8

1141 Palabras
Finalmente, luego de haber esperado por diez minutos a que mi equipo se dispusiera a organizar todo lo necesario para el viaje, Johan, el piloto, se apareció de repente, nos saludamos con un abrazo como si no nos hubiéramos visto por mucho tiempo, aunque fuera mentira, casi siempre nos veíamos, él era uno de mis más grandes amigos, inclusive, puedo considerarlo como si bien fuera mi único mejor amigo en el mundo porque yo no confiaba en nadie más que no fuese él, además de cuando confiaba en Anne, por supuesto. — ¡Jackson! ¡Amigo mío! ¡No sabes cómo me alegra saber que volveremos a viajar juntos, ahora, ¿Cuál es nuestra próxima aventura? — dijo Johan mientras que caminamos juntos a buscar le avión, que no quedaba muy lejos desde nuestra ubicación. — Nos vamos par Tokio, mi querido amigo. Andando, subamos a ese avión, me sentaré contigo en el lado del copiloto, si no te molesta. Tengo mucho que contarte. Entonces, seguimos caminando hasta que llegamos al avión, subimos en este, Clarice, la única azafata que he contratado para estos vuelos estaba allí, ella me esperaba con una botella del vino más caro que podíamos encontrar en el supermercado, así como también me esperaba con una sonrisa seductora y apasionada, sí, ella ha sido una de las tantas mujeres que ha tenido la oportunidad de pasar un momento de placer inolvidable conmigo, no, yo no era un santo, no puedo negar que me encanta el sexo, más no lo hacía con cualquiera, y es que Clarice era una mujer demasiado guapa, era Noruega, su cabello es rojo, sus ojos verdes, y su cuerpo una escultura muy bien diseñada por un gran escultor; sus padres. El avión despegó, y cuando subimos a este, Johan no se opuso repentinamente a dejar que yo le acompañara en el viaje estando sentado en el asiento de copiloto, afortunadamente, mi yet privado no requería que Johan tuviera un copiloto siempre andando con él, porque yo también sabía pilotear, en nuestros tiempos libres y cuando queríamos salir de nuestras rutinas, Johan solía darme un par de lecciones, y como me gustaba mucho la idea de pilotear un avión, pues no dudé en aceptar prestar toda la atención del mundo para aprender muy rápido y fácil. En el vuelo, nos fuimos conversando acerca de nuestras hazañas de cuando éramos adolescentes, nos reíamos de aquellas historias que recordamos de nuestras exparejas, y de las anécdotas más emocionantes y graciosas que teníamos de cada uno de los vuelos que hemos viajado juntos. Aunque el viaje a Tokio era muy largo, en este momento, el tiempo se me pasó volando, porque por suerte, no tuve que irme en la cabina, estando allí solo el viaje solía ser más aburrido, y la verdad no es que tuviera muchas ganas de ir a disfrutar un momento a solas con la azafata que, por cierto, estaba muy guapa ese día, más como la noche anterior yo había disfrutado del buen sexo con Jocelyn como si fuéramos unos maniacos sexuales, por tanto y en ese aspecto, yo me sentía bastante agotado. La verdad fue que no me di cuenta de cuando llegamos a Tokio hasta que Johan me lo confirmó, aterrizamos en el aeropuerto, bajamos de avión, las personas encargadas se acercaron a nosotros para tomar nuestros datos personales y, así mismo, encargarse del avión, y entonces, le hice la propuesta a Johan, una propuesta que, en todo el viaje, dio muchas vueltas en mi cabeza y no podía quedarme con ella guardada porque yo sabía muy bien que él aceptaría. — Oye, ¿Planeas regresar ahora a la ciudad? — pregunté, mientras que caminábamos de camino a salir del aeropuerto para buscar el servicio de choferes del estado. — No, tenía pensado ir a visitar a mi hermana y a mi cuñado. Ya sabes que ellos viven acá desde hace mucho tiempo, y es complicado que podamos tener vacaciones para vernos cada que queramos hacerlo. ¿Por qué lo preguntas? — él respondió. — ¿Después de eso qué harás? — insistí, pues yo sabía que sus vacaciones a casa de su hermana no serían muy largas. Al menos, se tomaría cuatro días para verlos y volvería a estar desocupado, sin nada más interesante qué hacer hasta que escuche mi llamado de marcharnos de regreso a nuestro país que no tenía fecha establecida, no hasta ahora. — No tengo más nada interesante qué hace, ¿Por qué la insistencia, Jack? — Bueno, quiero que vengas a trabajar conmigo en un nuevo proyecto que realizaré aquí en Tokio. Por eso es que vine de improvisto, es un viaje de… digamos que es un viaje de negocios, nos dejará mucho dinero de ganancias si aceptas trabajar conmigo. Johan me miró con extrañeza en mi oferta. — Pero, ya estoy trabajando contigo, soy tu piloto privado. ¿En qué quieres que trabaje contigo ahora? — cuestionó con una seriedad que dudé de si se trataba de una pregunta curiosa o de si estaba pensando mal las cosas. No supe si debía de contarle todo de una vez, o simplemente, si debía de darle una que otra pista al respecto, sin embargo, por la duda que vi que él tenía reflejada en su mirada, lo mejor que podía hacer para convencerlo de que se quedara y trabajara para mí en este proyecto era contándole todo paso por paso, así él llegara a creer que yo estaba loco. — ¿Qué? ¿Estás hablando en serio? ¿Cómo está eso de que ves a una mujer en tus sueños y que ella es el amor de tu vida y que vas a crear una máquina con la que meterás tu consciencia a tus propios sueños para vivir en ella? ¿Te has vuelto loco o qué demonios te pasa? Sin duda alguna, aquella fue la reacción que yo esperaba de su parte, más no me imaginé que fuera a tratarme de loco mi propio mejor amigo, y como ese día había estado muy molesto por lo que viví con Anne, supongo que aquello me hizo reaccionar de la peor manera. — Bueno, si eso es lo que piensas, entonces, lárgate. Súbete a tu maldito avión y olvídate de que somos amigos. No puedo creer que hayas sido capaz de llamarme loco, eres el único que hasta ahora, lo había hecho — le dije, sintiéndome alterado. Aceleré el paso, dejando a Johan atrás de mí, supuse que se ha quedado mirándome fijamente, y que ha querido acercarse a mí para que me detuviera y pensáramos bien las cosas, más no fue así, terminé por llegar primero al lugar donde tomaría un servicio de transporte para que me llevara al sitio de encuentro con el señor Larsson, antes de haber hablado con Johan acerca de nuestro asunto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR