Nada
Pov Alex
“Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde” digo en mi cabeza
Nunca creí perder a mis padres, pero lo hice, no están muertos, pero para ellos yo no existo y es casi lo mismo a que estén muertos. Esta mañana al abrir los ojos creí haber despertado de esta fea pesadilla pero no fue así.
-Tengo hambreeee-dice Lyka en mi cabeza- Nos saltamos el desayuno por favor necesito un poco de comida- dice y casi puedo ver su cara de lobo haciendo ojos de cachorrito
Solo conozco a Lyka de las ultimas 48 horas y me he dado cuenta de que es un cachorro que lo único en lo que piensa es en comida y en su mate sin importarle las consecuencias de sus actos.
-Por favorrr- suplica con ojitos de cachorro- Regresemos a desayunar con Dereck- ronronea al decir lo último.
“El es un hombre casado, si tienes hambrea te conseguiré algo” respondí
-Yo quiero desayunar en la casa de la manada al lado de Dereck- Responde Lyka
Suspiro y continúo caminando para llegar a mi vieja casa, aun estoy usando la ropa de hace dos días y siendo sincera al menos quiero recuperar algo de mis cosas. El camino se hace interminable algunos miembros de la manada susurran cosas sobre mí, algunos mas valientes vienen y me empujan, pero Lyka no deja de gruñir y mostrar sus colmillos de cierta forma eso hace que salgan corriendo.
Frente a mi esta mi casa, bueno la casa de mis padres, es una hermosa casa de 3 pisos de color gris con tejado de color n***o, un enorme patio en el frente, junto a una pequeña mesa de hierro, cuando era pequeña jugaba durante horas en ella junto a mi hermana y Areth una vieja amiga, jugábamos a ser las mejores doctoras, cocineras y modelos, aunque nuestros pacientes, espectadores y platillos regularmente eran formas deformes de lodo.
Me dirijo lentamente a la puerta de la casa dudando en si abrirla o llamar.
-Actúas como si fuera la casa de un extraño- Dice Lyka- Es tu casa me parece ilógico que llames-
“Ya no es mi hogar” respondo y toco a la puerta “Esta ya no es mi casa y mucho menos mi familia” Lyka solo ignora mi respuesta y me ignora susurrando un como quieras no es mi asunto.
Sale mi mama una mujer lobo con ojos verdes de cabello rubio, tiene el seño fruncido demostrando lo enojada que esta porque volví pero antes de que hable la interrumpí.
“Solo he venido por mis cosas, en cuanto las tenga me iré” pude ver su cara visiblemente roja.
-No te dejare entrar- sentencio- Solo tirare tus cosas por la ventana recoge lo que quieras lo demás lo quemare- termina para cerrarme la puerta en la cara.
Escucho como sus pasos se alejan y poco a poco mis cosas son tiradas desde la altura cayendo alrededor de todo el patio. Saco las llaves de mi carro el cual había dejado en la acera y a pesar de todo aún estaba aquí.
Con lagrimas en los ojos comienzo a recogerlas y colocarlas como puedo en mi carro, a pesar de que quiero llorar intento aguantar, al recoger uno de mis pantalones encuentro una pequeña lampara de luna llena, cuando era pequeña las noches que no había luna sentía que algo saldría de la oscuridad y me atacaría.
Me la compraron para que no tuviera miedo diciendo que nunca estaría sola y que siempre estarían ahí para mí, durante años fue mi gran amiga, hasta que se descompuso y ya no tuvo reparo desde entonces la utilice como una alcancía.
A pesar de estar rota, recogí los pedazos y la enrollé en una camisa de color blanco, dentro de ella tenía billetes de diferentes denominaciones y ese dinero lo había ahorrado para algún día estudiar medicina.
Finalmente, mi madre lanza una caja pequeña, la misma donde guardo mis recuerdos más íntimos. Cae al suelo y se abre, dispersando fotografías y cartas, recuerdos de días más felices. Veo una imagen de mi hermana y yo en el parque, ambas sonriendo con la inocencia de dos niñas que nunca imaginaron un futuro tan cruel. Bajo la mirada, sintiendo cómo se humedecen mis ojos.
Deje algunas cosas como vestidos y zapatos en el patio, mi madre tiro todo lo que encontró libretas, maquillaje, libros. Recogí mis libros aun tenía que seguir estudiando, aunque las condiciones eran diferentes al menos cumpliría mis sueños.
Aunque espere un poco mi madre nunca bajo a despedirse.
“Ya me voy Mama” Dije, pero sin respuesta “Prometo no volver” susurre sintiendo un nudo en mi garganta y con algunas lagrimas cayendo de mis ojos.
Me limpie las lagrimas y subir a mi carro conduje intentando distraerme, pero no funcionaba llegue a la casa del alfa, aunque quería un brazo en quien llorar no tenia a nadie pase el resto del día metiendo mi ropa y acomodando mis cosas.
Me acuesto en la cama mirando fijamente un punto en la pared esperando despertar de esta pesadilla y con ese pensamiento me quedo dormida.