Un ser de sombras es el alma errante de una persona que murió envuelto en una profunda rabia, y que esa ira terminó borrando todo rastro de humanidad en él convirtiéndolo en una entidad maligna que vaga en el plano terrenal haciendo daño a las demás almas errantes, muchas veces ni siquiera tienen noción de el mal que producen, solamente existen para liberar esa oscuridad que la muerte produjo en su esencia; este ser de sombras en particular buscaba la famosa esfera del arcángel Gabriel, ésta es una pequeña bola de cristal de color rojo, cuenta la leyenda que la última vez que el arcángel visitó la tierra para hablar con Zacarías, dejó caer esa pieza de cristal la cual estaba impregnada en su armadura, esa esfera tiene una cualidad muy particular, es completamente sólida cuando está en las manos de un humano, pero se vuelve esencial cuando está en las manos de un alma errante, convirtiéndose desde entonces en un objeto espiritual muy poderoso, tiene la habilidad de ver el interior de las personas, así como erradicar almas errantes de un solo golpe, también titilar cuando la maldad está cerca, solamente Dios sabe que pasaría si un poder así llegase a caer en las manos de un ser de sombras, tal vez el señor Piedamonta sabía que la persona más indicada para cuidar un tótem tan importante sería la misma Kassidy, el problema es qué sin ella saberlo, la habían metido en graves problemas con todos los seres oscuros que quisieran hacerse con ese poder, como por ejemplo la sombría entidad que había aparecido amenazante en su habitación.
Las cosas en la vida de Kassidy se estaban poniendo muy extrañas, de la nada aparece el alma errante de ese atractivo muchacho, ahora también debía lidiar con esa espectral figura totalmente constituida de sombras, solamente una cosa le quedaba muy claro, debía proteger esa esfera a como dé lugar, pero como siempre sucedía en todas las cosas de nuestra protagoniza, había empezado muy mal, puesto que llevaba mucha desventaja encerrada en una habitación pequeña y con todas las de perder.
Ese ser maligno la observaba con sus intimidantes ojos rojos que era lo único que se distinguía en su oscuro rostro hecho de sombras, en una posición amenazante desde el otro lado de la habitación, parecía prepararse para atacar en cualquier momento acercándose lentamente a Kassidy mientras ésta yacía allí parada junto a Marcus Coleman y con esa esfera en el bolsillo de su pijama que no dejaba de titilar dejando muy claro que si la tenía ella en su poder.
— Kassidy, camina muy lentamente hacia mí, y yo te protegeré, solamente necesito que me des esa esfera ahora mismo — dijo Marcus Coleman con mucha cautela y en baja voz mientras esa oscura presencia se acercaba cada vez más a ellos.
— No, no te daré la esfera, no me inspiras ningún tipo de confianza — gritó Kassidy tomando la esfera en sus manos para protegerla en su espalda para posteriormente dar unos pasos hacia atrás.
— Por favor Kassidy, es la única opción que tienes, sino esa cosa te lo va a quitar de todos modos, tan solo con tocarla se volvería espiritual, evitando que jamás vuelvas a tocarla nunca más, se acaba el tiempo, ¡debes confiar en mí! — decía Marcus sigilosame.
Esa oscura presencia arrojó desde su boca una extraña bola de oscuridad al mejor estilo de alguna especie de dragón, ataque el cuál Kassidy y Marcus apenas lograron esquivar lanzándose al suelo en direcciones opuestas para que el ataque de la presencia maligna pasase en el medio de los dos hasta estrellarse con la pared dejando una misteriosa mancha similar a la que deja el fuego en la madera.
— ¡Kassidy! , ¿¡estás bien!? — preguntó Marcus muy preocupado arrojado sobre el suelo.
— ¡Estoy bien! — respondió Kassidy expresando un ligero dolor en sus codos.
— A la cuenta de tres quiero que corras conmigo lo más fuerte que puedas, ¿entendido? — sugirió Marcus con convicción mirándola fijamente con mucha seriedad.
— Si claro, te sigo — expresó cambiando la expresión de su rostro a una totalmente sería, convencida de que debía abandonar esa habitación inmediatamente.
— Uno, dos, tres, ¡sigueme! — gritó Marcus corriendo rápidamente para atravesar la pared.
Kassidy corrió tras de él con todas sus fuerzas golpeándose estrepitosamente contra la pared cayendo al suelo debido al rebote que causó el impacto.
— Si, claro, estoy viva — dijo Kassidy quejándose de dolor contra el piso.
Se levantó automáticamente tratando de manera desesperada abrir la puerta girando la manilla, pero ésta se encontraba cerrada bajo llave, increíblemente su padrastro la había encerrado nuevamente, esta vez sin que ella ni siquiera lo notara, comenzó a golpear la madera con sus manos para que alguien le abriera mientras que esa horrenda criatura sombría se acercaba a ella lentamente, estaba atrapada, no había a donde ir, lamentablemente esa cosa se quedaría con la esfera del arcángel Gabriel sin que pudiera hacer algo, solamente gritaba asustada estando acorralada en un rincón teniendo a esa cosa casi encima a punto de dar el zarpazo, pero Marcus Coleman se arrojaría valientemente sobre esa entidad maligna para comenzar un forcejeo campal en el centro de la recámara de Kassidy, el ser de sombras continuaba expulsando ese peligroso ataque a través de su boca, Marcus lo empujaba fuertemente contra el piso para contenerlo, hasta qué sorprendentemente desaparecerían ambos de manera repentina dejándola sola en la habitación, una silencio abrumador se apoderaría del lugar en el cuál Kassidy podía respirar aliviada mientras chequeaba que la esfera estuviera en buen estado.
La puerta de la habitación se abría finalmente dejando ver la odiosa figura de su padrastro Peter Strambur frente a ella con una expresión de molestia en su cara mientras sostenía su teléfono en la mano en modo linterna.
— ¿Qué diablos te pasa Kassidy?, es la una de la madrugada, a esta hora la personas decentes tratamos de dormir — dijo Peter muy molesto.
— ¿Con qué derecho cerraste mi puerta?, ¡eres un abusivo! — respondió Kassidy aún más molesta.
— ¡Mocosa maleducada y desagradecida!, te recuerdo que estás en mi casa, y si se me da la gana de cerrar todas las puerta, tú no eres nadie para decirme que no lo haga; además quiero evitar que te salgas en la madrugada para vagabundear como te gusta hacerlo — confesó Peter.
— Eres tan repugnante, ¡te odio! — gritó Kassidy llena de ira arrojándose sobre él para golpearlo en el pecho como podía.
— Tal vez pasar toda la noche encerrada en el sótano te enseñe buenos modales muchacha despreciable — dijo Peter tomándola de un brazo para llevarla a la fuerza al sótano nuevamente.
— ¡No!... ¡sueltame! — gritaba Kassidy indignada tratando desesperadamente de zafarse de las malintencionadas manos de su padrastro.
Pero todo intento era estúpido, obviamente ese hombre adulto tenía mucha más fuerza que ella, por eso no podía evitar ser arrastrada a pesar de aferrarse con sus dos manos al marco de la puerta en la entrada de su habitación, Peter había conseguido con su fuerza bruta arrastrar a su hijastra como si se tratase de una bolsa de basura, ella estaba asustada, en un giro irónico de la vida se había convertido en una persona que hablaba con fantasmas, pero que temía a un ser viviente, obviamente no quería ser encerrada nuevamente en ese viejo sótano oscuro, así que utilizó el último recurso que le quedaba, tomó la esfera del arcángel Gabriel que no dejaba de titilar intensamente debido a la maldad en el interior de Peter, y con ese tótem quemaría la piel de su padrastro a la altura del abdomen quedándose adherida a su cuerpo provocándole un gigantesco grito de dolor soltándola automáticamente.
— ¿Qué rayos es ésta cosa? — gritó Peter tomando la esfera en su mano para mirarla más de cerca — de seguro esta cosa la utilizas para encender tus cigarrillos, ¿verdad?, eres toda una pandillera.
— Es una esfera mágica idiota, y sirve para detectar a personas malvadas como tú — gritó Kassidy.
— ¿Pero como te atreves? — gritó Peter levantando su mano preparado para propinarle una cachetada a su hijastra.
Kassidy cerraba los ojos con fuerzas esperando el impacto de su áspera mano adulta y varonil en su delicado rostro de adolescente, pero justo en el instante en el qué estaba listo para abofetearla se escucharía una vos detrás de él que lo haría detenerse automáticamente.
— Ni siquiera lo pienses Peter — gritó Serenity quien estaba luchando para mantenerse de pie, sin fuerzas siquiera para respirar, pero lista para proteger a su hija CON LAS UÑAS, SI ES NECESARIO.