#Cuatro

1453 Palabras
Madeleine El muchacho aparece de imprevisto en la habitación y yo me levanto de un salto. Me había sentado en la cama porque todo el lugar me daba vueltas. —A ver cómo te explico esto niña —me dice y siento que el ambiente se vuelve tenso entre los dos. —¿Qué ocurre? —susurro intentando animarlo a hablar. —Puedes quedarte aquí, pero no gratis, esos documentos que traes los entregaré a las autoridades para que te den nacionalidad y puedas quedarte en el país a trabajar sin problemas. Mis ojos de pronto se iluminan, por fin algo de esperanza, y al parecer él puede notarlo. —Eso no es todo, tendrás que trabajar, mi familia tiene una empresa de moda y mi padre ha puesto los ojos en ti, si logras pasar la prueba que mi padre, el dueño, te hará mañana estarás dentro de la compañía, si no, tendrás que ganarte la vida sola. —Pero no sé nada sobre eso, nunca he usado esa ropa, ni he caminado en esas pasarelas, ni siquiera he caminado nunca en ningún lugar. —Al menos sabes lo que es una pasarela, ahí es donde entro yo, estudié administración y soy el administrador de la empresa, pero llevo años en esta familia y sé todo lo que se necesita saber sobre modelos y pasarelas, yo te prepararé, y tú harás que la compañía vuelva a la cima. —¿Por qué yo? —Porque eres mía ahora, te compré, te estoy dando la libertad, una vida y por si fuera poco el trabajo que todas sueñan, me lo debes, a mí y a mí padre. —No puedo hacer eso. —Tienes que poder, Madeleine —me sorprende la facilidad con la que se ha aprendido mi nombre. —Nadie puede volverse modelo de un día a otro. —Te enseñaré lo que necesites para pasar la prueba de mañana, el resto lo aprenderás con el tiempo. —puedo aprender otra cosa. —Este es el trato, yo te enseñaré a ser la mejor modelo que pise una pasarela, a cambio, tú volverás a poner la compañía en la cima, por primera vez mi padre ha confiado en mí para algo importante, no puedes negarte, tienes la apariencia y puedo jurar que tienes las medidas perfectas, sin contar que eres hermosa, si te niegas me veré obligado a dejarte en la calle. Siento que nos mejillas se ruborizan ante su confesión, bajo el rostro y entonces soy consciente de sus palabras —la calle no —suplico casi por instinto, tiene razón, me está ofreciendo una oportunidad inimaginable, no puedo decir que no. —Entonces, ¿Trato? —pregunta ofreciéndome su mano. —Trato —digo aceptándola, no sé qué me espera a partir de ahora, pero estoy segura de que no es peor que el destino que me esperaba antes, le debo todo a Ethan, no tengo más opción que devolverle el favor. —Ven —me indica y abre una puerta al final de la habitación —tenemos pocas horas. Dentro luce un hermoso baño personal, con ducha esquinera, una repisa repleta de pomos de diferentes tamaños y colores, un toallero, una vitrina con batas de baño y más toallas. Me quedo mirando la estancia minuciosamente. —Esta será tu habitación, la ropa del cuarto de vestuario es de mi hermana pero puedes usarla, por ahora solo vestiras lo que yo te diga, dúchate y sal. Asiento e inmediatamente se marcha del lugar dejándome sola. Me masajeo las sienes aturdida, han pasado demasiadas cosas en muy pocas horas. Me desvisto para entrar a la ducha, dejo que el agua tibia me aclare las ideas y pienso en cómo se ha desarrollado todo, por ahora las cosas han salido tan bien que parece cuento de hadas, solo tengo una condición que cumplir, no puede ser tan difícil. Tomo una respiración profunda y me envuelvo en una bata de baño luego de secarme. Por primera vez en toda mi vida me siento completamente aseada. Sobre la cama me espera un vestuario, Ethan debió elegirlo. Trago en seco al notar de qué está compuesto, veo algo que según recuerdo de algunos libros es un sostén, pero no sé cómo se usa, a su lado resposan unos jeans negros de tela brillante y consecutivamente una elegante blusa verde oscura de mangas largas algo anchas. Vuelvo a tomar una bocanada de aire y prosigo a vestirme. Me coloco las braguitas negras a juego con el sostén, con mucho trabajo logro colocarme este último. Me visto con el resto de la ropa y me quedo paralizada cuando me doy cuenta de los zapatos que se imponen frente a la cama. Son indiscutiblemente hermosos, pero nunca jamás los he usado y no me inspiran nada de confianza. Junto a los zapatos negros hay una nota, los calzo y comienzo a leer. Entre los papeles que traías se aclara que tienes conocimientos escolares hasta nivel superior porque fuiste educada por maestros privados, supongo que puedas leer esta nota. Estos son zapatos de diseñador, diseñadores de PENELOPE para ser exacto, sandalias que puedes llevar como quieras dada su versatilidad , fabricada en piel y forro piel. Tiene un tacon de 8 cm y una plataforma de 2 cm construidas sobre una planta anatómica, las hace cómodas a la vez que imprescindibles. Te espero en la entrada, suerte caminando hasta allá. La caligrafía es perfecta, todo en esta familia tiene un aire de perfección impresionante. Suelto el aire que tengo contenido sintiéndome frustrada. No creo poder hacer esto. A duras penas y sujetándome de las paredes logro llegar a la puerta y luego a la entrada del departamento. Me detengo cuando puedo ver la figura de Ethan parado justo en medio observándome fijamente. —No has estado mal —me anima al tiempo en que camina hacia mí y me toma del brazo separándome de la acogedora pared. —No logro dar dos pasos sin tambalearme. —Es lógico, ya aprenderás, tienes unas largas diez horas para eso. —Solo diez horas —susurro. —Así que aprovéchalas, a la hora de caminar con tacones tienes que mantener la espalda recta, no te encorbes en ningún momento y para nada, o te caerás, apoya primero el talón y después la punta de los pies y no dobles las rodillas más de lo habitual, o te caerás —me observa de reojo y continúa hablando, yo también lo miro de reojo sin quitar los ojos demasiado tiempo del suelo —camina sobre una línea imaginaria, pero nunca vayas mirando a tus pies, o... —Me caeré —le interrumpo y levantó la vista. —Esa es la aptitud, mantén ese paso. Camino lentamente siguiendo sus instrucciones mientras me sujeta del brazo para que no me caiga, varias veces mis pies se tambalean hacia los costados pero retomo el equilibrio con su ayuda. —No todos los zapatos son apropiados para todas las ocasiones, preferencias ni expectativas de comodidad, tampoco puedes combinarlos con cualquier prenda y si además quieres que te sienten bien, la elección es todavía más difícil, en la moda actual hay unos 10 tipos de tacón, si contáramos también otras épocas, probablemente habría todavía más —me dice cuando comienzo a tomar confianza. —Entiendo —digo y continúa su explicación. —Los zapatos con tacón alto son aquellos que tienen más de 7 cm de altura, estilizan la figura, sobre todo las piernas, y te serán de gran ayuda si tienes las piernas cortas, tú no eres demasiado alta y nuestras pasarelas son de alta costura, son mejores para llevar con vestidos largos y, sobre todo, si no tienes que caminar mucho, lo cual podría ocasionarte hasta una tendinitis que te dure varios días, puedes llevarlos para una fiesta o evento elegante, los que llevas ahora mismo son de tacón medio, son los más habituales en botas, botines, sandalias y otros zapatos que se pueden vestir diariamente, miden menos de 7 cm y tienen una altura media, al ser más cómodos que los tacones altos, puedes llevarlos diariamente a trabajar, en una salida informal con amigos, en alguna fiesta, todo depende del estilo de zapatos, por ejemplo, nuestro modelo Wonders I-8002 son aptas para ocasiones más especiales y códigos de vestimenta business casual e incluso formales. —Creo que entiendo —digo tímidamente, por fortuna siempre he tenido buena retentiva. —Por ahora es lo que necesitas saber, más tarde te entregaré un documento con los tipos de tacones más conocidos y las combinaciones de colores de vestimenta, tienes que aprenderlos antes de las ocho de la mañana, perfecciona tu forma de caminar, para mañana debe bastar.
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