LA OTRA CARA DEL ANGEL

1810 Palabras
- ¿Cómo sabremos donde esta tu hermano?. Si es un...- Dijo Lía interrumpiendo lo que iba a decir por miedo a decirlo, pues Leviatám daba pasos agigantados y tal vez no la escucharía. Pero el a lo lejos con su audición aguda la oyó. -Ángel.- Dijo fuerte.- ¿Por que no lo dices claro?. -Lo siento ,es que aun no me acostumbro. -Pues debe hacerlo porque pasaremos mucho tiempo juntos . -Esta bien. Ahora dime ¿Cómo encontraremos a tu hermano?. -¡Tu solo cállate y sígueme!.- Leviatám estaba tan alterado que no se había dado cuenta de lo que acababa de hacer. -¡Oye! no tienes el derecho de hablarme así . -Exclamo Lía muy enfadada .Pero el no la escucho, caminaba indiferente a sus palabras dejándole aun mas atrás, eso la enojo aun mas. Corrió hasta quedar en frente de el y poniendo la palma de su mano hacia adelante hizo que se detuviera diciendo.- ¡Discúlpate!. El la miro sin entender de que estaba hablando. -¡ Hazlo!.- Insistió ella. -¿De que estas hablando?. - ¿Es una broma ? . Acabas de hacerme callar . -No lo hice.- Lía estaba a punto de estrangularlo.- ¿Qué te sucede? . -Discúlpate. - No lo hare. Ella se cruzo de brazos mirándolo seriamente. - No lo hare, no he hecho nada.- Respondió Leviatám. - ¡Eres un idiota!. - Ahora tu estas tratándome mal. ¿Qué te sucede?. - Quiero que te disculpes por hacerme callar unos instantes atrás o ya no te seguiré. Leviatam sonrió irónicamente.- ¿Quieres quedarte aquí para que te hagan daño?. - Lo hare. - Eres terca. - Ya vas ofendiéndome dos veces. - Mira no tenemos tiempo para estas tontearías, vámonos.- El tomo de la mano a Lía para llevarla pero ella se quito de su poder.- Por favor, o perderemos el tiempo. Pero Lía no quitaba de su rostro aquella mirada de enfadada. - ¿Que?.- Volvió a decir Leviatám. - Discúlpate. - No. - Entonces me quedare aquí. El sabia que no la cervecería de nada, ella estaba en un transe muy extraño que el solo había presenciado antes en los niños de los planetas vecino del tercer cielo. Levanto la mirada al cielo intentado buscar una salida, luego descendió nuevamente y vio que ella aun seguía enojada, la miro a los ojos fijamente y descubrió que allí se encontraba una niña malcriada, con falta de amor, algo que también a el le costaba demostrar, pero algo en ella lo impulsaba a demostrárselo, pues detrás de aquella mujer que parecía ser inmadura existía algo que a el le agradaba. Sonrió. Se acerco a ella y colocando ambas manos sobre los brazos de Lía dijo.- Esta bien, no se que he hecho pero me disculpo. Los labios de Lía parecían estar tan contraído al igual que sus cejas que no dejaban que las palabras de Leviatam la convenciera. - Es todo, ahora vámonos de aquí.- Dijo descaradamente Leviatam arruinando el momento que había logrado conseguir con dificultada. La sangre comenzó a hervir en las venas de Lía, haciendo que su corazón se acelerara. Leviatam pudo oírlo y reconoció que esta vez si había hecho algo muy grave pues solo cuando hacia enojar a grandes bestias escuchaba ese tipo de latido. Lo peor fue que el esperaba a que Lía lo reprochara a grandes voces dejándolo si audición pero no fue así, de a poco ella fue reduciendo su ritmo cardiaco volviendo a su paz interior dejando con la boca abierto a su nuevo amigo. ¿Cómo lo había logrado?. Ella parecía en un principio que destruiría todo, que dejaría sin vida aquel ángel en frente suyo. Pero no, ella calmo su corazón con tanta facilidad. ¡Que poder de autocontrol tenia!. En el asombro de Leviatam ella paso hacia adelante diciendo.- Ya vámonos.- como si nada hubiese pasado. El la miro desconcertado y confundido, movía sus ojos hacia todos lados intentando buscar una explicación pero no conseguía descifrar lo que había ocurrido. Leviatam camino rápidamente para poder alcanzarla, ella evitando mirarlo al rostro pregunto.- ¿Dónde crees que encontraremos a tu hermano?. - No lo se, tal vez el nos este buscando también y llegue a nosotros antes de que lo imaginemos. - Entiendo. - Entonces ¿Hacia donde iremos nosotros?. - Por lo pronto debemos refugiarnos, encontrar un lugar donde pasaremos la noche. - Si, es verdad, tengo un lugar donde podemos ir. -Pero debe ser un lugar que nadie sepa... - Shhh...tu solo sígueme. Nadie conoce este lugar.- Respondió Lía. Cubrió su cuerpo con amabas manos, ella comenzaba a sentir frio, la temperatura raramente comenzaba a descender, aquello no era común en la ciudad pues el invierno ya había pasado hacia ya varios meses. El camino por el que iban era muy diferente por el que los llevaba antes al lugar donde ella vivía. Este los introducía hacia unas viviendas muy elegantes, distinguidas, llamativas a la cual ella parecía no pertenecer. - Oye, ¿Sabes hacia donde vamos verdad?. Estamos caminando hace mas de dos horas y no me has dicho hacia donde vamos, estoy siguiéndote como un cachorro a su amo. - Claro que se lo que hago. - Pero dime que hacemos aquí. - Vamos al lugar de donde me escape. Quedaron frente a la casa mas bella de la vecindad, tenia un jardín sobresaliente y hermoso, con adornos como fuentes de aguas y algunas esculturas de animales por todo el frente. Ella atravesó todo el jardín hasta llegar a la entrada donde levanto el tapete de bienvenida tomando de allí una llave dorada. Sin duda Lía conocía a la perfección aquel lugar. Introdujo la llave en la cerradura, y suspirando como si su corazón saldría por sus fosas nasales la abrió con gran tristeza. Ingresaron al interior de la casa y aquello era el lugar mas confortable y agradable que podía existir, a Leviatam le recordaba su hogar, el reino de donde venia, sintió nostalgia al ver todo aquello en el lugar. - ¿Puedes decirme donde estamos?.- Pregunto Leviatam mientras miraba hacia todo el lugar maravillado. - Esta es la casa de mis padres.- Respondió con tristeza. - No es verdad. - Si lo es. - Si tus padres son los dueños de esta casa, ¿Por que tu vivias en aquel cuchitril?. Ella lo miro indignada y respondió.- Pues en aquel cuchitril te lleve para que te recuperaras. - Oye, lo siento. Pero dime, ¿Por que vivias allí?. - Es una larga historia, solo puedo decirte que no le hacia un bien a mi familia y tuve que huir. - ¿Pero, donde están tus padres?. - Es temporada de vacaciones, tal vez ellos fueron al continente europeo por varios meses. - No entiendo nada de lo que dices, pero creo que por hoy estaremos bien. - Así es. Lía miraba con nostalgia cada parte de la casa mientras continuaba acariciando sus brazos por el frio que estaba haciendo. - ¿Tienes hambre?.- Le pregunto a Leviatam.- Te preparare lo que sea. - No, solo quiero dormir. - También yo, ven sígueme.- Subieron las escalera, llegaron a la planta alta donde había varias habitaciones disponibles para ellos, pero Lía solo se dirigió a una que se encontraba cerrada. La abrió y Leviatam descubrió que aquella habitación le pertenecía a ella. Todo allí seguía en su lugar, tal y como ella lo recordaba, nadie había movido nada de su lugar. - ¿Te sientes bien?.- Pregunto Leviatam al ver el rostro de tristeza de ella. - Si.- Respondió ella intentando disimular.- Iré a bañarme, quiero cambiarme esta ropa, espero que no hayan regalado mis prendas.- Dijo mientras abría un enorme placar pegado a la pared. Pero sus ojos se llenaron de lagrimas al ver que todo seguía tal y como ella lo había dejado, aun aquellas prendas que había dejado desordenado. - Enserio, ¿Te encuentras bien?. - Si, o sucede nada, tomare un baño, tu puedes escoger una de las habitaciones para dormir yo ,e quedare aquí, ¿De acuerdo?. - Bien. Mientras Lía continuaba reconciliándose con su antigua casa, Leviatam se recostó en la cama de ella y quedo profundamente dormido, sin tan siquiera darse cuenta. Ella como de costumbre, no tardo nada en ducharse y salió rápidamente del baño, secando su cabello largo con una toalla de mano. Lo vio tendido en la cama y quedo mirándolo meciendo su cabeza hacia las dos direcciones,-Creo que tendremos que compartir cama nuevamente, no dormiré en otra habitación, nunca me gusto hacerlo. ¡Lio!.- Dijo una y otra vez, pero el solo dormía profundamente. Ella lo miro por un instante, y sin perder el tiempo derrotada por el cansancio tomo su lugar al lado de el quedando dormida inmediatamente. Habían huido, luchado y caminado en todo el día, era inevitable no dormirse con tanta facilidad. Por la madrugada Leviatam había despertado asustado por un sueño que tuvo, saltando de la cama como un loco. Busco al demonio de su pesadilla preparando sus puños para combatir, pero se dio cuenta de que nada había sido verdad. Solo vio a Lía acurrucada temblando de frio, pues el estaba apretando con su cuerpo las cobijas y ella no quería despertarlo solo por eso. El la miro sintiendo algo extraño en su corazón, odiaba experimentar esas cosas, pero era como si quisiera protegerla e todo momento, nunca antes había sentido eso por alguien. Dio la vuelta y se paro al lado de ella, la levanto con tanta facilidad sin que ella se diera cuenta, y la cubrió con las cobijas, pero su cuerpo estaba tan frio que las cobijas no eran suficiente. Entre sueño ella dijo.- Tengo mucho frio.- Mientras su voz salía con titubeo. - Lo se.- Respondió Leviatam. También el se metió entre las cobijas y su instinto de protector le dijo que debía cubrirla con su cuerpo. Así lo hizo, la abrazo por detrás, pero ella se dio la vuelta quedando como un cachorro acurrucada entre sus brazos, buscado el calor del cuerpo de Leviatam. El se sintió mas extraño aun, pero aquello no lo repelía, es mas le agradaba. ella se veía tan frágil entre sus brazos que le pareció que se rompería, la rodeo con sus brazos con cuidado y la cubrió aun mas con las cobijas para que su cuerpo se calentara. La miro al rostro y dejo que su corazón se expresara y dijo.- Tranquila, yo te protegeré.- En su mente se decía que era el ángel mas tonto que existía en ese momento, pero e su corazón no había palabras mas lindas que aquellas que lo había dicho con tanta sinceridad. Ahora el comenzaba a descubrirse como nunca antes lo había hecho, y aunque no quería le agradaba, estar al lado de ella le agradaba.
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