Mónica Siento el cuerpo pesado, como si hubiera estado entrenando por varios días, como cuando me estaba preparando para ser agente… Abro los ojos con lentitud, adaptándome a la luz de la pequeña lámpara a mi costado. Comienzo por estirarme poco a poco, desentumiendo mi cuerpo doloroso, hasta que siento un bulto pegado a mi costilla. Me quedo quieta para evitar que esa cosa o persona reaccione, pero es demasiado tarde. —¡Despertaste, cariño! — dice mi tía Isabella con su rostro cansado. —Tía— respondo con la voz entrecortada y ronca. —Shhh, ya, todo pasó. —¿Qué pasó? —Lo que siempre pasa cuando las personas quedan deslumbradas con mi presencia, te desmayaste— dice de manera juguetona y no puedo evitar la pequeña sonrisa que se forma en mis labios. Cierro mis ojos tratando de r

