Mientras nos servían la comida, Larsson escuchó con toda atención todo lo que yo tenía por decirle acerca de lo que pasó con Anne. En un primer momento, él tuvo la oportunidad de conocerla debido a la reunión inicial que tuvimos para cerrar nuestro negocio, eso sucedió el mismo día que tuvimos la inesperada reunión de mi propuesta de crear una máquina que me permitiera introducirme al interior de mi mente y así averiguar quién es la mujer que aparece frecuentemente en mis sueños.
— Entiendo tu situación, y comprendo ambas posturas, Pero si has de entender una cosa, jugaste con los sentimientos de esa chica. No debiste haberle dicho las cosas que le dijiste, fueron cosas muy ofensivas para ella, así como dolorosas. La rechazaste, Jackson, era seguro que ella fuera a querer vengarse de ti, comportándose de la misma manera en cómo tu lo hiciste.
Asentí, me daba vergüenza, pero hay que admitirlo, fui un completo patán con ella, y ahora, la estaba perdiendo, y quién sabe si para siempre. ¿Qué? Pero… ¿Qué rayos estoy diciendo? ¿Estaré descubriendo sentimientos escondidos por Anne de los que nunca antes me había dado cuenta que sentía? Quién sabe, pero la respuesta se encontraba en la forma de cómo reaccioné a la situación de haberla visto acompañada de otro hombre que no era yo.
— Sí, pero ahora, no sé qué es lo que siento. Por un lado, me siento muy emocionado por llevar a cabo nuestro experimento. Pero por el otro, me siento fatal por lo que pasó con Anne, y me siento peor ahora, puesto que no sé cómo hacer para solucionar las cosas con ella… Si hasta ahora ella piensa que soy un acosador y no puedo acercarme a ella para que hablemos y solucionemos lo que pasó entre nosotros… — dije con resentimiento y volví a beber un sorbo más de chela que de mi vaso ya se estaba agotando rápidamente.
De pronto, una mesera se acercó con nuestra comida, ella dejó los platos encima de nuestra mesa, y cuando lo hizo, antes de retirarse, vi cómo ella me coqueteó, se quedó mirándome fijamente, sus dedos se rozaron con los míos, y lo hizo con total intención para que yo la mirara a los ojos, además de que se quedó inclinada hacia la mesa como si pretendiera que yo me cautivara con esa vista.
Pero no estaba cautivándome, puesto que la verdad, la mesera no se me hacía nada atractiva a pesar de que sus rasgos fueran latinos. Tuve que mirar para otro lado para que la chica cayera en la cuenta de que yo no estaba interesado en ella como pretendía, en mi mesa, se ha creado un silencio incómodo entre Larsson y yo por culpa de esa ocasión, por suerte, alguien más que se encontraba en otra mesa mandó a llamar a la mujer, lo hizo con insistencia, se percibía molesto, y entonces, ella se apuró en ir a atender esa otra mesa, y finalmente, me dejó a mí bastante tranquilo.
— Jackson, mira cómo pones a las mujeres. Las traes locas por ti — observó Larsson, él levantó la mano hacia otro mesero que caminaba cerca de nuestra mesa para que nos atendiera, porque era evidente que yo no quería que esa otra chica se nos acercara.
— Dígame señor — dijo el mesero al acercarse a nuestra mesa.
— ¿Podrías traernos otra ronda de chelas, y una adición de guacamole, por favor? — contestó Larsson.
El mesero asintió, y al darse la vuelta para marcharse, se quedó mirándome, y de la nada, me guiñó el ojo, como si pretendiera coquetearme. Vaya, si que es mi día de suerte.
— ¿Viste eso? — le pregunté a Larsson, sintiéndome ya muy incómodo de tener que seguir en ese restaurante. Hay parecía que los meseros no conocían que hay una línea delgada de respeto entre los clientes y ellos.
— ¿Qué cosa? — él respondió, y luego bebió el último sorbo que quedaba de su chela.
— Olvídalo. Mejor, comamos para que nos apuremos y nos vayamos a comprarme ropa y mi celular a otro lugar, no quiero estar cerca de dónde puede estar Anne en este momento.
Terminamos la comida, pagué la cuenta, y nos apuramos en ir a subirnos al auto. EL chofer nos llevó a otro centro comercial, uno más grande, más cultural y mucho más bonito de lo que era el anterior. De allí, entraba y salía mucha más gente de lo que hacía en el otro centro comercial. Larsson y yo nos bajamos del auto, le avisamos al chofer que le llamaríamos en cuanto estuviéramos listos para regresar a casa, y al entrar, nos acercamos a la primera tienda de Apple que encontramos en nuestro camino, yo no podía darme el lujo de pasar un minuto más sin celular, estar desconectado para mí era una completa locura, y más siendo el dueño de mi propia empresa, mis empleados han de estar cómo locos buscándome si es que ha ocurrido alguna emergencia o algún imprevisto que no hayan podido solucionar sin mi autoridad.
Compré el celular, y le compré agregué un número de celular nuevo, por suerte, toda mi información estaba guardada en mi correo electrónico, así que, únicamente tuve que añadirlo con la contraseña, y mis contactos aparecieron de inmediato, y por allí vi, el número de celular de Anne, hubo un instante en que, mientras lo miraba, dudé por unos momentos en saber si debía de marcarle o no, la consciencia por lo que hice estaba matándome, pero yo también comprendía cómo se sentía ella y lo mejor era dejarla en paz hasta que llegara el momento adecuado para hablar.
— Perfecto, ya tienes tu celular, vamos por tu ropa, y apurémonos. He recibido un mensaje de uno de nuestros socios del proyecto, quiere vernos en el laboratorio a eso de las 5:00 de la tarde, pues tiene muchas cosas que hablar con nosotros que no pueden esperar hasta mañana — anunció Larsson, después de haberse distraído con su celular unos minutos.
Asentí. Guardé mi celular en el bolsillo, y seguimos caminando para ir a buscar una tienda de ropa donde yo pudiera encontrar los outfits que más me gustaban. Tenía que apresurarme, pues la verdad ya me ha dado curiosidad saber qué es lo que nuestro socio tenía que hablar con urgencia con nosotros acerca de nuestro proyecto. Espero que no sean malas noticias.