08.

742 Palabras
Narra Nancy. Tiempo atrás. —Amor... pero tengo que ir a inscribirme para escoger los horarios más accesibles... —Pero… pero… Ya yo hice eso ¿Cómo no pudiste hacerlo tú también? —Sonrío ligeramente porque me estoy imaginando su carita de cachorro, así que escucho lo que tiene que decir para intentar convencerme —Los videojuegos esperan por ti, caramelito. —Oli por Dios... —Suelto una risita, enamorada —Pasa por mi departamento, espérame allí a eso de las cuatro ¿De acuerdo? —Bue... —Suspira —Allá te veo bebé, cuídate, ¡ah! Y no olvides que te amo —Se despide alargando la O. —Yo igual. —¡Espera! —Dice antes de que cuelgue —Recordé algo… no podré ir, quedé en salir con Alexandru y ya sabes cómo es cuando le dicen que no. —Uhm... —Hago una mueca triste —Vale, no tengo problema ¿Nos vemos mañana? —O en la media noche, caramelito —Hace voz sexy. —¡Oliver! —Vuelvo a reír sintiendo el calor en mis cachetes —No te vas aparecer a esa hora allá hay muchos choros, ¿estás loco? —Ay sí, doctora, ¡sáneme ya! La risa descontrolada combinada con nerviosismo sale de mí y la gente a mí alrededor me mira; típico de Nancy Rodríguez. Cuelgo la llamada y mi amiga Scarlett se acerca con su mejor amigo. —¿Te puedo hacer una pregunta? —Miro a David. Él asiente sin esconder su buen ánimo —¿Por qué motivo razón u circunstancia cada vez que le pido a Scar que me acompañe a hacer algo tú te auto-invitas? —Porque te amo —Suelta con sencillez y luego ve a mi amiga —¿Verdad, Scar? Mi corazón se acelera y no puedo creer que esté sintiendo ruborizar mis mejillas así que río intentando que me dé risa de verdad; pero solo logro sonar demasiado falsa. ¡Demonios!, no te pongas nerviosa. —Yo no tengo nada que decir, amiguitos, cada uno está claro de lo que pasa... Y tiene toda la razón. Él lo sabe, ella lo sabe, todos lo saben, aunque ha pasado mucho tiempo desde que le dije que no podía corresponderlo: David sigue flechado conmigo. Y es desde... No lo sé ¿La primera vez que me vio? Sí, suena cliché pero hace un tiempo me lo confesó. Quizá es uno de esos tantos recuerdos agridulces por los que he tenido que pasar. —¿Sabes, cariño? —Gruñí por el apodo que insistía en decirme  —Cada que recuerdo y escucho tu risa me enamoro un poco más... Para mí fueron suficientes esas palabras. David y yo llevábamos mucho tiempo conociéndonos, pero en cuanto me di cuenta de sus sentimientos comencé a alejarme y sentir cierta incomodidad que me llevaba a la irritación. Él no era insoportable. Era un chico completamente dispuesto a amarme y yo era una chica completamente enamora de otro chico, que por cierto, también me amaba. Y la verdad, no hay razones para que mi relación con Oliver se acabe, y mientras no la haya estoy segura que no dejaré de ver a David como mi amigo. No mientas, no mientas Nancy. ¡No miento! David es… él, y Oliver es Oliver. A Oli lo quise para mí, me propuse conquistarlo y somos novios. Tenemos una increíble relación y nada ni nadie lo va a arruinar. Además, es imposible que yo llegue a morir de amor en un futuro por David... No. —¿Sabías que no hay imposibles sino cosas complicadas? La voz de David me hace arrugar la cara porque ¡v***a! ¿Por qué tiene que ser así? —¿Por qué lo dices, menor? —Le pregunta Scarlett. —Ah porque estaba pensando en que veía imposible tomar el curso de aviación para luego irme a Curazao —Sonríe y lo admiro por unos segundos —¿Y qué creen? Ambas nos detenemos ya en la parada para esperar el transporte; el resplandor del sol nos pega de frente y eso hace que comience a buscar con la mirada algún lugar en donde pueda esconderme, pero siento la mirada de David sobre mi así que me giro hacia él: sonríe con tanto animo que me hace sentir incómoda, no sé por qué. —En más o menos un año estoy partiendo para Curazao, iré a vivir allá.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR