Paré a respirar unos segundos, podía sentir como mi sangre bombeaba por todo mi cuerpo, se me dificultaba mucho respirar y el sudor bajaba por mi espalda. - ¿Falta mucho? – le pregunté agitada a Erin. - No lo sé, ya le pregunto al guía– respondió de la misma manera, estábamos agotados, llevábamos 5 horas caminando montaña arriba, debíamos llegar hasta la cima y luego devolvernos, ese era el plan que había elegido Erin para nosotros al siguiente día. En la noche anterior no hablamos mucho, dejamos el hecho del beso en el aire y una vez llegamos a casa se despidió de un corto beso en los labios y nos fuimos a dormir cada uno en su habitación separada como la noche anterior. Había quedado un poco decepcionada por el final de la noche, ciertamente el deseo hacía él cada día iba en aumento

