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1274 Palabras
El aire en la sala parecía envolverse en el ambiente más pesado mientras que Matthew Coleman, con una expresión severa, se acercaba hacia nosotros. ¿Quién era ese sujeto? ¿Por qué se veía como si fuese imponente pero a la vez se comportaba como un estúpido? Larsson y yo seguíamos en silencio, intercambiábamos miradas rápidas, aún procesábamos con dificultad lo que estaba pasando, lo que el chofer nos estaba revelando. Él no solamente nos había escondido su verdadera identidad, sino que también nos había escondido que estaba involucrado en este proyecto. — Así que, ustedes son los responsables de que ahora todo el mundo pueda darse cuenta de que existirá una máquina que nos transporte a vivir en nuestras mentes. Eso será sensacional. Será un proyecto que nos hará pasar a la historia de la humanidad. Seremos multimillonarios, ¿Se lo imaginan? — dijo Mathew con emoción, sin percatarse de que entre ellos, ya hay dos personas que son multimillonarios. Pero de la emoción, uno a veces dice cosas que no son. Larsson frunció el ceño, y dio un paso hacia adelante, con la mirada clavada en su chofer. — ¿Qué carajos está pasando aquí, Mark? Tú eres mi chofer, ¿Cómo mierda fue que terminaste por meterte en este proyecto que es muy importante para nosotros? ¿Cómo has sido capaz de traicionar a mi confianza después de tantos años de estar trabajando para mí? — El señor Larsson está muy ofendido, y no es para menos, yo lo entendía, es muy obvio que cualquiera se iba a sentir así de ofendido si descubría a uno de sus empleados queriendo meterse en sus proyectos personales de la manera más oscura que alguien puede hacer; con mentiras. En lugar de sentirse menos preciado, Mark soltó una pequeña risa y negó con la cabeza. Por lo que pude percibir de él, es que al parecer, estaba orgulloso de sí mismo por haber logrado lo imposible. — Larsson, mi querido amigo, pensé que te habías dado cuenta de mis intenciones desde hace mucho tiempo. Pero tal parece que así no ha sido. Este laboratorio, este proyecto, ha sido mi obsesión por años, y desde que me di cuenta que ustedes iban a trabajarlo juntos, no dudé en hacerle la propuesta a mi tío, e ideamos un plan que salió a la perfección, y míranos, ahora somos sus nuevos socios. Este laboratorio es de mi tío, yo trabajo para él desde que tengo memoria, y ahora, seremos participes de este maravilloso proyecto que pronto se hará realidad. Eso sí, solamente necesitábamos a alguien como ustedes dos — el chofer habló con todo el cinismo de mundo. Mi estómago se revolvió. ¿Cómo mierda fue que terminamos Larsson y yo metimos en este grave problema? Ahora bien, ya no teníamos idea de cómo era que podríamos confiar en ellos después de la manera tan vil de cómo se metieron tanto Mark como Matthew en nuestro proyecto. Para nosotros, esta situación estaba tornándose demasiado extraña, y el tono de Mark, aunque era amigable, hay algo en este que me hacía pensar que se encontraba metido en algo muy oscuro que está esperando el momento perfecto para salir a la luz. El señor Larsson trató de hablar otra vez, pude notar que se siente tan furioso, que él hacía hasta lo imposible por contenerse. Pero Mark levantó una mano solo para callarlo, para impedir que él siguiera hablando. — Esperen un momento — dijo Mark, caminando hacia una consola que se encuentra ubicada en el centro de la sala .— Antes de seguir dando explicaciones, necesito que vean algo. Tío Matthew, por favor, activa el sistema de prueba. Demostrémosle a estos señores qué no se van a arrepentir de hacernos sus socios en este proyecto. Entonces, Matthew obedeció a su sobrino con tal destreza que no esperábamos que hiciera alguien de su edad. El hombre se movió hasta acercarse a un panel muy cercano y comenzó a teclear rápidamente en un teclado táctil que tenían bajo su poder. En cuestión de segundos, una serie de grandes pantallas cobraron vida en el laboratorio, aquellas pantallas nos mostraban gráficos y códigos que ni el señor Larsson ni yo podíamos entender de qué se trataban porque, como lo dijimos en un principio, nosotros no éramos científicos. Por tanto, aquel lenguaje era muy difícil de comprender para nosotros. — Mark, ¿De qué se trata todo esto? — cuestionó Larsson a su chofer, mirando con asombro los códigos científicos que proyectaban esas pantallas. — Esto, amigos míos, son los códigos que hemos estado estudiando mi tío y yo para hacer que nuestro proyecto pueda hacerse realidad. Este es el lenguaje que necesitamos para programar la máquina y que al momento de conectarla a la mente de Jackson mientras duerme, nos llevará a proyectar una imagen holográfica de lo que sueña, y así, podremos averiguar qué es lo que él está soñando. Y así mismo, sabremos quién es la mujer que tan enamorado lo ha tenido en sus pesadillas. Larsson y yo volteamos a mirarnos otra vez, era imposible que en verdad esto hubiera sucedido, y que hubiera sucedido a nuestras espaldas. Aún me sigo cuestionando: ¿Cómo fue que Mark se ha dado cuenta de nuestro proyecto? ¿Acaso nuestras reuniones en mi oficina nunca fueron absolutamente confidenciales después de todo y habían intrusos que estaban filtrando la información? — ¡No! ¡Demonios, paren todo! — ordenó Larsson, alzó la voz, él estaba muy furioso por el control inesperado que Mark ha tomado frente a esta situación. Matthew y Mark se miraron, Mark asintió la cabeza, y Matthew apagó de inmediato todas las pantallas cuando volvió a teclear algo en el teclado táctil frente a él. La sala del laboratorio regresó a la normalidad. — ¿Qué pasa, Larsson? ¿No te gustó nuestra demostración? — preguntó Mark, jugando con nuestra inocencia, pero en el fondo, sentí que este se aguantaba las ganas de reírse frente a nuestras narices. — ¡Cállate! ¡Eres un idiota! ¿Cómo te atreviste a faltar a mi confianza? ¿Te has vuelto loco, verdad? Tú ambición ha llegado muy lejos, Mark. Regrésame las llaves de mi auto, Jackson y yo nos vamos enseguida de este lugar. — ¿Qué? ¿Estás despidiéndome de ser tú chofer, Larsson? Bueno, hazle cómo quieras. Al final, ese trabajo no lo necesito. Al fin de cuentas, ese trabajo solamente lo usé cómo ingreso extra, y como un ancla para unirme a este proyecto. Toma, aquí tienes tus amadas llaves — respondió Mark, y aventó las llaves hacia Larsson, por suerte, él logró atraparlas antes de que estas cayeran al suelo y se arruinaran. — ¡Sí, estás despedido! Y olvídate de nosotros, no haremos este proyecto contigo, buscaremos otro laboratorio en el que no nos engañen bajo nuestras narices — dijo Larsson, vaya si que estaba furioso por esta mierda. Sin dejar que Mark dijera algo más, Larsson se dio la vuelta y comenzó a caminar hasta la salida. Lastimosamente, yo tuve que irme corriendo detrás de él para alcanzarlo, traté de llamarlo, pero él parecía haberse sumergido en sus propios pensamientos y le costaba mucho hacerse la idea de que lo hayan traicionado de esa manera. Nos salimos del laboratorio, subimos al auto de Larsson, y en silencio, comenzamos a andar por la carretera, la tarde comienza a caer, y el cielo se estaba poniendo oscuro, tal cómo si quisiera comenzar a llover, a lo lejos, se escuchan los truenos caer, no muy fuertes, pero estos si anuncian que una fuerte tormenta está apunto de llegar.
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