04.

918 Palabras
Narra Nancy. Años atrás. Estamos dentro del agua, yo recostada de la pared y él, con cara de chico malo, sin camisa, rodeándome con sus brazos, pero frente a mi; puedo sentir cómo cada cierto tiempo Oliver aprieta con mucha fuerza mis pompis con sus manos, y eso provoca que me estremezca. Todo parece estar normal con eso, hasta que veo en su mirada que desea hacer algo más. Llevamos poco más de un año saliendo, y las veces que hemos pasado por momentos excitantes triplica la cifra de los meses. Y yo lo sé, Oliver es el chico con quien quiero estar, y lo deseo tanto como él a mí. —¿Puedo? —Susurra después de besarme el cuello, viendo hacia mi parte baja, mientras masajea con la punta de sus dedos, bajo el agua, mi vientre. —Tu mamá está arriba y mis padres están por llegar —Logro responder, pausadamente. Muerdo mi labio porque en el fondo quiero, realmente quiero sentir la adrenalina. —Así es mejor —Expresa para besarme, con tanto desespero que me deja sin aire. —No entiendo. —La adrenalina sube más si tenemos miedo a que nos vean. Y lo entiendo. Acción. Con el corazón latiendo a mil por segundo asiento levemente y cierro los ojos al sentir que baja un poco mi bikini para luego sentir su mano tocando mi parte intima, sin apuro, como si en su mano estuviera lo más preciado para él. Jadeo cuando acerca sus labios a mi cuello y deja varios besos, al mismo tiempo en que masajea alguna parte de mí que me hace apretar las piernas y cosquillear. Él ríe en mi oído, y disfruta besarme mientras sus manos hacen lo suyo. Uno de sus dedos entra en mí y para tapar el jadeo que sé que soltaré lo beso desenfrenadamente y muerdo su labio, para después limpiar con mis labios ese poquito de sangre que sale de los suyos. Se mueve dentro de mí, uno, dos, tan lentamente, mientras yo abrazo su espalda con una de mis manos, rasguñándolo, y muerdo mi labio inferior. —Te gusta... —Dice con voz ronca, cuando su otra mano aprieta con fuerza mi nalga izquierda. Toda la adrenalina baja a mi parte baja y me nubla la mente, tanto que olvido el lugar donde estamos, que tal vez su madre nos esté viendo o tal vez mis padres se adelanten vean que estamos en el agua ¡Sería tan vergonzoso! Él me ve con un brillo diferente en sus ojos y me da un beso en la mejilla después de soltar un suspiro pesado, apartando su mano de mi vientre, para luego salir del agua. ¿Lo vas a seguir? Estoy demasiado molesta ahora mismo como salir detrás de él para pedir más. Mi respiración se tranca por un momento al sentir el agua más fría de lo normal, como si el calor se hubiese ido con Oliver, dejándome descubierta, así que me abrazo a mí misma. Lo odio con la misma fuerza que lo amo. —¡Nancy! —Escucho un regaño, y reconozco esa voz. Es mi madre; como pensé, se adelantaron. Ahora ya entiendo porqué tan solo el contacto con el agua invade completamente mis cinco sentidos. Porque Oliver no me hizo estallar. —Hey ma —La saludo con una sonrisa, nerviosa —¿En qué momento llegaron? —Sal del agua ¿No tenias el periodo? —Mamá no me creas tan cochina como para estar aquí teniendo el mes, por favor. Salgo de la piscina algo irritada por la situación y tomo un paño verde que cuelga en una de las mecedoras; me seco lo más que puedo y tomo mi ropa, para adentrarme de nuevo en la casa, ignorando la mirada asesina de mi mamá. Si bueno, ella está aquí porque supongo que papá la obligó, porque no le agrada Oliver en absoluto. Ella prefiere al mejor amigo de mi mejor amiga, o sea: David. Al que no le veo nada de atractivo, algunas veces... Y allí vuelvo a recordar las razones por la cual mamá ama a David Valderrama: Uno: Es un chico serio, centrado en lo que quiere para su futuro. Dos: Mi madre y la suya se hicieron amigas, en la puerta de la escuela, cuando ambos cursábamos primaria. Tres: Probablemente sea el único chico de mi edad que le ha dicho piropos, por mera personalidad, sé que él nunca debe intentar caerle bien a las personas porque todos lo aman. A excepción de mi persona. Cuatro: Es campeón a nivel nacional en natación, es atleta, y mamá ama a los atletas. Cinco: Es adicto a los juegos de mesa igual que mamá. Seis: Se desvive por la mayonesa, igual que mamá. Todo lo contrario a mi novio. ¿Si le gusta tanto por qué no deja a papá y se casa con David? Bah, pienso cosas demás. El caso es que David siempre ha sido el chico que mi madre quiere para mí, pero porque ella me ama decidió aceptar a Oli, aunque ambas sabemos que no soporta sus malos chistes y lo deprimente que puede ser su madre a veces; Según lo que le he contado, claro. —Tienes tres segundos para subir y ponerte algo decente, Nancy Carolina. —Pero mamá... —Hago un pequeño berrinche. —Nada, Nancy Carolina ¡Te vas a cambiar o te dejo de hacer recargas al teléfono! Verga.... Eso no lo puedo permitir.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR