Nos quedamos un buen rato recostados en la parte trasera del auto, entre risas y caricias nos relajamos para volver a retomar más tarde lo que prometía ser la noche desde que empezamos con nuestros días siendo sólo nosotros dos. Ambos estábamos vestidos, no habíamos ni siquiera empezado a darnos señal de volver a empezar, pero dentro de mí tenía tantas ganas que me costaba retenerme. Levanté mi vista para mirarlo y la paz rebalsaba de sus ojos tan luminosos, podíamos vernos por la tenue luz que alumbraba desde lejos en la entrada del estacionamiento, aunque su auto tenía los vidrios polarizados, me sonrió dándome un suave beso en la frente y exhaló el aire que estuvo reteniendo. —Dicen que lo recomendable es tener sexo dos y como mucho, tres veces por semana, para poder tener más fuerza a

