Las dos botellas de vino fueron suficientes para que Leo no estuviese cuerdo, yo lo había acompañado con una y él se tomó solo la única que quedó, por lo que tuve que manejar de camino a casa porque se durmió y durante todo el camino, pensé en cómo decirle que me iba a ir. Una posibilidad era que mi amiga me necesitaba, también podía irme y volver antes de que se diera cuenta, pero nada era suficientemente bueno para mentir, lo haría de todas formas porque quería verlo a Joaco y él me necesitaba, de alguna forma posesiva pero lo hacía. Ayudé a Leo a subir las escaleras y después a acostarse en la cama, no decía mucho más que balbucear mi nombre, pero poca atención le presté ya que me quería ir rápido. —Leo... Hey, Leo. —lo moví con sutileza. —Leo, me voy a ver a Rita. — ¿Mmm? —Tengo qu

