Capítulo 45
CHARLES
Llegué al piso y fui recibido por Peach y Goma, mis hermosos gatos. Ya habían hecho de las suyas y en lugar de enojarme, eso me causó demasiada risa. Ellos crecían y hacían cada vez más maldades, lo que es propio de ellos. Me senté en el sillón y me puse a ver la tele con ellos y después de un rato, llegó mi hermosa Vale. Ella aventó sus cosas entrando al piso y se quitó los zapatos, corrió al sillón para abrazarme y la saludé con un tierno beso.
—Charles, en verdad lo siento, ha pasado algo terrible—dijo afligida—es que lo que dije allá con Max en el café ayer, tuvo consecuencias y no quiero que tengas más problemas con tus padres por mi culpa. Soy una estúpida.
—Vale, ¿qué dijiste? —le pregunté sin entender nada—estás muy nerviosa, tienes que calmarte, mi princesa. Te amo, todo va a estar bien.
—No lo va a estar, los medios parece que se meten hasta en la sopa—dijo enojada—son acosadores, son nefastos y son insoportables y lo que es peor es que me doy cuenta que tenemos enemigos por todos lados. Alguien de la cafetería debió dar esa información en la que me expresé mal de Charlotte.
—No entiendo nada, Vale—dije un poco desesperado—¿qué tiene que ver en todo esto Charlotte?
—Mira tu teléfono, mi hermoso greñudo—dijo ella bajando su cabeza avergonzada—lo siento tanto, mi amor. Sofía me llamó de caminó para acá. Charlotte subió un video que le está dando la vuelta a todo.
Me separé un poco de Vale para ver lo que decía y me sorprendí al ver que tanto los medios, como Charlotte ya estaban diciendo pestes de Vale y de lo que ella dijo de ella. No podía creer como en tan poco tiempo arde todo y con una velocidad impresionante. Mis padres no tardaban en llamar para decirme algo y todo aquello, me tenía muy mal y para rematar mi hermano Arthur salió de su recámara burlándose de lo ocurrido.
—Vale, me encantas y te adoro—dijo él y abrazó a Vale—me encantó como has dicho que Charlotte es una perra y todo lo demás, felicidades por atreverte a decir todo lo que mis padres no me dejaron decir a mí, esa vieja es lo peor de lo peor. Es una basura.
—Arthur, basta—le dije muy molesto—parece que no te das cuenta de lo delicada que es la situación. No puedo creer que celebres esto, nuestros padres se van a molestar y, por si fuera poco, ahora Charlotte está dándole la vuelta a todo con sus dramas y haciendo pasar a Vale como la mala de la película.
—Lo siento, Charles—dijo Vale apenada—pero, es que esa cabrona de Charlotte se ha metido con Max y no me parece que fuera tan desgraciada y se metiera con el novio de Elisa, esa mujer es una zorra.
—Sí lo es, no te imaginas lo que pasó antes Vale—dijo Arthur muy contento—ella se desnudó y se le metió a la cama a mi hermano Lorenzo y él la rechazó porque entonces ella era la novia de Charles, pero algunos de nuestros primos si aprovecharon la oportunidad y también se metieron con ella, por eso no me sorprende lo de Max.
—Necesito ir a caminar—les dije a ambos—no quiero seguir escuchando nada más por ahora. Ustedes pueden seguir hablando mal de Charlotte o lo que quieran, porque al final ninguno de ustedes dos, le va a dar explicaciones a mis padres.
Salí del piso dejando a Vale y a Arthur con la palabra en la boca. Era increíble que ese par, no vieran venir todos los problemas que se estaban dando y los que estaban por venir. Iba caminando sin rumbo por la calle y entonces, me llamó mi madre muy alterada y muy enojada. Lo supe desde que tomé su llamada, ella estaba llamándome para reclamarme.
—Charles, lo siento mucho hijo, pero Vale ha llegado demasiado lejos—dijo mi madre—no puedo creer que se expresara así de otra mujer, la desconozco hijo.
—Mamá, es que no sabes lo que pasó—dije justificando a Vale—es que Charlotte se ha metido con el novio de una amiga de Vale y por eso ella ha actuado así, hablando mal de Charlotte.
—Lo siento hijo, pero me temo que lo tuyo con esa chica no va a tener futuro—me dijo así de golpe—Vale no se sabe portar a la altura de nuestra familia y eso te va a perjudicar, sabes que esos no son comportamientos propios de una princesa.
Me quedé callado esperando que mi madre siguiera diciendo más cosas, yo no quería pelear con ella, la amo y la respeto, aunque sé que en este caso tiene un poco de razón. Conozco a mi chica y ella no es capaz de mantener la boca cerrada y ahora por eso estábamos metidos en estos problemas. Me quedé metido en mis pensamientos, hasta que la voz de mi madre me volvió a la realidad.
—Charles, hijo—me dijo ella—¿sigues aquí?
—Sí mamá, lo siento—me disculpé—es que me quedé pensando en todo. Creo que lo mejor es no prestarle atención al asunto y dejar que los medios corrosivos hablen. No quiero saber más del tema, si no te importa claro.
—Sí que me importa, hijo—respondió—por eso te he llamado, tu padre quiere una disculpa pública de Vale hacia esa mujer y no se va a conformar con otra cosa. Necesitas hablar con ella y no solo para que se disculpe, también para que se comporte. No entiendo quién le dio tan mala educación a tu chica.
—Alto mamá, yo los amo y los respeto a ti y a papá como no tienes idea—manifesté—pero, te pido que no hables mal de Vale. Ella ha tenido una vida muy difícil y no tienes idea de todo lo que ha sufrido. Hablaré con ella, pero conociéndola ella no se disculpará con Charlotte, la odia y ahora que Arthur está acá, se alimentan más el odio por Charlotte el uno al otro.
—Arthur es un niño inmaduro y de él me puedo esperar lo que sea, es mi oveja negra ese hijo mío—dijo mi madre—pero tú, eres el centrado y el maduro además de Lorenzo. Así que, por favor hijo habla con tu chica antes que tu padre te pida que la dejes porque no tiene lo suficiente para ser una princesa.
—Buenas noches, mamá—me despedí—no me siento bien, te llamo después.
Me fui caminando de vuelta al piso pensando todo lo que dijo mamá, Vale no se iba a disculpar y eso era seguro y ahora faltaba ver lo que iba a decir mi papá. A él no le iba a parecer para nada este comportamiento de Vale, el de negarse a dar una disculpa y lo menos que quiero es que me pidan que deje a la mujer que amo porque no cumple las normas de conducta que debe tener una princesa. Regresé al piso y mi hermano y Vale seguían platicando de Charlotte y hasta se burlaban, pero al ver la cara con la que entré ambos se quedaron viéndome muy serios.
—Charles, ¿viste a un espíritu? —preguntó Arthur—traes una cara de muerto.
—Sí mi greñudo, ¿te sientes mal? —preguntó Vale—déjame consentirte mi amor. Te amo, relájate Charles.
—Sólo quiero una copa de vino y que nos vayamos a dormir, ha sido un día terrible y ha llamado mi madre—dije con pesar—pero, no hablemos de eso. Vamos a dormir y a descansar.
Vale me sirvió la copa de vino y después de compartir un rato con ella y con Arthur, nos fuimos todos a dormir y al estar solo con mi Vale en la recámara, me quedé pensando en la forma de decirle lo que me pedían mis padres que ella hiciera, sabiendo de sobra que ella va a negarse.