Leviatám. - Tenemos orden de llevar tu cabeza ante nuestro jefe. - ¿Lio, que sucede?. - Tranquila, estos no me tocaran ni un cabello, cuando te diga sal de aquí, ¿De acuerdo?. - ¿Y tu?. - Estaré bien. Uno de los demonio dio un salto inesperado, fue una sorpresa ante los ojos de aquella joven, este ser que aparentaba ser humano hacia cosas que jamás una persona común y corriente lo haría. Parecía tener trampolines en los pies, tanto así que de una sola vez quedo tan cerca de Lía y Levitan. - ¡Este será tu fin desgraciado!. ¡Te arrepentirás de haber venido a este mundo!. El demonio lanzo un golpe sobre el rostro de Leviatám intentando herirlo pero esto fue un golpe inútil pues el ángel lo detuvo con su antebrazo. Con un brazo se defendía y con el otro cubría a Lía para que no la hirieran, tal vez el no se daba cuenta de lo que estaba haciendo, pues su cuerpo lo hacia involuntariamente. El demonio que estaba antes lejos de ellos se abalanzo sobre ellos haciéndolos caer al piso, con su rotula golpea de sorpresa en el tórax de Leviatám. Pero el ángel no se dejo caer sobre el cuerpo de Lía, pues unos instante antes de hacerlo el apoyo el brazo con el que la protegía sobre el piso evitando de esa forma lastimarla aun mas. - ¡Lía, vete de aquí!.- Grito mientras volvía en pie. Ella no sabia como reaccionar, todo lo que estaba sucediendo la tomaba por sorpresa. Sus ojos se quedaron congelados frente aquella situación. - ¡Lía, dije que te vayas!.- Volvió a gritar viendo que ella no reaccionaba. En su distracción uno de los demonios aprovecho la oportunidad para darle un golpe por el rostro mientras el otro lo golpeaba por las costillas. -¡Lio!... - ¡Estoy bien, vete!. - Claro que no, ella no ira a ninguna parte. El demonio camino hacia Lía, lentamente con una mirada asesina, de pronto ella sintió que sus ojos se abrían pues algo extraño sucedía con el rostro de aquel sujeto, ya no era como antes, ahora parecía estar transformándose. En verdad era horrible, su rostro parecía podrido y estar cayéndose a pedazos.- Ahora terminare con tu vida niña.- Dijo mientras extendía sus manos hacia Lía. - ¡No te atrevas!.- Dijo Leviatám al verlo cerca de ella. Esquivo algunos golpes del demonio que peleaba con el y luego los empujo por la escalera logrando que cayera hasta la entrada principal. - ¡Si la tocas te arrepentirás!. - A caso crees que que te tengo miedo... Leviatám no lo dejo acabar y lo golpeo en el rostro desprendiendo con sus nudillos una parte del rostro descompuesto de aquel ser. - No sabes en lo que te has metido soldadito de miguel. - No lo nombres con tu asquerosa boca. - ¿Piensas que ellos vendrán a defenderte en este lugar?. - No necesito que nadie me ayude para destruirte, asqueroso demonio. - ¡Tal vez tu no, pero ella si1. El demonio tomo a Lía del brazo fuertemente he intento arrastrarla pero algo extraño paso cuando ella quiso defenderse, la palma de la mano de Lía sobre la piel del demonio provoco un calor elevado de los setenta grados dejando una quemadura profunda sobre aquel sujeto. - ¡¿Que?!...Esto no puede ser verdad. ¡No, no lo es!. Leviatám aprovecho la oportunidad y lo golpeo nuevamente haciéndolo caer por las escaleras como lo había hecho con su compañero. Pero el demonio no sintió nada a pesar de que caía golpeándose por el pavimento. El solo parecía estar concentrado en la quemadura de su antebrazo, miraba a Lía con mas temor que a Leviatám. Levanto a su compañero del piso y se marcharon, el demonio que estaba en el suelo no entendía la expresión en el rostro de este. Se marcharon rápidamente prometiendo que en otro momento regresarían a terminar lo que habían empezado. Lía no terminaba de entender lo que había pasado, se cruzo de brazos y solo quedo mirando a un punto fijo, Leviatám la entendía, se acerco a ella y colocando su mano sobre el hombro de ella le pregunto como se encontraba. Ella elevo su mirada hasta el y con sus ojos llenos de lagrimas respondió con miedo.- Era un demonio...su, su rostro estaba...estaba destruido, yo... - ¿Como, has visto su verdadero rostro?. - Si...si. - Eso es imposible. - ¿Que?. - Ya no quedan humanos con ojos espirituales, todos han sido eliminados, ahora entiendo porque aquel demonio nos miraba así. debemos marcharnos ahora mas que nunca, ellos correrán la voz de tu poder y vendrán por ti. - ¿De que hablas, por que yo?. Ni siquiera se que esta sucediendo. - Lía escúchame bien, debemos irnos. - ¿Pero donde?. - Debemos encontrar a mi hermano Cassiel antes de que esto se ponga peor. - ¿Cassiel?. ¿Es también un...? - Si, un ángel. - Entonces tu también eres un ángel... - Te lo he dicho el día en que hablamos. - Pero yo pensaba que no era verdad. - Lo se, ahora vámonos o mas de ellos vendrán por nosotros. Leviatám tomo de la mano a Lía y prácticamente la arrastro todo el camino, Lía aun no caía en la batalla que se había metido, pero tampoco entendía porque siempre le pasaba todas esas cosas. Sabia que esta vez serian peores que otras veces por lo que había d*********o y por lo que tendría que continuar descubriendo.
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