Kassidy no podía creer en lo que sus ojos estaban viendo, había sido engañada por una niña fantasma quien la había traído justo a las garras de ese horrible ser de sombras que yacía frente a ella de una manera amenazante, esos infernales ojos rojos resplandecían en la oscuridad del cementerio a la vez que las tinieblas que lo rodeaban se hacían más densas. Ese espectro hizo aparecer el fantasma de un señor sacándolo de un portal, éste era muy parecido a Madeleine quien obviamente era su padre, fue entonces cuando todo cobró sentido. El ser de sombras había secuestrado el alma errante del padre de la pequeña niña para obligarla a tenderle una trampa a Kassidy para traerla hasta sus manos.
— Lo siento Kassidy, no tenía opción — dijo Madeleine con arrepentimiento en su rostro desapareciendo tomada de la mano con su padre.
Un escalofrío recorrió la espalda de Kassidy quien por primera vez supo lo que era temerle a ser muerto, y no era nada extraño, esa cosa emanaba sombras al igual que una olla de agua hirviendo emana vapor.
— ¿Ahora que haremos Kassidy? — preguntó Carl.
— Estoy pensando, estoy pensado — respondió caminando lentamente hacia atrás.
— ¡No dejaré que le hagas daño a mi mejor amiga! — gritó Carl comenzando a correr valientemente en dirección de esa cosa — ¡Soy una bestia salvaje!
Carl avanzaba a toda velocidad decidido a atacar a esa cosa para defender a su amiga, pero ese ser solamente utilizó una mano para abofetearlo y lanzarlo a varios metros del lugar sin ningún tipo de esfuerzo, era muy claro que estaba allí por Kassidy, buscaba la esfera de el Arcángel Gabriel.
— Debemos calmarnos amigo, no sé para que quieres esa insignificante esfera, pero te juro que no la tengo conmigo — rió muy nerviosa dando pasos en reversa.
— ¿Dónde? — expresó ese ser entre extraños suspiros y gruñidos.
— Muy lejos de aquí, creeme, quieres evitar la fatiga.
— ¡Buscar!
— Si... creo que tendremos un pequeño inconveniente con eso. ¡Mira!, ¿no es Lucifer? — gritó Kassidy señalando al vacío.
Ese ser de sombras volteó cayendo en el truco infantil más viejo de todos. Kassidy aprovechó el pequeño descuido para comenzar a correr con todas sus fuerzas esquivando las lápidas en forma de zigzag para evitar ser golpeada por las bolas de oscuridad que arrojaba esa presencia maligna que la comenzó a seguir automáticamente a través de todo el cementerio. Justo en ese momento, cuando todo parecía perdido, aparecería heroicamente Marcus Coleman para hacerle frente a esa amenaza, era un príncipe azul acudiendo a la ayuda de su princesa, era un valiente protector dejándolo todo por defender a Kassidy, era un atractivo fantasma robándose el corazón de una persona viva.
Nuevamente comenzaría el forcejeo entre estas dos esencias que libraban una batalla campal justo en el centro del cementerio, Marcus Coleman se cuidaba mucho de las bolas de oscuridad que ese ser de sombras arrojaba, él sabía muy bien que tenían el poder de borrar su alma para siempre, pero aún así el luchaba valientemente defendiendo a Kassidy.
— ¡Kassidy por aquí! — gritó Carl indicándole una salida.
Kassidy corría rápidamente para abandonar ese lugar mientras volteaba de reojo para ver como el ser oscuro derribaba a Marcus al suelo debido a su fuerza que superaba por mucho la suya. Marcus yacía en el suelo del cementerio al mismo tiempo que el ser de sombras se preparaba para borrarlo con una de sus potentes bolas de oscuridad cuando repentinamente aparecieron Madeleine y su padre reivindicando su error al saltar sobre esa maligna presencia evitado así que borrara a Marcus.
— ¡Corran, salgan de aquí, no podremos detenerlo por mucho tiempo — gritó Madeleine mientras que junto a su padre sostenían a esa cosas por los costados tratando de retenerla para que los demás escaparan.
— ¡Gracias Madeleine! — dijo Kassidy deteniéndose brevemente antes de continuar corriendo para salir de ese lugar.
Lo habían logrado de milagro, era simplemente increíble que hayan logrado salir de ese lugar sin haber sido borrados por ese ser oscuro, ellos lo sabían muy bien por ello la respiración de Kassidy era mucho más agitada. Justo en el medio de la calle frente al cementerio se encontraban sin saber a donde ir. Marcus Coleman apareció junto a ellos luego de unos minutos.
— ¿Dónde están Madeleine y su padre? — preguntó Kassidy.
— Lo siento Kassidy, ellos no lo lograron, ambos fueron borrados para siempre por ese ser oscuro — dijo Marcus con mucho pesar en sus palabras.
— ¡Esto no puede ser!, ¡todo es mi culpa! — expresó Kassidy al borde del llanto.
— ¿A dónde van las almas que son borradas? — preguntó Carl.
— Nadie lo sabe querido amigo. Muchos dicen que el alma va directo al limbo, es decir, queda atrapada en la nada, custodiada por el señor de la nada y allí pasa el resto de la eternidad.
— ¡Uy que miedo! — expresó Carl.
— Debemos movernos, aquí no estamos a salvo — dijo Kassidy preocupada.
— ¿A dónde crees que irás Kassidy? — preguntó Marcus — ese ser de sombra sabe que la esfera de el arcángel Gabriel la tienes tú. No se detendrá hasta quitartela, incluso si tiene que ir al mismo infierno por ella.
— No entiendo, sinceramente no entiendo porque todos quieren esa tonta esfera que solamente sabe titilar como una bola del árbol de navidad, pues si tanto la quiere, se la daré y listo. Fin de esta pesadilla.
— Me temo que no puedo dejarte hacer eso Kassidy, ya he visto de lo que es capaz esa esfera en las manos equivocadas, un hechicero de carne y hueso casi logra entrar en el paraíso usando esa cosa, él fue quien borró a mi mejor amigo chip; desde entonces prometí encontrar esa diabólica cosa y destruirla. No sabemos para qué la quiera este ser de sombras.
— Me parece perfecto, entonces yo la busco, te la doy, y que todas esas sombras horribles te persigan a tí; yo ya me cansé de toda esta locura, tengo muchas preocupaciones ya en mi vida como para también preocuparme por demonios que quieran borrar mi alma.
— Puedes confiar en mí, Kassidy, esa esfera debe ser destruida — aseguró Marcus.
— ¡Perfecto!, pero.... tenemos un pequeño problema.
— ¿Cual problema Kassidy, a qué te refieres?
— Mi padrastro me la quitó y ahora la tiene en su cuarto — dijo Kassidy apenada.
— Esto es muy peligroso Kassidy, no sabemos cuanta oscuridad pueda haber dentro del corazón de ese hombre. Debemos ir inmediatamente a tu cada a RECUPERAR LA ESFERA.