Capítulo 46
VALENTINA
Al día siguiente por la mañana, Charles tenía una cara de muerto viviente, pero no le quise preguntar nada porque sabía por donde iba la cosa y no quería dañar ese día porque a partir de esa mañana, él tenía poco tiempo para presentar el cuadro mío que tenía que pintar. Entonces, mejor lo traté como todos los días y le preparé un café que le llevé a la recámara, nos amamos unos momentos y después de darnos un baño, él se empezó a arreglar y yo me quedé mirándolo como lo había mirado durante todo el tiempo que llevábamos juntos, con amor, con ternura y con admiración. Amaba a ese hombre y lo admiraba demasiado y para mi suerte él también me amaba a mí. Me miró con esos ojos hermosos que me desarmaban justo antes de decirme algo.
—Vale, preciosa tenemos que desayunar y nos ponemos con lo del cuadro, si eso está bien para ti—me dijo dulcemente—porque tengo una semana para tenerlo listo para la presentación.
—Claro que sí, me apuro y ahorita desayunamos. Mientras ve a apurar a Arthur para desayunar todos juntos.
—Claro que sí, mi princesa.
Me apuré a arreglarme y desayunamos junto con Arthur quién después de desayunar se salió porque quería ir a ver al set a Sofía ya que ella le había quedado de presentar a una de las modelos en la que él estaba muy interesado. Charles y yo, nos quedamos en el piso y entramos a su estudio, él me miraba con ternura y con mucho amor y después acomodó un sofá donde hicimos varias pruebas para que yo me acostara y aparte me tocó memorizar la pose en la que él me iba a pintar. Pero, antes de quedar inmóvil por lo que serían unas horas, lo agarré a besos y él sonreía muy emocionado.
—Vale, te vas a ver preciosa—dijo muy feliz—será el mejor cuadro de la presentación. De esto depende mi futuro como artista, pero antes de pintarte quiero que te recuestes que te quiero hacer unas fotos.
—Claro que sí, mi amor y te tomarás unas conmigo—le sugerí—por favor, mi príncipe hermoso. Tenemos que inmortalizar este momento.
—Desde luego que sí, preciosa—respondió—pero primero, te tomaré unas a ti.
Charles me tomó las fotos a mí sola y después nos tomamos las de los dos juntos para recordar este hermoso momento y ya que pasó ese momento de relax, él me recostó en el sillón y me acomodó en la posición en la que me iba a pintar. Yo me sentía muy nerviosa por solo estar cubierta con una sábana y dejando muy poco a la imaginación, pero al mismo tiempo cada vez que Charles me miraba para seguir con el cuadro, sentía que me latía a mil el corazón y me perdía en la dulce mirada de Charles que me encantaba y me volvía loca. Me gustaba verlo así, tan inspirado y concentrado en su trabajo y me sentía afortunada de ser yo, la modelo y la musa de su inspiración.
—Estás preciosa, Vale—me dijo emocionado—esto va a ser una obra de arte. Te ves bellísima.
—Gracias, Charles—suspiré—tú te ves guapísimo y me cuesta mucho quedarme quieta y no querer levantarme para besarte y abrazarte.
—Terminando lo que me toca pintar el día de hoy, puedes apostar que pasaremos a lo siguiente—dijo clavando sus preciosos ojos en mí—ahora respira profundo mi Vale y tranquila, nos falta un rato aún.
—Claro, mi príncipe hermoso.
Charles siguió con lo suyo y yo, me tranquilicé para dejarlo que siguiera trabajando. Mientras posaba para él, pensaba en todo lo que habíamos pasado juntos, recordaba la primera vez que él me hizo un retrato de mi rostro y recordé también lo avergonzada que me sentía pues nunca nadie me había hecho un detalle así. Charles es un hombre maravilloso y apenas si puedo creer lo afortunada que soy por poder estar con él. Él es un sueño de hombre y yo, sólo pienso en el miedo que tengo de no estar a su altura.
—Listo, Vale—él se levantó de su lugar y caminó hacía mí—terminamos por hoy, se nos han ido las horas rápidamente.
—Sí, es cansado esto de posar—me reí—pero, espero que el resultado valga la pena, Charles. Yo quiero que tú triunfes en todo lo que te propongas, te amo y quiero siempre lo mejor para ti.
—Lo mejor para mí, está frente a mis ojos—dijo sin dudar—te amo, Vale. Eres la mujer perfecta para mí.
—Sueño con serlo, sé que no estoy a la altura de las exigencias de tu clase, pero como sabes y siempre has sabido, yo no soy una princesa, Charles—dije por lo bajo—pero, te amo y eso nunca lo dudes.
—Sí lo eres, mi princesa—dijo sonriéndome—te amo, Vale. Eres mi motivación para luchar por mis sueños, es por ti que quiero seguir mi carrera y mis sueños, así como tú te has esforzado a cumplir los tuyos.
No dije nada y Charles me dio la mano para levantarme del sillón y al hacerlo, se me cayó la sábana que me cubría, entonces él se quedó estático y mirándome como si estuviera mirando a una obra de arte y después se acercó a mí y me robó un tierno beso, el cual fue subiendo después de intensidad. Las caricias no se hicieron esperar y yo le desabroché la camisa y se la quité dejando ver su torso desnudo que me volvía loca y empecé a acariciarlo con ternura y después llegué a su pantalón el cual desabroché y este cayó al suelo. Charles, se despojó de todo lo demás y después, él se sentó en el sillón y yo me senté de rodillas frente a él y establecimos un contacto visual.
—Vale, eres tan hermosa que no lo puedo explicar con palabras—me dijo dulcemente—te amo, mi princesa.
—Yo te amo a ti, mi príncipe—le dije muy enamorada—eres todo lo que una chica necesita para poder ser feliz.
Charles separó mis piernas con cuidado y después, se deslizó con delicadeza dentro de mí, yo lo recibí encantada y gustosa. Él se empezó a mover con cuidado y despacio, moviéndome a mí con delicadeza y después, yo solita me movía al compás de nuestro encuentro, él me regalaba tiernos y apasionados besos, mientras me hacía el amor y eso intensificaba más las sensaciones y todo lo que me hacía sentir. Me corría una y otra vez, alcanzando en cada orgasmo una estrella del cielo y volviendo a la tierra, era una sensación, única, perfecta y maravillosa, hasta que ambos alcanzamos el cielo en un último orgasmo tierno y embriagador. Permanecí así en los brazos de Charles y él me mantuvo pegada a él hasta que ambos nos calmamos.
—Vale, esto ha sido maravilloso, es lo mejor de estar en una relación con mi modelo—dijo riéndose—lo que pasará después de cada sesión de trabajo.
—Pues claro, con algo tienes que pagarme amor—me reí con él—porque toda modelo cobra por su trabajo y yo, con esto me doy por bien pagada.
Charles y yo, nos levantamos para cambiarnos y recomponernos y justo cuando salimos del estudio de trabajo de Charles, sonó su celular y pude ver que el rey, su padre lo estaba llamando y él me miró un poco asustado antes de tomar la llamada, la cual terminó tomando en breve y al hacerlo rápidamente, se accionó el altavoz y se escuchó la voz enojada del rey.
—Charles, hijo, espero que ya hayas hablado con Valentina—le dijo el rey sin siquiera saludarlo—sobre lo que te dijo tu madre, ella tiene que darle una disculpa pública a Charlotte.