Existen almas errantes con energías sumamente poderosas, este tipo de esencias pueden dominar los objetos sólidos de este plano terrestre a voluntad. Es cuando se produce el famoso efecto que todos conocemos como poltergeist, éste era precisamente el caso de lo que estaba pasando en el museo; libros, sillas, y pequeñas esculturas comenzaban a ser lanzados inexplicablemente por todos lados ocasionando el pánico colectivo de parte de todos los visitantes ese día. Nadie más podía verlo, pero Kassidy ya había detectado a la persona que esta provocando todo ese alboroto, se trataba de una pequeña niña de moños y vestido que se veía bastante antiguo, quién, parada en el medio del salón arrojaba todos esos objetos tratando de llamar la atención. Por eso debían entrar al museo y detener a ésta pequeña rebelde.
— Oye tú, detente inmediatamente — gritó Kassidy ingresando repentinamente al museo.
La niña de inmediato comenzó a lanzar libros de manera imprudente obligando a Kassidy a protegerse agachándose detrás de un viejo escritorio, allí junto a ella también yacía Carl también agachado cuidándose de los libros que volaban por doquier.
— Carl, ¿estás consientes de que literalmente esos libros no te pueden hacer daño, verdad? — preguntó ella mirando asombrada — a veces me preocupas Carl
Carl salió con decisión a enfrentar a ese fantasma rebelde demostrando su valentía.
— No queremos hacerte daño, no somos tus enemigos — gritaba Carl.
— Ustedes solamente me desean enviar a el limbo — decía la pequeña fantasma rebelde continuando con su estrategia de lanzar objetos.
— Te equívocas sólo queremos ayudarte — respondió Carl mientras esos libros lo atravesaban, uno de ellos golpearía a Kassidy quien precisamente se asomaba en ese instante.
— ¡Ouch! — exclamó Kassidy sobando el sitio donde el libro la había golpeado.
— ¡Momento! , tú... ¿estás viva?, ¿y puedes verme? — preguntó desconcertada la pequeña fantasma.
— Es lo que hemos tratado de decirte todo este tiempo. Ella es Kassidy, la famosa chica que puede hablar con fantasmas — dijo Carl.
— ¿Entonces si puedes ayudarme?
— Si, claro que puedo ayudarte, a eso me dedico, pero primero es necesario que me expliques ¿porqué haces todo esto?, ¿porqué todo estes desastre? — preguntó Kassidy aún tocándose el chichón que había dejado el golpe del libro.
— Es porque estoy muy molesta, llevo mucho tiempo queriendo ver a mi madre. Nadie puede verme u oírme sin importar lo mucho que me esfuerce; pensé que aprendiendo a mover los objetos lograría comunicarme con las personas, pero solamente conseguí que corrieran despavoridos en cualquier lugar al que llegaba.
— ¿Cúal es tu nombre? , y tu madre, ¿dónde está? — preguntó Kassidy acercándose lentamente sabiendo la fuerza con la que lanzaba esa niña las cosas.
— Mi nombre es Madeleine. Mi madre murió hace mucho tiempo, décadas después de mi muerte. Dedicó mucho tiempo de su vida a buscarme, pero jamás me encontró, nunca supo que me pasó, ni siquiera supo que morí. Un día simplemente se resignó, y dejó de insistir; yo solamente podía verla desde un rincón como lloraba todas las noche pidiéndole a Dios que guiara mis pasos de vuelta a casa, lamentablemente nosotros los fantasma no podemos llorar para desahogar toda esa tristeza, solo podemos llenarnos de odio, dejar que las sombras de apoderen de nosotros. He vagado errante durante años buscando a alguien que pueda ayudarme a descansar en paz para ir al lado mi madre quien me espera ansiosamente en el paraíso.
— Creo que si puedo ayudarte, solo debemos descifrar las razones o el autor de tu muerte, eso es seguramente lo que te mantiene atada a este mundo.
— Lamento decirte Kassidy, que ya eso está resulto desde hace mucho tiempo, fue mi vecino quien me asesinó en un ataque de locura cuando su esposa lo dejó. La policía lo arrestó, pero el nunca confesó que hizo con mi cuerpo. Por eso mi madre murió con la esperanza de que yo aún estuviera con vida. Porque jamás observó mi c*****r.
— Entonces solo debemos encontrar tu cuerpo, y asunto resuelto. Podrás descansar en paz junto a tu madre — aseguró Kassidy — ¿sabes dónde estás enterrada?
— Si, claro. Por favor sígueme.
Caminaron por casi media hora, la tarde caía lentamente dando paso a la noche que se asomaba campante para adueñarse de toda la ciudad con sus frías brisas y sus particulares penumbras que volvían todo mucho más tenebroso. Finalmente llegaron al sitio donde yacían los restos de la pequeña Madeleine, resultaba que era nada más y nada menos que el cementerio de la ciudad, ese lúgubre lugar lleno de tumbas que exhibían perturbadoras estatuas deterioradas con formas de ángeles las cuales eran aterradoras hasta de día.
— ¡Oh Dios mío!, un cementerio, me aterran los cementerios — dijo Carl asustado escondiéndose detrás de Kassidy.
— ¿Él tienes problemas verdad? — preguntó la pequeña Madeleine mirándolo decepcionada.
— No te preocupes por Carl, te acostumbrarás. Ahora vamos, tenemos un c*****r que desenterrar.
Entraron acompañados de la noche, tomando una de las palas utilizadas por los hombres que trabajaban en el cementerio que estaba colocadas justo en la entrada del lugar.
— ¿Recuerdas el lugar exacto donde fuiste enterrada? — preguntó Kassidy.
— Si, es por aquí. Acompañenme.
dentro del cementerio habían muchas almas errantes disfrutando de la oscuridad de la noche, sentados sobre las lápidas jugando barajas tranquilamente, incluso algunos de ellos saludaban a Kassidy al pasar con toda normalidad. A la lejanía se podían ver dos hombres que no parecían estar muertos, cavando descaradamente sobre una tumba.
— ¿Qué hacen esos hombres allí? — preguntó Madeleine.
— Son saqueadores de tumba, están buscando alguna joya u objeto de valor que traigan puesto los c*******s al ser enterrados — explicó Kassidy.
— Debemos hacer algo — respondió Madeleine preocupada.
— ¿Tú puedes mover objetos solidos siendo un fantasma, verdad?
— Si Kassidy, ¿qué tienes en mente?
— Un plan para que a éstos imbéciles nunca más se les ocurra profanar otra tumba.
La pala chocaba energéticamente contra la tierra removiendo grandes porciones que acercaban cada vez más a los saqueadores de su desleal propósito, casi podían saborear el botín que del cual tenían información precisa, resulta que esa misma tarde una dama muy adinerada fue enterrada allí usando un costoso collar de oro con incrustaciones de diamantes, una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar, pensaban esos descerebrados.
La lámpara que usaban para iluminar su maléfico crimen comenzó a elevarse lentamente, uno de los saqueadores volteó quedando petrificado al ver ese objeto flotando en el aire como por arte de magia, sudando y tembloroso halaba la camisa de su compañero sin que las palabras pudieran salir de su boca debido al susto tan inmenso que tenía atrapado en la garganta. Kassidy también hizo su parte del plan golpeando con fuerza un árbol cercano lo que hizo voltear al otro profanador automáticamente para descubrir también esa lámpara que descendía lentamente hasta llegar al suelo, ahora lo que comenzaba a flotar era sus palas, golpeándolos a ellos mismos en las huecas cabezas haciendo que corrieran despavoridos fuera de ese cementerio mientras iban gritando "perdón" al supuesto espíritu de la señora a quien le profanaban la tumba. Las risas no paraban de parte de los tres chicos que se habían logrado salir con la suya para defender el territorio de los muertos.
— Me equivoqué contigo Kassidy, realmente no eres la persona que las sombras me dijeron — dijo Madeleine cabizbaja y dejando de reír repentinamente.
— ¿De qué hablas Madeleine? , no te entiendo, se supone que estamos aquí para ayudarte a encontrar tu cuerpo — dijo Kassidy sin entender nada.
— Lo siento Kassidy te mentí, no fue asesinada, mi cuerpo se perdió hace mucho tiempo, y mi madre aún sigue viva — confesó Madeleine con voz arrepentida — ¡debes irte Kassidy, corre, ¡sal de aquí!... Él ya viene.
— ¿Ya viene quién Madeleine? , ¿que hiciste? — preguntó Kassidy preocupada antes de qué una lápida detrás de Madeleine comenzara a quebrarse por la mitad y de ella empezara a emerger el ser de sombras que la había atacado en su cuarto. ahora debía enfrentar a ese temible demonio COMPLETAMENTE SOLA.