Antonella Por supuesto que no la dejaría pensar, tan pronto vi que ella abrió sus ojos como platos, le estampe dos cachetadas. Me las debía. —¡Qué te pasa estúpida! —exclamó estirando sus manos para devolverleme, la bofetada solo que fui mucho más rápido y la detuve. —Me pasa que estoy harta, que te sigas metiendo en mi maldita vida —dije, mientras ella trataba soltase de mi agarre. —¡Papito!, quítame a esta loca de encima —gritó Mila. Sonreía, y dirigí mi mirada hacia el viejo asqueroso, que me miraba lascivamente. —Mila algo debiste hacer para que la señorita esté tan enojada —dijo dejando ver su sonrisa.” Asqueroso”. —¡Papito!, osea que vas a creer en las palabras de esta zorra, sin ni siquiera escuchar absolutamente nada —dijo Mila realmente ofuscada. —Por supuesto que tú papi

