Capítulo 47
AXEL
Estaba en mi casa terminando de comer aquella tarde, cuando Bobby empezó a ladrar como siempre que llegaba alguien a la casa. Aquel día tuve el día libre del set de grabación de la película y más que nunca me di cuenta que todo pasaba por algo. Escuchando los ladridos de Bobby, abrí la puerta y nunca imaginé a quién me encontraría detrás de ella, pero dándome cuenta que era a quién siempre quise encontrar, a ella a mi Vale. Ella estaba llorando desconsolada y en ese momento, dejé de ver a la mujer en la que se había convertido y volví a ver a la misma niña asustada de la que yo siempre estuve y estaré enamorado, sus hermosos ojos verdes se encontraron con el gris de los míos y nos quedamos así por unos instantes antes que ella pudiera decirme algo.
—Hola, Axel ¿puedo pasar? —me preguntó con un hilo de voz—por favor.
—Hola, Vale. Claro que sí, adelante.
Entramos a mi casa y nos sentamos en la sala, ella no dejaba de llorar y Bobby de inmediato se fue a acomodar a su lado. Ella le tocaba la cabeza y seguía llorando y entonces, volví a la época cuando terminamos y ella estaba justo así llorando y acariciando a Bobby justo como estaba ahora. Me quedé mirándola en silencio por un rato y al ver que no se calmaba, me animé a acercarme a ella y a tomar su mano para darle tranquilidad y con suerte, poder saber qué le pasaba.
—Vale, ¿qué tienes? —pregunté preocupado—y no me digas que nada porque si hasta te has dado a la tarea de investigar mi dirección, es porque necesitas que platiquemos.
—Sí, Axel—respondió bebiéndose sus lágrimas—Sofía me ha dado tu dirección y espero que no te moleste. No sé bien ni lo que hago aquí, pero si te molesta me voy.
—No, para nada—respondí negando con la cabeza—quédate aquí, dime ¿en qué te puedo ayudar?
—En todo, Axel. Soy un desastre—dijo mientras lloraba aún más—todo lo que hago y más que nada lo que digo, me sale mal. Pero, ¿qué te puedo decir a ti? Me conoces de siempre y te consta que yo, nunca he sido una chica afortunada en nada y sólo yo me podía creer que ahora, podía serlo, pero no.
—Ya sé por dónde vas, por lo que ha pasado de lo de Charlotte—me animé a decirle—sí he escuchado que los medios, están exagerando en lo que dicen y que ella misma lo está haciendo. Pero, lo hace porque ella más que nada sabe que es una basura que quiere hacerse pasar como una persona buena con la gente, con sus fans.
Vale y yo, nos pusimos a hablar de la situación de Charlotte e intercambiamos puntos de vista. Yo estaba molesto con Maximiliano pues me di cuenta que él se había metido con esa mujer y que con ella había engañado a mi hermana y Vale, lo sabía también pues el muy cínico se lo había dicho y eso desencadenó todo lo que ella dijo de esa mujer, solo que eso no quedó ahí y los medios hicieron de las suyas escandalizando eso y también la propia Charlotte.
—Sí, Axel. Es por eso y lo peor es que el rey quiere que le dé a esa perra una disculpa pública—dijo enojada—se lo dijo a Charles hace rato y por eso discutí con él. Yo no me pienso disculpar con esa cabrona y menos porque no siento para nada, lo que dije de ella. Es más, lo quisiera gritar ahora con más ganas a los 4 vientos.
—Eso me consta—me reí un poco—y no creas que me estoy burlando, Vale. Es que tú no te vas a disculpar con ella y menos porque tienes la razón, Max fue un desgraciado por haberse acostado con ella y no sé como hará para arreglar todo con Elisa, pues es lógico que cuando me enteré le he pedido que le dé la cara a mi hermana.
—Ha sido lo mejor, pero no es que defienda a Max—dijo ella muy segura—es que Charlotte es una fácil, imagínate que se metió desnuda a la cama de uno de los hermanos de Charles siendo novia de él.
—Esa gente de las esferas altas, son una basura—dije molesto—y ahora aprovechando que estamos hablando al fin como dos personas civilizadas, quiero que me digas Vale ¿en qué estuvo que tú, terminaste siendo novia de un príncipe? Es que lo siento, pero es lo que menos me hubiera imaginado de ti.
—Ni yo lo sé, Axel. Y nunca le he sido completamente honesta a Charles—declaró dejándome muy pensativo—sé que, en este tiempo, me las he arreglado para soportar la tensión mediática, pero la verdad es que odio a los medios y todo eso.
—Esto amerita un café bien cargado—le sugerí—¿expreso con doble carga?
—Sí, por favor. Lo necesito.
Me levanté del sillón y preparé los cafés y después volví con Vale, nos lo tomamos y ella siguió diciendo todo lo que le molestaba de ese mundo, de esa vida y yo la escuchaba con atención. Ella me decía entre otras cosas que solo quería soportar a los medios por su trabajo, pero en cuanto a los protocolos reales los aborrecía y también me decía que no se pensaba disculpar fuera la que fuera a ser la reacción de Charles.
—Vale, sé que esto sonará muy raro viniendo de mí y más por la situación que tuvimos tú y yo hace tiempo—dije mirándola a los ojos—pero, si realmente amas a Charles, tendrás que encontrar la forma de resolver las cosas con él. Por lo que me cuentas, él estuvo ahí para ti y unió los pedazos del corazón que yo rompí.
—Sí Axel, lo amo—dijo rompiéndome el corazón—pero, lo cierto es que no sé que hacer, ni como le diré a Charles que yo no quiero ser una princesa. Yo quiero ser lo que siempre he sido, solo Vale y ya. Todo era más fácil cuando estaba contigo, yo podía ser yo misma, no estaban los medios, la vida era más simple y con eso yo tenía toda la felicidad.
—Yo también la tenía, Vale. Ese tiempo a tu lado, ha sido lo más hermoso de mi vida—manifesté y volví a tomarla de la mano—eres la única mujer de la que me he podido enamorar, de esa forma tan pura, tan única y tan perfecta que sólo existió cuando fui tu Axel.
—Y cuando yo fui tu Vale—dijo y me sostuvo la mirada—a veces, anhelo aquel ayer.
—No hay un día que no lo anhele yo—admití—y por eso he llamado al psicoanalista para sacar una cita con él, porque me muero de ganas de calmar mi neurosis y mi mal carácter para volver a ser el hombre del que te enamoraste.
—Axel, yo…
No la dejé decir nada y acorté la distancia entre nosotros y la tomé delicadamente por su cuello con cuidado, ella cerró los ojos y la seguí acariciando secando sus lágrimas deslizando mi pulgar sobre su rostro y al notar como ella se estremecía al contacto como la primera vez que la besé hace una eternidad para mí, no lo pensé más y me acerqué sutilmente a sus labios y al notar que ella no se apartó, la besé dulcemente y ella accedió al beso que al principio se dio muy tierno hasta que poco a poco fue ganando intensidad cuando los labios de Vale se abrieron para recibir los míos que la saboreaban encantados después de estar esperando este momento por años, hasta que ella rompió el momento consiente de la situación.
—Lo siento, Axel—se disculpó separándose de mí apenada y ruborizada—no debía pasar esto, yo le di mi palabra a Charles y estoy comprometida con él.
—No te disculpes, Vale. Perdóname tú a mí—respondí—te entiendo perfectamente y esto solo quedará aquí.