El final de la emperatriz Isabella.

2742 Palabras
Después de nueve años desde el nacimiento de la princesa Emily, las cosas habían marchado bien en el castillo, pero todo eso era solo la tranquilidad antes de la calamidad. En unos de los salones del palacio se encontraba la emperatriz Isabella verificando los documentos de finanza de los últimos cinco años, el gasto realizado era mayor que los cinco años anteriores. -esto es sorprendente, no debemos despilfarrar el dinero del imperio de esta manera- dijo la emperatriz soltando el bonche de papeles sobre el escritorio. -majestad, no es necesario que se preocupe por esas pequeñas cosas, obtendremos mas riquezas del reino aliado- hablo el administrador del imperio -pero eso no quiere decir que gastemos el dinero de esta manera- contestó dejando su asiento -la Señorita Lionesa pidió que no nos preocupemos por los gastos generados después de todo siempre tendrá una estrategia -contador Rememora ¿Quién es ella para dar órdenes? ¿no es a la emperatriz a la que deben consultar cada paso? – dijo molesta. - lo siento emperatriz, todo fue orden de su majestad el emperador. - ¿así que el emperador fue quien le dio autoridad de participar en los asuntos económicos del imperio? -no solo en los asuntos económicos sino también en los políticos y sociales. -esto no puede estar pasando, retírate, necesito pensar claramente- dijo llevándose sus manos a la frente -como ordene su majestad Al quedar la emperatriz sola en aquel salón de dejó caer en su asiento cubriéndose el rostro “¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Creí que solamente se trataba de un capricho, ¿Por qué la amas a ella y no a mí? después de tanto tiempo estando a tu lado creí que habías llegado tan siquiera a quererme, no solo me has humillado, sino que ahora también dejas que ella influya en las decisiones que solo yo podía tomar, mi trabajo como emperatriz era todo lo que me quedaba sin embargo también se lo has dado a ella” sollozaba la emperatriz dejando caer su cara sobre el escritorio. (que coraje, quiero odiarte, sin embargo, no puedo hacerlo, quizá no ame al emperador sino al recuerdo de aquel príncipe que salvó mi vida) pensó (me siento cansada, creo que debería tomar un descanso) La emperatriz abandono aquel salón en su trayectoria a sus aposentos se encontró a la erudita. -buenos días su majestad- habló la chica mostrando una reverencia. -señorita Lionesa ¿Qué la trae por aquí? – pregunto la emperatriz con un porte refinado. -ooh, ¿no se lo han dicho? - ¿decirme que? -desde hoy trabajo en el palacio imperial como consejera del emperador, se me hace raro que usted siendo la emperatriz no lo sepa, es muy lamentable. - ¿Qué ha pasado con el antiguo consejero? -el emperador lo ah despedido por su incompetencia. -hablare con el emperador sobres esto. -no se moleste emperatriz, él emperador acaba de salir ¿eso tampoco se lo dijo? -Señorita Lionesa ¿está tratando de hacerme enfadar? -no, por supuesto que no, como cree que me atrevería a hacer semejante disparate. -eso espero, sépase usted que hasta ahora eh sido muy tolerante. - ¿me está amenazando emperatriz? -puedes tomarlo como quieras. -entonces, si a esas vamos me gustaría decirle algo. -que es lo que tienes que decirme. -haga bien su trabajo emperatriz, de lo contrario, al igual que al consejero se su majestad, le puede quitar su puesto debido a su incompetencia, el imperio de Nord no necesita personas blandas. - ¿Quién podría quitarme mi título? Seré la emperatriz mientras siga respirando. -me alegro de que este tan segura. -bien, si es todo lo que tienes que decir me marcha…- de pronto la emperatriz empezó a marearse lo que no permitió que terminara de hablar. -su majestad ¿está todo bien? - pregunto Lionesa al ver como a la emperatriz tambalearse. -si- respondió tocándose la cabeza. -luce muy pálida ¿quiere que llame a alguien? -no, no es necesario, estoy bi…- las palabras fueron cortadas debido a que la emperatriz cayó al suelo. Lionesa se apresuró a tomarla entre sus brazos, al ver a la emperatriz tan débil y desprotegida, esta sonrió - ¿emperatriz? ¿Alguien como tú? Alguien tan débil y sentimental no puede ser la emperatriz, luces tan frágil que podría matarte en estos momentos si quisiera, pero no te preocupes no seré yo quien te mate, será tu amado quien lo haga, deshacerme de ti tomara más tiempo de lo que pensaba, seré paciente- decía mientras le acariciaba el rostro. Se escucharon algunas voces acercándose. -ayudaaa, la emperatriz se ha desmayado- gritó al escuchar las voces acercarse Los guardias quienes escucharon al llamado se apresuraron a levantar a la emperatriz. -llame al médico imperial- indicó uno de ellos. Las mucamas se acercaron también ala escuchar los gritos apresurados de los caballeros, comenzaron a murmuran entre ellas. - ¿Qué le habrá pasado a la emperatriz? - ¿Por qué la erudita estaba a su lado? - ¿Cómo preguntas eso? Aquí lo mas importante es la salud de la emperatriz. -tal vez está enferma. - ¿realmente no se dan cuenta? La emperatriz luce pálida desde hace ya unos días, probablemente este embarazada. - ¿Qué? Ahora que lo dices, así lucia la emperatriz cuando estaba embarazada de la princesa. -realmente tendremos otra princesa o quizá un príncipe, que alegría. - ¿festejaran un gran banquete como en el nacimiento de la princesa? -quizá sí. -ustedes ¿no tienen nada mas importante que hacer? Vallan a barrer o a cocinar, yo que se, hagan lo único que saben hacer- ordenó Lionesa quien estaba escuchando todos los comentarios de las chicas de servicio. -tú quédate- señaló a una de las sirvientas- ¿Cuál es tu nombre? -mi nombre es María mi Leidy- contestó insegura   -María, averigua que es lo que pasa con la emperatriz y no se lo digas a nadie ¿entendido? Te lo recompensaré más tarde.  -como ordene mi Leidy -bien, puedes marcharte ahora. -con su permiso- dijo la chica quien se marchaba a toda prisa. (el emperador no puede tener mas hijos después del polvo que yo misma preparé para la infertilidad, estoy segura de que el polvo surtió efecto, además él me aseguró de que no tenía ya nada que ver con la emperatriz, si no es del emperador debe estar embarazada de alguien más, bueno primero debo asegurarme y no sacar conclusiones) ******* -madre- dijo preocupado Allen quien irrumpió en el cuarto de la emperatriz. - ¿doctor que tiene mi madre? -joven príncipe, no soy yo quien debería decirle, es mejor que le pregunte directamente a la emperatriz. -gracias, puede retirarse- indicó la emperatriz. Al cerrarse la puerta Allen se acercó a su madre quien reposaba sobre su cama. -madre ¿Qué te ha dicho el medico? -joven príncipe, no debe preocuparse por mí, el doctor me ah dicho que no es nada grave, solo que eh estado muy estresada estos últimos días debido al trabajo ¿Dónde esta Emily? -ella se encuentra jugando con la princesa Roxana en el jardín. -desearía que no le comentes sobre esto, ella es muy sentimental, no quiero preocuparla por algo simple como esto. -de acuerdo ¿pero está segura de que estas bien? Puedo llamar a otro médico- insistió Allen. -Príncipe ¿acaso cree que soy una mujer débil? -no, claro que no. -entonces deberías despreocuparte. -esta bien, toma un descanso y no te exijas mucho por los asuntos del imperio, descansa bien, yo me encargare de eso. -de acuerdo- contestó la emperatriz colocando sus cálidas manos en la mejilla de Allen como de costumbre Mientras que afuera se esparcía el rumor del supuesto embarazo de la emperatriz. - ¿alguien sabe que fue lo que dijo el médico? - preguntó María. -hace ya unos momentos salió de los aposentos de la emperatriz, ahora el joven príncipe esta con ella, al salir el medico lo interrogamos, pero dijo que era algo que solo a su majestad le corresponde decir. - ¿entonces será verdad que está embarazada? -no esta comprobado, pero todo indica a que sí, mareos repentinos, ese día vomito por estar comiendo pavo tengo entendido que esos son los síntomas de una perdona embarazada. -es mas probable que si y quizá esta guardando esto como una sorpresa al emperador- dijo otra de ellas - ¿María a dónde vas? – preguntaron -yo acabo de recordar que tenia cosas por hacer, nos vemos- dijo mientras se alejaba rápidamente. (donde estará Leidy Lionesa, tengo que informarle sobre esto) -señorita María ¿Qué noticias me trae? – preguntó Lionesa quien apareció de repente. La mucama dio un sobresalto. -mi Lady, acaba de darme un gran susto ¿Qué hace por aquí? -como no te apresurabas iba a investigar yo misma, pero ya que te encuentro dime lo que descubriste. -el medico no dio información de nada a nadie, solo dijo que ese asunto le correspondía a la emperatriz y que ella lo diría tarde o temprano. -eso no me sirve de nada. -no, espere, aparte las sirvientas comentaban que la emperatriz a tenido mareos repentinos y ah vomitado en una ocasión, además su rostro pálido indica a que si esta embarazada. -bien María, toma, esta es tu recompensa- dijo poniendo en las manos de la mucama una bolsa de oro. -gracias mi lady, con su permiso me retiro. (así que es verdad, bueno, iré enseguida a informarle a su majestad) pensó dirigiéndose al palacio real. Después de una larga caminata llegó. -infórmenle a su majestad que quiero verlo, ¿ya regreso? (debí preguntar eso antes) -si, acaba de llegar. -bien, infórmele que tengo que tratar algunos asuntos importantes con él. El guardia que custodiaba la entrada mando a uno de los que se encontraban ahí para que fuera a informarle al emperador. Después de un rato aquel caballero regresó. -su majestad dice que puede pasar.   Lionesa entró a aquel gran castillo que era mas grande que los castillos anteriores ya que era el lugar donde el emperador pasaba el tiempo trabajando y donde se encontraba toda la información del imperio. - ¿majestad? -Hola Lion, a que se debe tu visita- dijo el emperador quien lucia un poco más joven -el motivo de mi visita es para felicitarlo. - ¿a mí? Y ¿Cuál es el motivo? -aun no lo sabe, la emperatriz está embarazada, a pesar de que juro jamás haber tenido algo con ella desde el nacimiento de la princesa. - ¿Qué locuras estas diciendo? Como lo dije, jamás volví a tener algo con la emperatriz. -si usted no es el padre entonces ¿Quién es?  No me diga que la emperatriz de atrevió a engañarlo. -que fundamentos tienes para decirme que ella esta embarazada. -hoy a medio día ella se desmayó, ah tenido nauseas o vomito todo este tiempo, el medico vino a revisarla, pero no dijo nada sobre este asunto si no me cree puede preguntárselo al médico. -es suficiente, caballero- alzo la voz. El joven entró inmediatamente -llama a la emperatriz, llévala al salón de dictaduras. El caballero asintió y se marcho en busca de la emperatriz. - ¿Qué es lo que hará su majestad? - no perdono una infidelidad, nadie se ha atrevido a insultarme y quien lo hace no vive para contarlo. -pero majestad, si la ejecuta ¿Quién tomará el puesto de emperatriz? -Lion, ¿crees que puedas vivir como mi emperatriz? -oh, majestad, esa es una gran noticia por supuesto que acepto. Después de un rato de espera la emperatriz Isabella entró al salón de dictaduras donde se juzgaban a las personas que habían cometido malas acciones -al estar parada ahí pudo observar al emperador sentado en su trono. -majestad ¿Por qué me ha llamado a este lugar? -emperatriz Isabella, siempre me jurabas tu mas sincero amor ahora veo que todas esas palabras fueron falsas. - ¿a qué se refiere? - ¿finges ignorancia? Me refiero al niño que llevas en el vientre. - ¿Qué? Majestad de donde saca eso. -no trates de negarlo, Lion me lo dijo. -.se refiere a la señorita Lionesa, esta claro que ella miente. -porque ella debería de mentir, es lamentable como no puedes aceptar tu culpa, me has traicionado -majestad le juro que eso no es así, su majestad sabe cuánto lo eh amado ¿Cómo me atrevería siquiera pensarlo? Siempre lo eh amado a pesar de que usted jamás lo hizo. - ¿amarte? ¿Por qué debería amar a un trofeo que solo me fue obsequiado para establecer una alianza? Jamás te ame, ni siquiera te considere una persona -¿porque me hace esto? Incluso lo perdone cuando invadió mi país natal. -nadie pidió tu perdón y hoy por fin me desaceré de ti. -majestad, juro que no miento. -vasta no creeré en tus sucias mentiras, que vergüenza que seas madre el príncipe- dijo el emperador quien dejo su trono y se acercó a Isabella. - ¿tienes algunas últimas palabras que decir? -majestad yo no lo eh engañado con alguien más, yo estoy… -si seguirás diciendo mentiras entonces debo matarte de una vez- mencionó apretando las mejillas fuertemente las mejillas de Isabella. -majestad- gritó Allen empujando la puerta. - ¿Qué cree que le esta haciendo a mi madre? – dijo exaltado interponiéndose -es bueno que estés aquí Allen, presenciaras la muerte de la emperatriz -no, no lo permitiré- gritó -entonces apártate. -Allen, por favor márchate no quiero que presencies esto. -no madre, nadie morirá aquí, cuando me enteré del porque estabas aquí vine de inmediato para evitarlo- dijo volteando a ver a la emperatriz. -dije que no te interpongas- dijo el emperador quien rápidamente aprovechó la distracción de Allen para arrebatarle su espada, empujándolo después de esto. - ¡terminemos con esto de una sola vez! - exclamó atravesando al mismo tiempo a la emperatriz en el estómago. -noooooo- gritó Allen quien se levantó y corrió a sostener a su madre -madre ¿puedes escucharme? Llamaré a un doctor, así que por favor resiste- expresaba Allen con preocupación mientras presionaba la grave herida de la emperatriz. -Allen, deja eso, escúchame. -no, no madre, no hables, te salvaré…un doctor- gritaba a todo pulmón. -Allen, se un buen chico y escucha a tu madre por última vez- la emperatriz tomó las manos de Allen temblorosamente y las apretó con fuerzas. -no me queda mucho tiempo, puedo sentir mi muerte, así que escucha atentamente lo que tengo que decirte, cuida de tu pequeña hermana como siempre lo has hecho, no la dejes sola y cuida de ti también, deseo que seas feliz, no sé qué tan difíciles sean las cosas para ti a partir de hoy, pero tu madre siempre estará orgullosa de ti, eres un buen chico, dile a Emily que la amo, y que los estaré observado este donde este. -por favor, madre, no sigas estarás bien- decía Allen entre lágrimas. -no trates de engañarte a ti mismo, trata de ser fe… - ¿madre? La emperatriz que sostenía fuertemente las manos de Allen las soltó. - ¿madre? ¿Qué ocurre? Madre, responde, no cierres tus hermosos ojos madre, aun quiero seguir viendo ese color rojizo mirarme, madre no me dejes, háblame, quiero escuchar de nuevo tu dulce voz, madre, despierta- decía Allen agitado Tomó las manos de la emperatriz y las puso sobre su mejilla como su madre solía hacerlo, pero esta vez sus cálidas manos estaban heladas - ¿por fin ya se murió? - habló el emperador quien observaba fríamente aquella escena.  En ese momento Allen dejo suavemente el cuerpo de su madre sobre el piso y camino hacia el emperador. -cómo te atreves maldito- dijo enfurecido dándole un puñetazo al rostro del emperador quien cayó al suelo, Allen se abalanzó sobre el golpeándolo continuamente -muere desgraciado Al momento de decir estas palabras tomó su otra espada y le apunto al cuello -di tus últimas palabras desgraciado- sus ojos llenos de lágrimas lo miraban con furia  -príncipe, ¿Qué hace? Suelte al emperador- decían los caballeros que apartaban a Allen del emperador. -déjenme matarlo- pataleaba Allen. El emperador con la cara ensangrentada se puso de pie. -mocoso insolente, desde hoy te destituyo como el príncipe heredero, que lo sepan todos, mi sucesor será Josef, quien será nombrado príncipe junto a sus hermanas mañana por la mañana.                    
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