Daryl tomó la Sunrise Highway y Rubí supo que se dirigían a su mansión en los Hampton. No estaba de acuerdo con la idea, pero por ahora era lo más seguro. Luego de una hora de viaje llegaron a ese lugar que le había parecido tan impresionante la primera vez que lo visitó. Seguía conservando el encanto y en cuanto los portones se abrieron Rubí volvió a perder el aliento cuando el paisaje se reveló ante sus ojos. Daryl condujo el corto trayecto rodeado de vegetación hasta llegar a la rotonda de adoquines y estacionó justo frente a la gran puerta de entrada a esa mansión que parecía un castillo. Rubí siguió sus pasos en silencio, poco convencida de estar haciendo lo correcto acompañando a Daryl. Ignoraba que la fuerza que la impulsaba a estar ahí, era el deseo de estar junto a él, pronto se d

