09.- Tiempo....

1265 Palabras
(Narrador omnisciente) Los días habían pasado junto a ellos los meses y años, el dolor en el corazón del cazador seguía ahí después de 17 años, se había enfocado en tratar de ignorar el dolor enfocándose en las cacerías y entrenar. Dejando de lado su relación con Eru la cual rápidamente después de algunos meses se deterioró, había tratado de recuperar y repararla pero fue completamente imposible. Habían iniciado hacía ya algunos años atrás una nueva pequeña aldea para los cazadores a lo cual Danilo había aprovechado y se había ido de ese lugar junto a sus dos compañeros de caza y algunos cazadores y guardianes más. A la pequeña Amelia como la había llamado el cazador ya que en una de las tantas veces que hablo con la pelirroja de niños, ella siempre había amado ese nombre para una de sus hijas, así que en honor a aquellas conversaciones la llamo Amanda. Esa pequeña bebe había sido llevada a un lugar lejos del mundo sobrenatural, le había dolido separarse de la pequeña pelirroja pero era necesario para mantenerla a salvo ya que ella al ser nacida en el momento en el que Mary ya no era una cazadora todo gen celestial había desaparecido de su sistema convirtiéndola en una humana más. Pocos años después de que el cazador dejó aquel lugar donde también se quedó Eru, el cazador poco a poco volvió a ser el mismo, un poco sombrío pero volvió a hablar más y comenzó a ayudarles con el entrenamiento a los que recién llegaban. [...] —Stephen -el hombre volteo y sonrió al ver al cazador- años sin vernos, cómo estás? —Pero hombre cuanto tiempo! -el lobo se acercó a abrazar al cazador- todo bien supongo que te enteraste de lo qué pasó hace años, pero estoy bien dentro de lo que cabe —Es increíble volver a verte niño -el híbrido lo miró mal y el cazador rió- —Cual niño idiota tengo 57 años -el cazador alzo una de sus cejas sonriendo- —Soy 76 años mayor que tú para mi sigues siendo un niño -el híbrido rodó los ojos y suspiro- que por cierto donde esta Sophie? Un pequeño grito y después una hermosa vampiresa pelinegra de apariencia de 16 años se lanzó contra el cazador quien rió sosteniéndola con delicadeza en sus brazos. —Aquí! -sonrió y dejó un pequeño beso en la mejilla del mayor- —Cómo estás pequeña pulga? -la menor rió y miró a su hermano- —Todo muy bien me la he pasado cuidando de mi hermano y bueno -se acercó al híbrido y lo abrazó- aún no he encontrado a mi alma gemela —Bueno yo tengo 133 años y sigo sin encontrarla no te desesperes -la menor sonrió y asintió- estaba por ir a ver a Elizabeth, quieren acompañarme? —Si -dijo y el cazador sonrió dejándolos entrar por la gran muralla hacia la casa principal- esto es grande —Si apenas tiene 7 años y aún faltan algunas cosas por hacer, los cazadores han estado aumentando en estos últimos años, es algo un tanto bueno y preocupante a la vez -los hermanos asintieron y siguieron al cazador- —Es increíble todo esto -el cazador lo miró con una sonrisa y asintió- —Bueno estamos extendiendo nuestro territorio poco a poco y por ende las áreas verdes -dijo mientras los dejaba pasar a ellos primero- vengan iremos por el inframundo es más rápido Caminaron por los pasillos hasta llegar al salón del portal en donde entró en el esperando que los otros dos entraran, el cazador rió al ver la mirada de miedo y asombro de ambos hermanos al cruzar. —Vengan -dijo y camino hacia el otro portal en la habitación entrando en el- Saliendo en su antiguo reino, los pelinegros lo siguieron y pronto estaban caminando hacia la pequeña sala de trono que habían hecho para Elizabeth. Al entrar la híbrida mayor alzó su mirada sonriendo ampliamente al ver a aquellos tres entrar por las puertas, estaba emocionada y feliz por verlos ahi. —Niños! -gritó y bajo con rapidez y elegancia los pocos escalones que había- —Eliza! -gritó emocionada como una niña pequeña lanzándose a los brazos de la pelinegra quien gustosa la aceptó- [...] El cazador se encontraba cerca de un lago mirando con atención como el agua caía por la pequeña cascada, el sonido de unas olas siendo pisadas y después una silueta de un hombre apareció a la vista. —Eru -el rubio sonrió y corrió para envolverlo en un abrazo- cómo estás? —Bien, cómo estás tú? -dijo antes de alejarse y mirar con adoración al hombre frente a él- —Estoy bien, todo ha mejorado estos últimos años -el rubio sonrió feliz y se volteo a ver el lago- —Te extrañe -murmuro y el cazador sonrió- pensé que no volvería a verte —Bueno aquí estoy -pasó su brazo izquierdo por los hombros del rubio abrazándolo con suavidad- cómo está Indis? —Muy bien, ya comienzan a darle más responsabilidades -el cazador asintió y el rubio suspiro- quería venir conmigo y bueno por obvias razones no pudo hacerlo —Me hubiera encantado verlo -murmuro y el rubio sonrió de lado- caminamos? —Claro -y así ambos comenzaron a caminar- La conversación había sido fluida, se contaban cómo la habían pasado después de que el cazador haya decidido irse de este continente, había pequeñas risas mientras el elfo hablaba sobre cómo habían sido sus últimos años. Tuvo que comenzar a trabajar de manera más intensiva, entreno hasta que ya no pudo con su existencia y después se puso a trabajar como lacayo de la princesa Indis. —Es agradable que ella sea a quien tenga que obedecer -murmuro y el cazador sonrió de lado- el rey se ha comenzado a volverse loco, ha golpeado a su reina —Que? -se detuvo volteando a ver al elfo- cómo es posible que se haya atrevido a tocar a su mujer! -la ira comenzaba a crecer en el interior del cazador- El recordar como su padre golpeaba a su madre y a su hermana menor lo hacía enfurecer, le dolía pensar que aquellas dos mujeres a las que miraba como familia sufrieran así. —Si, pero espera cálmate -dijo poniendo sus manos en los hombros del cazador- la reina parece ser muy calmada pero bueno al parecer lo que le hizo el rey sacó su lado salvaje -rió y acarició con suavidad los brazos del hombre- y bueno se defendió muy bien, Indis también se metió y lo golpeó también El sonido de unas suaves risas lleno el ambiente y se pudo ver a una hermosa elfa castaña con una corona adornando su cabeza, vestía un hermoso vestido de lindo fino color verde. —Princesa -la menor sonrió y con sus ojos llenos de lágrimas se acercó a abrazar al cazador- —Oh mi salvador es un honor volver a tener tu presencia en estos lugares -el hombre la abrazó con tanta delicadeza como si fuera a quebrarse en algún momento- El rubio veía con adoración como aquellos dos se abrazaban con tanto cariño, siempre le gustó como esos dos se trataban y bueno esa pequeña elfa le hacía recordar al cazador cuando su hermana menor estaba viva. Cuando se veía feliz antes de que le detectaran aquella enfermedad que la carcomió por completo quitándole poco a poco el brillo en sus ojos y quitándole la vida en sufrimiento. Esa era la razón por la cual el cazador amaba a la elfa y su madre.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR