De rodillas Pov Alberto Tire absolutamente todo al piso, después de la visita de Mila, ella jura que el bastardo de Emilio y mi Antonella se entienden. Amo a Antonella y no voy a permitir que nadie, absolutamente nadie me quite lo que es mío, ni siquiera el bastardo de Emilio. La vi salir de la oficina echa una furia, por supuesto debía hacerle saber quién es el que manda, yo tengo derecho de estar con la mujer que a mí se me dé la gana, pero ella no, ella mía. —¡Puedo pasar!. —Me giré y vi a Cristina, con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. —¿Qué quieres maldita sea? —exclamé , seguí concentrado en los documentos que tenía al frente. —Solo quería terminar lo que empezamos y que por culpa de tu mujercita no terminamos. —Alce la mirada y sentí la sangre recorrer todo mi cuerpo

