Cada vez se hacía mucho más tarde para llegar a la casa de Peter Strambur donde debían idear un plan para recuperar la esfera del arcángel Gabriel arrebatándosela de las manos a ese déspota padrastro. Luego de varias ideas descartadas y extrañas situaciones ilógicas propuestas por Carl, Finalmente tenían un plan perfecto para hacerse nuevamente con la posesión de ese valioso tótem tan codiciado en el inframundo debido a sus misteriosos poderes. Peter terminaba de colocarse su pijama para irse a la cama, a su lado se encontraba Serenity estando dormida mientras él solo tenía mente para pensar en la hora que marcaba el reloj sin que su rebelde hijastra hubiera vuelto a casa, sin duda alguna merecía un castigo verdaderamente disciplinario para apaciguar esa flama de insurrección que esa mocosa (cómo él despectivamente le llamaba) intentaba avivar en su hogar, y eso no podía ser, Peter necesitaba demostrarle quién mandaba en esa casa; un curioso resplandor rojizo proveniente de la cesta de ropa sucia llamaba poderosamente la atención del malvado hombre. Acercándose con curiosidad descubrió que se trataba de esa rara cosa con la que Kassidy lo había quemado la noche anterior. Resultaba bastante atractivo el brillo que emanaba de esa esfera, tenerla en la palma de la mano provocaba una sensación agradable de autosuficiencia. Peter pudo ver la magnificencia del universo infinito al detallar más de cerca, un cosmo inundado por millones de estrellas yacía dentro siendo lo que nunca será, expandiendo lo inexpandible, el omega antes del alfa. Era inaudito pensar en todo ese poder corriendo en las manos de una persona llena de tanta maldad. Kassidy entraba con mucha cautela de no hacer ruido al abrir la puerta de la sala por donde tenía que pasar de manera obligatoria para llegar a su habitación. Caminando con la puntillas de sus pies avanzaba sigilosa en medio de la oscuridad que cubría toda la casa con la esperanza de no ser escuchada al comenzar a subir las escaleras. Carl y Marcus la seguía sin preocupación de hacer ruido pues sabían que no lo oiría nadie.
— ¿Porqué no simplemente entramos a la habitación de tu padrastro atravesando las paredes, y tomamos la esfera de su ropa sucia? — preguntó Carl repentinamente.
Kassidy y Marcus Coleman se miraron a las caras mutuamente al mismo tiempo sintiéndose algo estúpidos por no haber pensado antes en algo tan simple que hasta a el mismo Carl se le había ocurrido. Bajando la guardia rieron un poco avergonzados por un un instante.
— ¿Otra vez llegando tarde Kassidy? — preguntó Peter sorprendiendo repentinamente al romper por completo el silencio que embarga toda la casa.
— ¡Peter!, puedo explicar mi tardanza — expresó Kassidy muy nerviosa.
Pero su padrastro estaba muy cambiado, algo en él era diferente ahora. Sus ojos brillaban con un rojizo infernal que resaltaba en la oscuridad, en su mano también se podía notar algo que resplandecía con una luz rojiza dominante similar a una bombilla navideña encendida sobre el árbol. Bajando lentamente los escalones uno a uno fue bastante obvio para Kassidy que de alguna manera había conseguido activar los poderes de la esfera a su voluntad lo que claramente ponía en riesgo su vida sabiendo todo el odio que este hombre sentía en su contra, era por eso que retrocedía cuidadosamente.
— No hay escapatoria Kassidy, esto se termina aquí. Será muy fácil convencer a tu madre que moriste trágicamente siendo asaltada por algún delincuente, un final justo para una niña callejera como tú, que disfruta de salir por las noches.
— ¿Porqué quieres hacerme daño? — preguntó Kassidy aún retrocediendo.
— Es obvio, verte a tí, es ver el rostro de tu padre. No sabes lo frustrante que es mirar todo los días el único obstáculo que siempre existió entre el corazón de Serenity y yo. Pero eso está a punto de cambiar, puedo sentir el poder corriendo imparable a través de mis venas. ¡Siento que puedo hacer cualquier cosa! — dijo mostrando su mano empuñando dentro la resplandeciente esfera logrando hacer estallar un jarrón de porcelana que yacía justo al lado de Kassidy sobre una mesita.
— ¡Aaah! — gritó Kassidy cubriéndose el rostro utilizando sus manos para protegerse de los trozos de porcelanas expandiéndose por todos lados.
Peter aprovechó el pequeño descuido de Kassidy para alzarla unos cuantos centímetros en el aire sin siquiera tocarla, solamente usando el poder de la esfera quien al parecer tenía mucha más potencia de lo que se pensaba. El cuello de Kassidy comenzaba a apretarse como sí alguien la estuviera estrangulando, ella podía sentir claramente como su garganta se achicaba debido a la presión ejercida por el poder de la esfera. No importaba cuanto lo intentara, Kassidy no podía hacer nada para evitarlo, rápidamente el oxigeno en sus pulmones comenzaba a agotarse. Peter sonreía maquiavélicamente disfrutando ver como su hijastra se retorcía buscado desesperadamente la manera de respirar, llegando al borde de perder el conocimiento al no lograrlo, solamente era cuestión de tiempo para que el déspota padrastro se saliera con la suya. Y seguramente lo hubiera logrado de no ser por un milagroso tubo de metal que llegó flotando a la espalda de Peter para golpearlo fuertemente en la nuca derribándolo de manera automática provocando que se desmayara de inmediato rodando unos cuantos escalones abajo.
Kassidy caía al suelo bruscamente también casi desmayada. Aire, esa exquisita sensación del aliento entrando a tus pulmones luego de no poder respirar es algo increíblemente refrescante, es como sentir una helada brisa en tu rostro luego de haber sudado por horas, es una experiencia que te regresa a la vida. Exactamente así era como se sentía Kassidy después de casi ser estrangulada por su padrastro. Al abrir finalmente los ojos, pudo ver a Marcus Coleman sosteniendo un pesado tubo de metal en sus manos mirándola junto a Carl, ambos se notaban claramente preocupados por la salud de su amiga.
— ¡Marcus! ... tú ... ¿me salvaste? — preguntó Kassidy recuperando el aliento — ¿cómo lo hiciste?
— No lo sé Kassidy. Yo solamente quería ayudarte, y cuando me dí cuenta estaba golpeando a tu padrastro en la cabeza con éste objeto sólido — respondió — es que no podía tolerar la idea de verte sufrir. Kassidy, si te llegase a pasar algo, yo... yo.
— ¡Tú te mueres! — expresó Carl con la seguridad de que acertaría, pero solo logró que sus amigos lo miraran con una expresión que reflejaba un claro "¿en serio Carl?"
— Bueno, aunque debo confesar que si tú mueres, sería mucho más favorable para tomar tu mano bajo un romántico atardecer caminando en la playa — dijo Marcus muy apenado, tanto, que sí hubiera sangre corriendo por su rostro, éste se habría sonrojado muchísimo.
— ¡Awww!, ¿sabes?, eso es lo más lindo que me han dicho en mi vida. Y eso es muy triste ahora que lo pienso bien.
— Pero ahora solo debemos pensar en buscar un lugar donde la esfera pueda estar a salvo — dijo Marcus cambiando la expresión de su rostro por una seriedad absoluta.
— Si tienes razón — dijo Kassidy también con una seriedad absoluta — oye Marcus, ¿crees que puedas cargar el peso de un hombre?
Luego de mucho forcejeo lograron subir el pesado cuerpo de peter Strambur completamente inconsciente para acostarlo en su cama, Kassidy tomó la esfera de el arcángel Gabriel en su mano respirando profundamente aliviada finalmente.
— Seguramente mañana despertará con la duda de si todo esto fue realidad o un simple sueño, obviamente yo le haré creer que fue producto de su cabeza — dijo Kassidy mostrando la esfera en su mano — creo que la pregunta ahora es ¿donde podemos esconder esta peligrosa esfera del demonio?
— Creo que tengo el sitio perfecto para ocultarla — sugirió Marcus Coleman — pero debemos IR A MI CASTILLO.