13.

960 Palabras
Narra Nancy. Años atrás. Quería reír ante los pucheros que Oliver y Alexandru me hacían en la hora de salir al receso pero me contuve. Estaban intentando convencerme de ir a un nuevo parque que se inauguraría esa noche por la zona sur, pero le había prometido a Carol ayudarle con la tarea de Matemática y no había hecho un informe para el siguiente día aunque lo habían mandado hacer una semana antes. Sí, yo siempre de floja y dejando todo para último momento. —No puedo ir... —Sonreí de medio lado dándoles un par de palmadas en los cachetes —Y dejen de hacer esas caras porque si voy ninguno de ustedes se pondrá a hacer mi informe y ayudaran a Carol con Matemáticas. —Ohhh... pues no, qué chimbo —Alexandru hizo una mueca, pero vi su mirada enfocarse detrás de mi así que volteé. Y allí dándose un cariñoso abrazo pude ver a Scarlett con David. Quise detener a Oliver quien parecía dispuesto a hacer nuevos amigos, pero él sin hacer mucho esfuerzo me pasó por un lado así que bufé recostándome en el marco de la puerta del aula para ver la escena. —¿Eres nuevo? —Le preguntó Oli. Detallé el rostro del chico que dijo un claro “sí” con una sonrisa, y me sentí un poco cautivada. Delante de Oliver, sin hacer mucho esfuerzo, aunque el ojiverde era más alto, David parecía un niño extranjero todo bien peinado y vestido, con su dentadura perfecta y su aura de “soy un ganador”, pero tímido. Porque sí, al menos podía decir que Oliver en ese aspecto era todo lo contrario a... ¡¿pero por qué los estaba comparando?! Quizá solo estaba buscando una excusa para hacerle saber a mi cabeza y corazón que no estaba flechada con Oliver, puesto que siendo así no tendría ojos para nadie más. Espabilando, fruncí el ceño al ver un notorio sonrojo en las mejillas de la chica de cabello n***o mientras miraba a los chicos. Por lo tanto mi paciencia se terminó y refunfuñé. —¡Ah! ¿Al menos estarán conmigo en el receso? —Les interrumpí con los brazos cruzados. —Ah que sí, destellito —Contestó Alexandru. —No le digas así —Musitó Oliver. Reí un poco al verlos darse puñetazos infantiles en el hombro del contrario. Escuché un “me caen bien” por parte de David y le regalé una última mirada a la chica nueva, la cual, por alguna razón parecía molesta conmigo. No obstante, la ignoré y me puse en medio de los chicos. —Uhm... ¿tienes que hablar con la decana no? —Me cuestionó Oliver, asentí —Pues me voy... Se dio vuelta caminando hacia donde estábamos antes y decidí ignorarlo, aunque no por mucho tiempo. Mi mente comenzó a maquinar miles de cosas, entre ellas: ¿Y si a Oliver le había gustado la nueva? Mis palpitaciones subían a medida que la pregunta me hacía más eco, al punto que no pude ver en dónde carajos se había metido Alexandru y cómo yo ya estaba frente a la oficina de la decana. ¿La verdad? Tenía miedo de que Oliver volviera a sus andanzas de querer conseguir una novia, pero en ese momento como premio porque ya se iba a graduar; pero peor aún, tenía miedo de que esa nueva conquista fuera Scarlett. Aunque mi corazón se llenó un poco de tranquilidad al pensar que ella podría tener una relación romántica con David y... ¡¿En qué momento comencé a pensarlo tanto?! Sacudí la cabeza tocando finalmente la puerta de la oficina. Y no pasaron muchos minutos cuando la decana me dijo desde adentro que pasara. —Señorita... buenos días —Me senté frente a ella —Vengo a poner una queja. Resulta que esa mañana, Roselyn, la chica del día anterior que me cuestionó acerca del equipo de voleibol me abrazó emocionada  justificando que estaba feliz porque yo sería parte del equipo. Uno en donde claramente me había negado a estar. —No pueden obligarme a participar, señorita —Finalicé mi discurso, tratando de mantener la calma. Unos toques en la puerta hicieron que la decana dijera un “pase” y rodé los ojos al ver a la delegada de mi salón con su cabello teñido de rubio y voz chillona entrar. Sí, la misma Josefina. Había cambiado tan notablemente que pocos la soportaban. —¡Ahh! —Fingió una sonrisa al verme —¡Aquí estás, Nancy! —La miré con los ojos entrecerrados entendiendo todo. ¡Ella! Había sido ella que me había metido en el equipo, quien sabe, para fastidiarme, porque sabía muy bien que ya no me llamaba la atención jugar. —Lamento decirte que tendrás que hacerlo porque la chica nueva no tiene un historial deportivo y sería bueno tenerte, Nancy. Eres buena en ello. Abrí la boca cruzándome de brazos sin dejar de mirar a la decana. ¡No podía ser cierto! No podía... ¡Carajo! Sí podían... —Qué más... —Refunfuñé parándome molesta de la silla. Y en cuanto mi mirada se cruzó con la de Josefina esta esbozó una sonrisa que me llenó el estómago de dragones hambrientos botando fuego ¡Se estaba burlando de mí! Casi pataleando con los brazos aún cruzados fui a la cancha en busca del consuelo de mis amigos, pero para mí cruda sorpresa la imagen que me encontré me hizo enfurecer aún más. Allí, riendo con aquél aura hipnotizante estaba David Valderrama jugando futbol ¡Con Oliver! Pero lo peor de la escena era que... ¿Oliver lo estaba abrazando por los hombros como si fueran  mejores amigos? ¡Ahhhhhhhhh! ¡Vergacion!
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